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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Déjà vu

Thursday, October 1st, 2009


Déjà vu from Gustavo Cerati on Vimeo.

Dos años tomándonos el mundo

Saturday, November 8th, 2008

Este blog cumplió tres años, el Vlog-Internacional dos. Este blog no celebró su aniversario, el Vlog-Internacional sí.

Un saludo a todos mis compañeros de tan maravilloso proyecto.

En mantenimiento

Friday, August 29th, 2008

Hay momentos en los que algo me dice que debo dejar para después lo que me dispongo a hacer y sin embargo lo hago, o trato de hacerlo, con resultados regularmente desastrosos. Quería solucionar un problema que le descubrí a la plantilla del blog hace pocos días desde Internet Explorer y, muy lejos de encontrarle solución a algo que no lo tiene (Explorer es una basura), me tiré de manera irreversible una plantilla con la que me sentía bastante conforme y que me acompañó por casi dos años. Como quien dice, a remodelar, a la fuerza.

Espero que en pocos días este sitio recobre su identidad, o construya una nueva. Después de todo, no es tan malo cambiar.

Coldeportes y sus pésimas inversiones

Monday, August 18th, 2008

Veintiún mil millones de pesos ($21.000′000.000). Once millones de dólares (US$ 11′000.000). Siete millones de euros (7′000.000). Esa fue la cifra que según información oficial de Coldeportes, contenida en su sitio en Internet, invirtió dicho organismo en la preparación (no se incluyen viáticos ni costos de desplazamiento) de los sesenta y ocho deportistas que por estos días representan a Colombia en los Juegos Olímpicos de Beijing, a desarrollarse hasta el próximo domingo. En el mismo portal, el ente compromete publicamente la entrega de incentivos por valor de doscientos veinte millones de pesos ($220′000.000) a los dos atletas que a la fecha han logrado obtener medallas, una de bronce y una de plata, para un gran total oficial de veintiún mil doscientos veinte millones de pesos ($21.220′000.000) dispensados a la fecha con motivo del mayor evento deportivo de la humanidad. La cifra extra-oficial, aquella que incluye las partidas presupuestales destinadas a corruptela, chanchullería, botellas de whiskey y turismo oficial, nunca se hará pública y queda a la imaginación particular.

Estas líneas no tienen por objeto analizar el desempeño deportivo de nuestra delegación, por cuanto es bien sabido que su autor sabe tanto de deporte como de cálculo vectorial. Pero mis pobrísimas habilidades matemáticas me permiten concluir que Coldeportes acaba de hacer el peor negocio de su historia, pagando con dinero de la teta del ordeñado hasta donde no más y empobrecido contribuyente un valor de once mil seiscientos diez millones de pesos ($11.610′000.000) por medalla, medallas que ni siquiera son de oro como para mandarlas fundir y recuperar algo de la inversión, sino de un latón ordinario que terminará exhibido en la estantería de alguno de los burócratas corruptos que administran la actividad deportiva en nuestro país o en la vitrina de alguna prendería, una vez que las glorias del deporte que las obtuvieron pasen al olvido y mueran de hambre en el absoluto abandono. Que la suma invertida por Colombia no es nada en comparación con lo invertido por potencias económicas y deportivas como Estados Unidos y China, argumentarán algunos. Lo cierto es que Cuba, país con inmensas limitaciones económicas y con una cuarta parte de la población de Colombia, acumula a la fecha once medallas, entre ellas una de oro, lo que le permite situarse en un honroso piso veintisiete dentro del escalafón general, contra un vergonzoso puesto cincuenta de la delegación nacional, que es superada de lejos por paisitos paupérrimos como Kenia, Etiopía o la actualmente invadida y arrasada Georgia.

Mis sinceras felicitaciones a los dos medallistas, sus entrenadores y sus familias, únicos colombianos con derecho a celebrar en medio de la ya tradicional vergonzosa participación colombiana en toda justa deportiva de talla internacional. Lo demás, se queda en pretexto para destapar la botella y embriagar la crudeza de nuestras miserias.

¡Salud!

“Aquí firmamos un documento junto a más de 50 países de Naciones Unidas según el cual el deporte es una herramienta de la paz. Colombia ha hecho de la actividad muscular un instrumento de paz”
Everth Bustamante - Director de Coldeportes

Me pregunto si no habría sido más beneficioso para el propósito de la paz invertir esos veintiún mil millones en recuperación de escuelas, parques o escenarios deportivos. Queda claro por qué seguimos en guerra.

El cielo de Texas

Thursday, August 14th, 2008

El cielo de Texas es especial, me atrevería a decir que casi tanto como el cielo de Bogotá, que luce más grande por la simple razón de que se observa desde un punto situado dos kilómetros y medio más cerca de las estrellas, condición topográfica en virtud de la cual en mi bella ciudad de las montañas, técnicamente, cuando se levanta la cabeza se esta observando el cielo desde el cielo mismo. El cielo de Texas, por el contrario, se contempla desde lo más bajo del suelo, desde la absoluta insignificancia. El cielo de Texas es misterioso, imponente, inesquivo, lejano pero envolvente, en cierta forma traicionero y voluntarioso. Uno nunca puede asegurar si tras las nubes profundas del cielo de Texas se oculta un sol abrasador que reune fuerzas para hervir la tierra, o un océano de vapor pesado a punto de condensarse y hacerse ríos sobre la planicie, o lenguas de viento caliente que se agazapan para arrancar los árboles y las casas y los postes de raiz, y quitar de allí todo lo que nunca debió estar.

Suelo alzar la mirada con frecuencia con la esperanza de encontrarme alguna sorpresa que me devuelva la fe en que hay alguien responsable de la vida y de todo lo que vemos, como esta bella composición de tonos y claroscuros que a las ocho de la tarde, con la antesala de un concierto de truenos y justo antes de una lluvia de varias horas, dibujó Dios para mi balcón y para mi lente en este cielo inmenso, el cielo de Texas.

Para ver más fotos, o verlas en mejor resolución, haga click aquí.

El Cielo de Texas

El Cielo de Texas

El Cielo de Texas

La mujer Photoshop

Thursday, April 19th, 2007

Todo se hace posible con un toque de maquillaje y Photoshop. Excelente pieza publicitaria de la campaña comercial de Dove enfocada a desvirtuar el paradigma de belleza de la sociedad occidental. Contradiciendo la tesis de Daniel Samper Ospina, la mujer, a diferencia de los carros y el fútbol, es mucho más que un producto de consumo masculino.

Stevie Ray Vaughan No, no me gané el Baloto y me v…

Sunday, July 16th, 2006
Stevie Ray Vaughan

No, no me gané el Baloto y me volví nuevo rico. No fui un niño genio que se graduó de MIT a los catorce años y se pensionó a los treinta y dos para disfrutar de la renta. Tampoco crean que se eternizaron mis vacaciones (que de hecho no lo fueron del todo). Sencillamente aproveché el tiempo, como hacemos los turistas pobres, y los días de periplo se conviertieron en una especie de jornada maratónica de “agarre todo lo que pueda”, como en esas promociones de supermercado en las que uno tiene un minuto para llenar el carrito y llevarse gratis lo que alcance a embutir en él. Sólo que en este caso, en vez de carrito, se usó la cámara digital. Y en vez de rollos de papel higiénico y frascos de salsa de tomate, la prueba consistió en capturar todo aquello que llamara nuestra atención o quisiéramos eternizar en la memoria.

Si hay algo que odio y siempre he considerado ramplón, es esa costumbre maluca de nosotros los seres humanos de entrometernos entre el lente y aquello que queremos fotografiar. Pero todos lo hacemos, irremediablemente. Quién que haya estado en la ciudad luz no se ha parado con pose de idiota para esperar el click y el fogonazo del flash con la Tour Eiffel de fondo? Lo que más me molesta de esa clase de fotos es el gesto del retratado, por lo general una cara de satisfacción enmarcada por una sonrisa labidental que se extiende de oreja a oreja, un gesto de “mamá, triunfé!!” marinado con cierta dosis de regodeo por la envidia que la instantánea producirá en el compañero de trabajo, o en el vecino, o en el primo mamón. Tenemos que cagarnos la belleza de tan magna obra de ingeniería atravezándonos en la mitad de la escena, o a un ladito (según el nivel de egocentrismo), sólo para que nos crean que en efecto estuvimos allí, sacando a pasear nuestra precariedad.

Pero esta foto es diferente. Con esta no me sentí precario, ni ramplón. Stevie Ray Vaughan y este humilde servidor en una misma imagen es otro de esos sueños que albergué durante años y que, por obra y gracia de mi viaje a Austin, su ciudad natal, pude hacer realidad. Le quedé debiendo las flores, no las pude conseguir a esa hora, con ese calor y ese sol que nos fritaba la piel. Pero cumplí la otra parte de mi promesa: la de visitarlo, rendirle honores y presentarle a mi hijo, mi “pride and joy”.

Esta entrada está dedicada a la memoria del mejor guitarrista eléctrico que ha pisado este planeta.

NOTA DEL EDITOR:

Me anticipo a la pregunta que con seguridad surgirá con respecto a la revelación de mi identidad. Hace algunas semanas acepté tomar parte en una de las producciones cinematográficas de mi amigo Chapín (honor que jamás habría podido rechazar), con lo que mi anonimato bloguero quedó herido de muerte. Y ya metida la mano…

Cuando Chapín se gane el Oscar podré contar con orgullo que alguna vez hice un extra sin parlamento en uno de sus primeros cortometrajes.

A Nueva Orleáns Hay tres piezas de la iconografi…

Saturday, July 8th, 2006
A Nueva Orleáns

Hay tres piezas de la iconografia gringa que siempre me produjeron admiración: Supermán, las Torres Gemelas y Nueva Orleáns.

El primer ícono, que pudo contra la criptonita y contra Lex Luthor, se despedazó la columna vertebral al caerse de un caballo en su finca de recreo y quedó cuadraplégico por el resto de sus días. Tan paradójico como suena: el tímido reportero de El Planeta que zurcaba los cielos con tal rapidez que le bastaba con girar en sentido opuesto a La Tierra para devolver el tiempo (truco que alguna vez le permitió regresar a la vida a su adorada Luisa Lane), el mismo que detenía trenes con sus manos y apagaba incendios con sus soplidos, escasamente pudo volver a parpadear por su propia cuenta desde el lamentable accidente. Hasta para respirar requería del auxilio de una máquina. Un día sonrió, otro, creo que consiguió murmurar algunas palabras. Hasta que finalmente su vidita se extinguió como una vela en el viento: el hombre de acero murió de la manera más humillante e indigna que sea posible imaginar, más aún para un superhéroe. Sus fanáticos habríamos preferido verlo perecer en una paila de criptonita fundida y burbujeante, o a manos de su archienemigo Luthor. Jamás conseguí conocerlo en persona, así fuera en su lecho de moribundo.

El segundo ícono, estandarte del capitalismo yankee y desafío arquitectónico e ingenieril, se convirtió en polvo una mañana de sepiembre en que una secta de musulmanes psicópatas decidió clavarle dos Boeings 767 repletos de vidas humanas y gasolina. Un episodio histórico quizás comparable al de Pearl Harbor, pero con cubrimiento en directo por CNN. Un buen amigo me cuenta que en el mirador de una de las torres un letrero daba la bienvenida a la “cima del mundo”. Cima del mundo que me quedé sin conocer porque un barbudo hijo de puta decidió demolerla sin permiso de Dios (que quizás ese día estaba de vacaciones), con varios miles de seres humanos en su interior, en su mayoría inmigrantes humildes que laboraban en el sitio a la caza del sueño americano. Cero y van dos.

Mi idolatría por el tercer ícono nació cuando me enteré que Louis Armstrong no era el hermanito menor de Neil, el hombre que pisó La Luna, y que la trompeta servía para mucho más que acompañar los inmundos estribillos de Pastor López. Nació cuando supe que existía un rinconcito de Francia en Norteamérica, enclavado entre pantanos, cocodrilos y vudú, famoso por una calle que jamás dormía y que se estremecía al compás del jazz y del blues, los ritmos musicales más maravillosos que un ser humano pueda escuchar y cuyo esplendor entreví de la mano de Cortázar y su Perseguidor (Cortázar descubrió que el jazz, además de escucharse, se podía leer). Un lugar famoso por su arquitectura única, por sus balcones de madera con barandas en forja, por su barrio francés de ensueño. Famoso por las mujeres que le destapaban sus senos al transeúnte a cambio de un collar de bolitas de colores y hacían realidad su fantasía de convertirse en cabareteras por una noche. Famoso por el mardi gras y sus desfiles, por los huracanes (los etílicos, no los destructivos), por su exquisita gastronomía creole y cajun, por albergar una de las mejores universidades del mundo. Famoso por tantas cosas y más que olvido mencionar. Hasta que una perversa confabulación entre la desidia gubernamental y la furia natural decidió tragarse la ciudad y convertir sus calles en ríos fétidos y a sus habitantes alegres en seres tristes, en muertos vivientes. A quién le importa, si eran negros, tan negros como los chocoanos de mi país que se mueren de hambre, o ahogados, o a balazos (nota del traductor: Lousiana es a Estados Unidos lo que El Chocó a Colombia). El tercer ícono se derrumbaba como los dos anteriores, por cuenta de un huracán asesino con nombre de mujer hermosa.

Nueva Orleáns, sin embargo, pareciera levantarse de entre las cenizas. O de entre las aguas podridas, mejor. Un año después de la tragedia parece imposible imaginar que la ciudad se sumergió en el agua y volvió a emerger. Es difícil establecer si la miseria y la destrucción que eventualmente se perciben son legado de Katrina, o vienen de antes. La belleza del corazón de la ciudad se mantiene intacta, y conserva el esplendor de sus mejores años. El Superdome, hogar de los New Orleans Saints, convertido en refugio, hospital y morgue masiva durante la inundación, alista los últimos detalles para reabrir sus puertas al público. Sin embargo, no hace falta haber conocido la Nueva Orleáns de antes para saber que mucho cambió, particularmente en el ánimo de sus gentes. La tristeza se percibe en sus miradas. La preocupación y la angustia en sus ceños oscuros. “Tengo que regalar la mercancía; es eso o no comer”, le contestó una negra de piel curtida a mi esposa que no entendía cómo una cartera de cuero podía costar tres dólares. En la esquina, a cambio de monedas, una banda de jazz con instrumentos hechizo deleitaba a los curiosos con una cadencia que envidiarían las más famosas big bands del mundo. Y el humor, el analgésico más efectivo contra los dolores del corazón, estampado en camisetas que se pueden comprar por dos o tres bucks en cualquier esquina:

“Jesus loves you. But everyone else thinks you’ re an asshole.”
“Jesús te ama. Pero todos los demás piensan que eres un pendejo.”

“Evacuation plan: run bitch run!”
“Plan de evacuación: corre puta, corre!”

Finalmente, uno de mis sueños se hizo realidad: estuve en Nueva Orleáns. Quizás demasiado tarde, pero estuve en Nueva Orleáns. Y quedarán los recuerdos incrustados en mis pliegues cerebrales, unos con mayor nitidez que otros, pues la memoria se fue adormeciendo con el pasar de los huracanes etílicos, en esta ciudad a la que de corazón espero Dios le dé una segunda oportunidad.

Por cierto, Sting tenía razón… hay una luna sobre Bourbon Street.

Las fotos, aquí están…

El Superdome y el downtown detrás.

La exquisita arquitectura de corte francés.

Vudú con descuento para grupos: el rebusque da para todo.

Para la muestra un botón.

El jazz en cada esquina.

Y finalmente allí estaba, ante nosotros… Bourbon Street.

Por si las dudas…

Pat O’Brien’s, el restaurante mas popular de New Orleans. Queriamos comer, pero desde Katrina solo atiende como bar. El chef vuelve en septiembre, por si acaso…

La noche se iba calentando… ella quería collares, y haría lo que fuera por conseguirlos. Y nosotros bravos…

Y como era de esperar, la noche se siguió calentando. Esto fue en el Hustler’s Bar, donde las cámaras están prohibidas (no sea que a alguien se le ocurra tomarle una foto a alguna rubia semi-empelota y publicarla en Internet). La foto la tomó la esposa de nuestro afitrión, con la cámara escondida y por supuesto sin flash. Recomiendan enrollar un dólar, morderlo y entregárselo a la bailarina con la boca. Por supuesto lo hice y créanme, vale la pena. El dólar mejor gastado de toda mi vida. Irse de fufurufas con complicidad de la esposa es algo que sólo lo permite New Orleans.

Reflexiones inconexas (tomo III) 1. La explicaci…

Wednesday, July 5th, 2006
Reflexiones inconexas (tomo III)

1. La explicación de Nelson Pabón con respecto a los insultos proferidos en mi contra me resulta creíble y tranquilizadora: no dejaba de inquietarme una actitud tan agresiva de parte de una persona a quien he profesado permanente respeto. Por tal razón, he decidido eliminar la alusión que a su persona hago en mi entrada anterior. Sin rencores…

2. Ayer tuve la fortuna de presenciar la celebración del Cuatro de Julio desde la rueda de Chicago del acuario público de Houston, en pleno corazón del downtown de esta inmensa ciudad. Sin palabras. Uno de los espectáculos más hermosos y emocionantes a los que he asistido en mi vida.

3. Conversación entre un turista colombiano (yo) y una cajera mexicana en un Wendy’s de Katy, con voz en off de una tercera empleada que nunca pude ver:

- Discúlpeme, señora, estuve revisando mi pedido y faltan las gaseosas.
- Perdón?
- Sí señora, le decía que en el pedido que me entregaron faltan las gaseosas.
- No te entiendo! Que te falta qué?
- Las gaseosas, no me entregaron las gaseosas…
- Las gaseosas? Qué es eso??
- Pues las coca-colas, pedí dos coca-colas y no me las entregaron!
- Aaaahhhh!! Las coca-colas… Y por qué le dices gaseosas a las sodas?
- Pues porque así se llaman. Bueno, al menos así las llaman en mi país…
- Ah sí? Y cuál es tu país?
- Colombia.
- Y porqué le dicen gaseosas a las sodas en Colombia?
- Pues porque tienen gas, supongo…
- No tienen gas, tienen soda.
- Tienen gas, la soda es gas.
- Rebeca, quieres una gaseosa? (grita la cajera a una empleada de la cocina que no puedo ver).
- Una qué?? (contesta la empleada de la cocina que no puedo ver).
- Una gaseosa!! Te pregunto que si quieres una gaseosa!!!
- Una gaseosa?? Y qué chingada es una gaseosa???
- Pues una soda, figúrate que en Colombia le dicen gaseosa a la soda…
- No mames, en serio??
- Te lo juro, Rebeca, si preciso aquí en frente tengo un colombiano pidiéndome dos gaseosas…
- Jajajaja… no me hagas reír… jajaja…

Lo curioso del cuento es saber que un cajero gringo, a pesar de mi inglés precario, habría entendido desde un primer momento que en mi pedido faltaban las gaseosas. Me pregunto dónde venderán el diccionario colombiano - mexicano…

Windows, vaqueros, chapines inteligentes y docente…

Monday, July 3rd, 2006

Windows, vaqueros, chapines inteligentes y docentes indecentes

Desde un primer momento supe que detrás del accidente del vaso de leche sobre el Inspiron se ocultaba un mensaje remitido por algún ser superior que me sugería asumir el impase como un trance coyuntural. Sencillamente esas cosas no suceden porque sí: la curiosa composición pictórica de lactosa y cristal líquido no podía ser nada diferente al anuncio de un cambio drástico en mi vida. Quienes tengan en su haber un computador portátil, laptop, notebook o como quieran llamarlo, estarán de acuerdo conmigo en que éstos son adminículos absolutamente innecesarios hasta que compramos el primero. Porque a partir de ese momento se vuelven indispensables en nuestra rutina diaria, como lo son sus primitos el teléfono celular, el iPod y la Palm, garabatos tecnológicos que poca falta le hicieron a nuestros padres y abuelos para envejecer felices y comer perdices. Por esta razón, haber adquirido un portátil Dell y haberlo perdido en semejantes circunstancias me convirtió en un ser miserable: imposible seguir viviendo sin la facultad de realizar tareas vitales como por ejemplo (y por citar sólo una) revisar el correo electrónico desde la comodidad del inodoro usurpando la conexión inalámbrica del vecino. Mi felicidad dependía de reemplazarlo. Y cuanto antes, mejor. Ahí surgió la siguiente idea, engendrada por el quinto blogger al que ya me siento capaz de llamar “amigo”: y que tal si me libero definitivamente de ese engendro binario llamado Windows, de los pantallazos azules, de las ventanas huevonas con mensajes huevones, de los virus, de los spywares, de los parches, de las pérdidas de información, de los anuncios maricas sobre la ilegalidad de mi sistema operativo (como si no lo supiera, pendejos), de los cinco minutos de espera cada vez que inicio sesión, de los cinco minutos de espera cada vez que cierro sesión? Y que tal si me compro un MacBook? Y me lo compré. Y fui feliz. Y esta tarde, mientras hacía la ronda por los blogs recurrentes, me apareció esta ventanita, de la nada. Un error de Windows en un Mac? No, una poco elegante estrategia comercial de un poco confiable desarrollador informático. Cosas que pasan. Y que, sin pretenderlo, hacer reír. Y recordar lo afortunado que soy al haberme librado de Windows, aunque sea por un momento.

New Orleans
Como lo comenté en la entrada anterior, me encuentro de periplo por las tierras del Tío Sam, lo que explica mi silencio reciente. Hace pocos días y con ocasión de mi viaje tuve la oportunidad y el infinito honor de departir un rato de excelsa conversación con Chapín (sobre la cual por supuesto habrá entrada), en una especie de bar vaquero repleto de gringos asalariados y un poco idiotas.

Este viaje me ha dado material para varias entradas. Las publicaré a mi regreso, o quizás antes, si el tiempo y el calor me lo permiten.

El anticipo: la foto que durante años quise tomar…

New Orleans

Cerrado por inventario La inminencia del TLC no p…

Thursday, June 15th, 2006
Cerrado por inventario

La inminencia del TLC no puede cogernos con los pantalones abajo. Si usted es uno de los afortunados asalariados de este país (asumiendo que ser un empleado sea síntoma de buena fortuna, lo cual no siempre es cierto) poco le preocupará el tema. Preferirá endosarle la preocupación a su jefe, o al jefe de su jefe, o al jefe de su jefe de su jefe. Y es que además ya no es tan entretenido despotricar contra el famoso TLC que nos va a joder más de lo que estamos y va a acabar con lo que queda de nuestra economía y nos va a dejar a todos sin trabajo y bla, bla, bla. Para qué, si ya ganó Uribe, ya se jodió todo y el tema pasó de moda. Pasarán años antes de que volvamos a ver a Víctor Mallarino y a otras tantas luminarias de la pantalla chica caminar en contra de “la venta de nuestra cultura”. Lo que sí podremos es verlos desfilar por la alfombra roja de los premios TV y Novelas con smoking rosado, llegando por turnos en limosina alquilada (la única puerca limosina que hay en toda Chibchombia, a la que aún no le han reparado motor y sigue pasando aceite), convirtiendo el Jorge Eliécer Gaitán en el Teatro Kodak y la Carrera Séptima en un Beverly Hills criollo. –“¡Eso del TLC es venderle el alma a los gringos!”- le escuché comentar hace unas semanas a unos vecinos de mesa mientras almorzaba en Friday’s. Si realmente les preocupara la identidad nacional estarían almorzando chigüiro con refajo en el Asadero El Motorista y no Spicy Swiss Cheese Hamburguer With French Fries and Diet Coke en una franquicia estadounidense, digo yo.

Toda esta verborrea para comentarles que adelantándome a la entrada en vigor del TLC y analizando las potencialidades que ha podido vislumbrar para el sector productivo en el que me desempeño (es mejor encontrarle virtudes y oportunidades a lo inevitable), la próxima semana viajaré al coloso del norte con mi portafolio debajo del brazo a consolidar los pocos pero valiosos vínculos comerciales que he logrado establecer desde aquí y a establecer nuevos, Dios mediante. Por supuesto, se aprovechará la ocasión para darle una paseada a la familia, hacerle el quite a los huracanes que nuevamente amenazan el Golfo de México, visitar al amigo Chapin, dejar unas flores en la tumba de Stevie Ray Vaughan, manejar muchas millas y, si logro convencer a mis acompañantes de travesía, tomarme una cerveza en el House of Blues de Nueva Orleáns (o lo que quedó de él) y caminar bajo la luna por esa Calle Bourbon a la que Sting le canta:

Oh, you’ll never see my shade or hear the sound of my feet,
while there’s a moon over Bourbon Street…

Como es de suponer, a partir de hoy y por las próximas tres semanas este chuzo se declara oficialmente cerrado por inventario. Pero el regreso será en grande. Eso espero.

Por el momento, les dejo esta maravillosa canción, “Moon over Bourbon Street”, de Sting.


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Un abrazo a todos.

El anticristo El mito urbano anunciaba que el an…

Monday, June 12th, 2006

El anticristo



El mito urbano anunciaba que el anticristo nacería el pasado seis de junio. Pero el anticristo nació hace mucho tiempo. Se llama LUIS ALFREDO GARAVITO CUBILLOS, y es el responsabe del secuestro, tortura, mutilación, violación y posterior asesinato de más de ciento setenta niños en Colombia y en otros países vecinos (aunque la fiscalía asegura que la cifra de víctimas podría pasar de los doscientos). Por la estúpida laxitud de nuestra justicia penal, legislada por burócratas ignorantes y corruptos, esta escoria volverá a las calles antes de cinco años, tras una risible condena de doce años en una cárcel cinco estrellas (menos de veinticinco días de prisión por cada niño asesinado).

Espero no vivir en este país para cuando este cerdo recobre la libertad. Espero que algún día la sociedad misma imparta la justicia que no quisieron impartir quienes hacen las leyes en Colombia. Sólo hasta ese día los dos centenares de niños asesinados podrán descansar en paz.