sv

Archive for the ‘Desahogos’ Category

La interminable traba de hongos

Saturday, October 10th, 2009

Se anuncia a la senadora Piedad Córdoba como nominada y ganadora anticipada del Premio Nobel de la Paz en virtud del amarillismo periodístico de El Tiempo y del recurrente triunfalismo con el que los colombianos le mordemos boronitas al futuro para soñar con algo de reconocimiento; un buen día, en nuestro mundillo de ficción, Juan Pablo Montoya destrona y humilla a Michael Schumacher sin haber siquiera reposado su trasero en la silla de su primer Fórmula Uno. Ya algunos años atrás y a meses del saque inicial, la Selección Colombia se había convertido en pentacampeona mundial por el simplísimo hecho de haber cogido a Argentina en un mal día. De la misma manera, ya nos hemos embolsillado un Nobel de Medicina, un Oscar de la Academia, diecisiete Miss Universos y ocho reconocimientos al país más feliz del mundo. El ‘commander-in-chief’ del ejército más poderoso y devastador de la historia de la humanidad, que por estos días vomita toda su furia sobre los cielos de Afganistán y las estepas de Irak mientras le enseña los dientes a Irán y Corea del Norte, le arrebata de las manos el galardón a la jefe de prensa de una organización terrorista sanguinaria hasta donde es posible y se alza como símbolo ejemplarizante de la paz universal. En tono apocalíptico, la Organización Mundial de la Salud emite un comunicado anunciando el acecho de un virus aniquilador de origen porcino, el H1N1, que compromete la supervivencia de la especie humana. Se decreta la alerta de pandemia, se tipifica el estornudo como arma de destrucción masiva, los aeropuertos incorporan modernos dispositivos de detección de pañuelos mocosos y los tapabocas se extinguen de la faz de La Tierra. Un colombiano (siempre habrá un colombiano involucrado en cualquier historia) se convierte en celebridad proponiendo en televisión nacional una revolucionaria manera de usar el adminículo. El ‘hombre del tapabocas’, como le es presentado este personaje a la opinión pública, revienta las estadísticas de Facebook y YouTube, colapsa setenta y ocho servidores de Internet en cuatro continentes, es postulado para acompañar a Córdoba y Obama en la candidatura al Premio Nobel de Paz y a las dos semanas decide sumergirse nuevamente en su vida ordinaria de colchones y Transmilenios. A los colombianos nos asusta tanto la fama como nos atrae. Un año después, la aterradora cifra de la pandemia sale a la luz pública: cuatro mil muertos. Cuatro mil muertos sobre una población mundial de siete mil millones equivale a que, en un año, la ‘pandemia’ ‘exterminó’ al 0.000571% de la especie humana, una cifra chistosa si se le compara con el porcentaje de personas que en el mismo período han fallecido por cuenta de pequeñeces no pandémicas como el cáncer, el sida, la hepatitis, el estrés, el cigarrillo, el alcohol, la guerra, la delincuencia común, el aborto, el suicidio, el homicidio, el infanticidio, el magnicidio, el genocidio, los accidentes automovilísticos e, incluso, los resbalones en tina por pisada de jabón chiquito o la encarnación de uña en dedo gordo del pie con cuadro infeccioso severo. Y mientras tanto, en este mundo hiperpremiado, hiperasustado e hiperidiota, un niño muere de hambre cada siete segundos.

Llevo varios meses despertando con la inquietante sensación de que mi vida se parece cada vez más a una interminable traba de hongos.

Asesino serial

Friday, May 29th, 2009

-“¿Y si le molesta tanto ver mierda por qué no la recoge usted?”- me dice la obesa dueña del perrito maldito que acaba de cagar el jardín. Y es entonces cuando empiezo a pensar que la idea de convertirme en asesino serial quizás no es tan descabellada después de todo. Un psicópata que descuartiza perritos maricones y gordas hijas de puta. Mmm… no suena mal.

Extracción de terceros molares

Saturday, May 10th, 2008

- ¿Y no es mejor que te opere Torres? El tipo es un artista sacando dientes, se los ha sacado a toda mi famila.
- No, tranquilo, el odontólogo que me va a operar es una eminencia en la Javeriana.
- ¿El que te va a operar es de la Javeriana? Yuyo, en serio, ¿no es mejor que te opere Torres? Mira que el tipo es de la Nacional, conocido de la familia hace años, ¿te conté de la vez que me operó de las encias? Y a mi papá una vez el tipo le…
- Que no mi amor, tranquilo. Me va a operar este señor que es un especialista, es hasta profesor y todo.

Acabo de esculcarle a Google casos de complicaciones en procedimientos de extracción de molares y no encontré nada concreto, al parecer no se trata de una situación común.

¿Cómo puede complicarse una cirugía de cordales?

Pregúntenle a un odontólogo egresado de la misma institución universitaria que fue capaz de entregarle el título de arquitecto a un individuo que jamás pisó una obra (bueno, de hecho no fue un solo individuo, fuimos como doscientos ese semestre) o sostuvo un ladrillo entre sus manos con fines académicos (si mal no recuerdo, hasta el día del grado mi único contacto con un ladrillo había sido en un incidente callejero, ladrillo que terminó contra la vitrina de un bar del que a mí y a un amigo nos acababan de echar por borrachos -le desocupan a uno los bolsillos emborrachándolo y después lo echan dizque porque está borracho-).

Ahora bien, no quiero caer en el error de prejuzgar el profesionalismo o la ética médica del dentista que operó a mi esposa. Es muy probable que en cuarto o quinto semestre le hayan clavado un “cambio de pénsum” como el que me clavaron a mí, y le hayan cambiado “Extracción de terceros molares I” por “Karate”, “Guitarra para principiantes” o “Taller de arte en madera”, jugada académica por cuenta de la cual me gradué de arquitecto con cinturón amarillo de karateca y hecho un putas para el torno, aunque no tuviera ni idea de manejar una plomada, una cimbra, un presupuesto de obra o siquiera el AutoCAD. Hoy, este tipo es profesor de cientos de pupilos que en pocos años saldrán a montar consultorio propio para reclamarle a la práxis lo que no les entregó la segunda universidad más cara del país. -“La universidad sólo les abre las puertas del conocimiento, de ustedes depende su propia formación”- nos dijo a los graduandos por allá en el 99 el decano de la época en su discurso baboso. -“¿Ah si? ¡Entonces devuélvame los veinte millones que le estoy debiendo al ICETEX, pendejo!”- pensé en ese momento. Y sin embargo, nadie a mi alrededor parecía darse cuenta de que estabamos siendo testigos de una maniobra olímpica y vil por justificar e institucionalizar tanta, pero tanta, pero tanta mediocridad. Y bajo ese criterio cada semestre, año tras año, los curitas se llenan la sotana de billetes soltándole al saturado mercado laboral centenares de profesionales mediocremente preparados en las más diversas áreas de la ciencia y el conocimiento. Ya perdí la cuenta de los episodios médicos de los que he tenido referencia y que han estado revestidos de tragedia por cuenta de especialistas de la misma universidad. Saludo cordial para el carnicero diplomado que me operó las amígdalas y que por poco me convierte en una cifra más en la estadística de pacientes que terminan chupando gladiolo tras un procedimiento quirúrgico menor.

En fin, todo este malestar se reduce a que acaba de llamarme Andrea a contarme que la tienen que hospitalizar de urgencia porque la bestia que le sacó las cordales le recetó un antibiótico para infecciones en los uñeros, los párpados, el meñique del pie derecho o no sé qué coños y ahora resulta tiene una infección avanzada en media cara. -“Eso es normal, tranquila, sigue tomándote el antibiótico que te receté”- le respondía el grandísimo hijo de puta cada vez que ella lo llamaba a decirle que la cara se le seguía hinchando.

Ya sé a quién voy a ir a hacerle una visita cuando regrese a Colombia, para sacarle los terceros molares, los segundos, los primeros y los que no le han nacido, pero de un guamazo. En cuanto a los javerianos que se sientan ofendidos con este legítimo desahogo, reciban las más sinceras disculpas de este ex-javeriano que no ha querido aceptar la invitación al grupo “Orgullosamente Javeriano” en Facebook y quien además es esposo de javeriana, amigo de muchos javerianos y sobrino en segundo grado de ex-rector javeriano.

A ti, mi yuyo, te deseo un feliz día de la madre, así estés en una clínica, y yo tan lejos…

Actualización - Mayo 11/2008:

A los que han preguntado, y a los que no, les cuento que Andrea sigue en la clínica y según el especialista que la está tratado tendrá que seguir interna de tres a cuatro días más, “si es que no surgen complicaciones que hagan necesaria una cirugía”. Mi saludo afectuoso en su día a la señora madre del DENTISTA que tiene a mi esposa hospitalizada.

Me plagiaron

Wednesday, January 2nd, 2008

Actualización:

Habiendo recibido y aceptado las disculpas del autor del plagio (¿no es un contrasentido ser el autor de un plagio?) y a pesar de considerar absurdas las justificaciones esgrimidas (don’t drink and blog), me ha parecido que lo más justo es retirar la referencia personal que hago del susodicho en esta entrada, que he decidido no suprimir con la esperanza de que pueda servirle de incentivo o escarmiento a tanto clonador de ideas ajenas movido por la ilusión de que talvez abrir un blog ayudará a levantar viejas. Porque por más que le doy vueltas al asunto, no entiendo por qué alguien preferiría usurpar contenido de terceros a crear uno propio y someterse a la tediosa tarea de administrar un blog con todo lo que ello implica cuando a uno no le gusta escribir, si no es para ganar popularidad o aceptación con méritos ajenos. Aclaro: si quieren plagiar a alguien, plagien a Borges o a Neruda. Voy para mi tercer año de blogger y hasta el momento no he levantado un carajo a parte de madrazos y un par de amenazas. En otras palabras, señor plagiador, lo invito a no perder su tiempo en este blog mediocre.

SV

Supongo que ser plagiado podría constituir un motivo de orgullo. ¡Qué buen bálsamo para la vanidad que alguien quiera parecerse a uno! Sin embargo a mí, más que orgullo, el reciente hallazgo me asquea profundamente y me aclara la cruda realidad sobre lo estancada que está nuestra juventud y las razones por las cuales perdió el protagonismo político e ideológico de otrora. Como dice Don Patton, estos son los frutos de la Generación MTV, semillero de descerebrados educados a punta de patinetas, descalabros y reality shows, gente incapaz de crear ideas o generar respuestas a los interrogantes fundamentales de la problemática nacional. Su mundillo es la trampa, el atajo, la mediocridad y la pereza.

Supuse que el “autor” del blog “Alone in the dark”, esta especie de fotocopiadora virtual que robó buena parte de mi más reciente entrada para hacerla suya, borraría cualquier vestigio de su crimen. Y lo hizo. Ésta suele ser gente incapaz de romper esquemas y por lo general es esclava de los más predecibles patrones de comportamiento. Y por ello, ese niño genio que declara encontrarse solo en la oscuridad (¿oscuridad intelectual?) optó por suprimir el comentario que le dejé en “su” entrada y en la que le reclamaba por el abuso. Como no dudo en que pronto suprimirá la entrada o al menos la editará, procedo a transcribir apartes de ella, para que sean ustedes quienes juzguen y saquen sus propias conclusiones. Me uno de esta manera a la cruzada emprendida por varios amigos bloggers y vloggers plagiados, en contra de esa costumbre tan colombiana de hacer trampa, convencido de que a seres capaces de tan grandes bajezas hay que denunciarlos, señalarlos y sumergirlos en sus propias vergüenzas.

“Para aquellos lectores que son muy farreros, y que les gusta celebrar hasta por poner una puntilla, esos que se le pegan a cuanta fiesta aparezca, así no lo hallan invitado. Adictos a primeras comuniones, bautizos y hasta funerales con tal de estar en la “tomata gratis”. Les tengo el destino perfecto Bangkok, la “gran ciudad del oriente” donde se acaba el calendario tres veces en el año. Si, no leyó mal. Tres veces, en sólo tres meses gracias al calendario tailandés, el calendario solar y por supuesto el calendario chino. Así pues Tailandia es perfecto para todos ustedes los amantes de las fiestas sin un significado especifico. Oops, lo siento para los que le encuentran una razón para celebrar a todo evento.

Ojo, si usted es de los que corrige cada brutalidad que escribo incluyendo puntuación, la terrible confusión de s con c y z, y la evidente carencia de tildes en mi blog. Sin contar que en su vida personal no repara en “putear” al que le llega cinco minutos tarde a una cita porque “el tiempo es oro” y si le han gritado psicorrígido, esquizofrénicos o neuróticos todos aquellos ofendidos por su actitud. Su destino es Greenwich, hogar del cronógrafo oficial de la humanidad que mide la hora exacta del universo, así sabrá precisamente cuando se acabó el susodicho 2007 y cuando comienza oficialmente el 2008. (por lo menos el año no se llevara un delicado madrazo de su parte, cuando hasta ahora empiece)

Yo creo que terminaría el año entrante en Pago Pago (si tuviera plata por que de por si suena carísimo), una isla paradisíaca donde el fin de año llega de ultimo en el mundo. Un lugar donde se celebra mientras todo esta durmiendo el guayabo. Puede ser un destino paradisíaco para todos los nostálgicos empedernidos que sostendremos cuando estemos ebrios el clásico refrán “todo tiempo pasado fue mejor”. Si, para todos aquellos que como yo. Mucho antes de las 12 de la noche estamos, aferrados a una botella esperando el maldito momento que suene la melodía “yo no olvido el año viejo porque me ha deja’o cosas muy buenas”, y todo el mundo comience a chillar, como si el desagraciado año hubiera sido lo máximo con nosotros.

Pero si usted es de los que cree que todo caballero repite, le propongo Tonga y Samoa, dos islas a 500 kilómetros de distancia la una de la otra y famosas porque cuando en una son las doce en la otra también son las doce pero del día siguiente, que vainas eso de la geografía no creen?. Pero para que entiendan las posibilidades, usted podría visitar a su novia en Tonga y arrancar de una a Samoa en la tarde, llamarla y decirle “que rico que la pasamos mañana en la noche de fin de año”, a lo que su novia le podría contestar “si quieres voy y le doy la ñapa que no le di ayer”. Es un juego temporal similar a la que experimentan miles de “farreros” que solo quieren cambiar de año dos veces el mismo año, porque para ellos una sola vez no es suficiente por que no han terminado de echarse el primero cuando ya se quieren echar el segundo.

Pero si este año a usted le fue como pa’l perro, le recomiendo coger maletas y arrancar de una a Christmas Island, en el corazón del Pacífico Sur y el primer lugar del planeta en que el reloj le dice que esta vaina se acabó. Este puede ser el mejor destino de los que le huyen al pasado pero también para todo aquellos “chicaneros” que presumen ser los primeros en todo, o los que confiesan sin pudor o asomo de vergüenza haber pagado dos millones de pesos de hace doce años por una panela de celular.”

Sin profundizar en aspectos como la ortografía, la puntuación, la redacción o la estructura de las ideas, sólo puedo decirle al señor reciclador de estas líneas que le iría mejor tratando de convertirse en una versión original de él mismo que en la copia ordinaria de alguien más. Porque para desgracia suya y de sus semejantes, nadie puede ser tan buen uno, como uno.

Pasando a un tema más agradable, le confirmo a quienes me han preguntado por la suerte de …¡váyate!, que el Quinto Episodio finalmente se encuentra en proceso de edición. Un abrazo a todos.

Usted…

Thursday, October 18th, 2007

En mi caso particular, concibo el tuteo como un recurso idiomático que denota proximidad, confianza, aprecio, y en ocasiones afectos positivos más intensos, casi siempre orientados hacia indivíduos del sexo opuesto. Por cuestiones culturales (llámenlo machismo), sólo me es concebible emplearlo con los varones con quienes tengo algún vínculo de consaguinidad: mi padre, mis tíos, mis sobrinos, mi hijo. En casos extremos acudo al voseo, especialmente cuando trato con paisas, vallunos, costeños, argentinos, chilenos o uruguayos, siendo el “vos” una forma verbal mucho más aséptica que el empalagoso “tú”, pero que a la vez matiza la rudeza del ustedeo unidireccional. Sobra decir que me indigesta el tuteo en el ámbito de trabajo, en especial en el trato con clientes, aliados, intermediarios o proveedores. Asumo la actitud de quien lo emplea en dicho contexto como una muestra de prepotencia, exceso de confianza u ordinariez, más aún cuando proviene de indivíduos de edad próxima a la mía. A las personas mayores les concedo esa licencia que brinda la adultez avanzada, asuminedo con humildad, resignación y respeto ese tono paternal que en ellas denota su uso.

Así que, si usted no es mujer, no es de mi familia, no es paisa, valluno, costeño, argentino, chileno, uruguayo o anciano, le agradezco que en adelante se refiera a mí con un amable “usted”, al que corresponderé con equivalente amabilidad. Eso lo incluye a USTED, señor mando medio encargado de la coordinación del proyecto que me tiene trasnochando hace un par de semanas y que me llama catorce veces al día a preguntarme “¿cómo vas con mis renders? …¿sí me los alcanzas a tener para la fecha que dijiste? …¿no me vas a hacer un descuentico?.

Las balas matan (un año y medio después)

Thursday, September 20th, 2007

Hoy en la tarde leí la noticia en la edición digital de El Tiempo y me dije: “cuando llegue a la casa posteo algo al respecto”. Y cómo me place llegar a la casa, sentarme frente al computador y descubrir que un lector fiel de este blog y a quien defino como uno de esos buenos amigos a quienes no he tenido la ocasión de conocer en persona, dejó un comentario en aquel post que publiqué el 16 de enero de 2006, hace un año y ocho meses ¡y que aún hoy alguien recuerda!… Un post en el que desahogaba parte de la ira que me produjo saber que un grupo de daneses lobotomizados a punta de marihuana, ignorancia y frivolidad vendieran camisetas en las que se promovía la demencia narcoterrorista de las FARC-EP como un ícono de moda. Que eso haya pasado y siga pasando con la figura del Ché Guevara, vaya y venga. Al Ché el mercado lo convirtió en mascota comercial y no dudo por un instante que a los jóvenes de mañana su memoria les inspirará el mismo respeto que la de Mickey Mouse, si es que algún día ese ratón marica decide morirse. Pero hay que ser o muy bruto o muy cabrón para rendirle culto a una banda de carniceros de seres humanos que tienen sodomizado a un pueblo entero, literalmente.

El hecho es que esta semana las autoridades danesas arrestaron y judicializaron a siete de los ¿cerebros? detrás de esta organización y su panorama legal se ensombrece ante una posible condena de diez años de prisión por el delito de financiación de grupos terroristas. Se dice que en su corta existencia la organización sólo llegó a comercializar doscientas camisetas y que los recursos fruto de las ventas no alcanzaron las arcas de la guerrilla colombiana. Supongo que el responsable del envío se los habrá gastado en chicles, o en cannabis. Yo sólo sé que los cientos de miles de seres humanos asesinados por las FARC-EP tienen hoy un motivo más para descansar en paz, si se entiende la detención y eventual condena como lo que debería ser: un símbolo. Un símbolo de que por fin el mundo está mirando con algo de respeto y consideración el drama humanitario que padece uno de los pueblos más sufridos del mundo. En cuanto a los detenidos, más que diez años de cárcel les deseo un encuentro cara a cara con la realidad de Colombia. Con el niño de seis años que juega a la pelota en silla de ruedas porque tuvo la mala fortuna de pisar una mina cuando apenas aprendía a caminar, con la viuda que no volvió a hablar desde que llegó a su casa del mercado y encontró a su esposo desangrado, con el campesino que aprendió a arreglar cadáveres el día que no tuvo más remedio que remendar con hilo a su esposa desmembrada para que llegara al cielo completica, con la familia que perdió la fe en Dios cuando huyéndole a las balas buscó refugio en la iglesia y vio caer sobre sí un cilindro de gas.

Por mi parte, más allá de la noticia misma y del símbolo que ésta pueda encerrar, me siento profundamente alegre de que alguien siga recordando hoy lo que dije un año y medio atrás.

¿Esterilizado?

Tuesday, August 28th, 2007

¿Qué pensaría usted si estando de vacaciones decide hospedarse en el hotel más lujoso de Locombia, entra a su habitación, descarga su equipaje y acude al baño para atender el inaplazable llamado de la naturaleza, remueve del inodoro/sanitario/excusado/retrete/taza/güater la típica cintica de papel que dice “esterilizado” en letras rojas con fuente Arial Bold (la reconozco a un kilómetro de distancia), levanta la tapa y descubre sobre el aro/anillo/asiento/cojín/bizcocho una poco agraciada plasta de materia fecal/caca/popó/mierda? ¿Qué haría si, superada la molestia inicial, presentado el consabido reclamo y habiendo sido retirada la plasta maloliente decide pernoctar en el dichoso hotel resignándose a que ese tipo de porquerías ocurran hasta en los mejores hoteles y a la mañana siguiente amanece con medio litro de sangre menos y cuarenta picaduras de pulga en toda la extensa superficie de su hermoso cuerpo?

Ahora bien, ¿qué pensaría usted si este par de incidentes no le ocurren en el hotel más lujoso de Locombia sino en la clínica más encopetada de Locombia (controlada ahora por la universidad más encopetada de Locombia -Dios los hace y ellos se arrejuntan-) y resulta que usted no está disfrutando de unas placenteras vacaciones sino que está tratando de recuperarse de una cirugía de vías biliares? Un buen guión para una película de horror, que en este país en el que la ficción no le hace ni cosquillas a la realidad nos ocurrió con mi esposa en la Clínica (¿Fundación?) Santa Fe de Bogotá el fin de semana pasado. Yo sí me preguntaba por qué tantos casos recientes de personas que han superado las cirugías más críticas y complejas y a las pocos días se mueren por cuenta de “infecciones hospitalarias”. -”Es que los virus y bacterias de hospital son jodidísimos de combatir”- me dijo un médico pocas semanas después de que mi abuela lograra sobrevivir a una cirugía de corazón abierto pero no a una “infección hospitalaria”, como tampoco lo lograron al menos una decena de personas que conozco (o conocí). No dudo que las bacterias de hospital sean jodidísimas de combatir. Mucho menos cuando ni siquiera se toman la molestia de fumigar las plagas o recoger la mierda que dejan los enfermos a su paso.

Si esta es la situación de las clínicas estrato 6, no quiero imaginar lo que ocurre en los hospitales del distrito estrato sisbén.

FISHER-PRICE y sus juguetes con plomo

Sunday, August 12th, 2007

Fueron necesarios varios meses para que el gigante de la lúdica infantil Fisher-Price, marca dueña de mis afectos y admiración desde mi más tierna infancia y hasta el día de hoy, se diera cuenta (o se decidiera a confesar, más bien) que buena parte de su catálogo está recubierto con una pintura con elevados contenidos de plomo, substancia química altamente tóxica y nociva para la salud humana, no se diga la de los niños en los rangos de edad que componen su mercado objetivo. Meses de los cuales Jacobo dedicó buena parte a jugar con su “Granjita Figuras de Elmo, la que por esas cosas de la vida se convirtió en uno de sus juguetes favoritos, con el que muchas veces se divirtió, el que llevaba a la tina a la hora del baño, el que chupaba, mordía, lamía y babeaba como suelen hacer los niños en cierta etapa de su vida. Que lo chupe, esos gringos son unos genios para hacer juguetes seguros, pensábamos. ¡Gringos genios mis polainas! Los genios de Fisher-Price invierten millones de dólares en el desarrollo de juguetes ergonómicamente concebidos y de formas orgánicas que no pongan en riesgo la integridad física de los niños, que estimulen su inteligencia y su desarrollo psicomotor, que exalten los más nobles valores y principios morales, y una vez concebidos, diseñados, probados y fabricados, los pintan con plomo. Culpa de los chinos mal pagos que los producen, dicen ahora. Ajá, les creímos. El genocidio de Irak es culpa de los iraquíes. Y supongo que la culpa de un eventual envenenamiento es mía, por haberle permitido a mi hijo jugar con una de las referencias incluidas en la lista negra de juguetes tóxicos: la “Granjita Figuras de Elmo” acaba de ser catalogada como un artículo “potencialmente peligroso”. Para rematar, esta línea de productos no trae grabado número de referencia, ni fecha de fabricación. Lo que sí luce el que tengo en la casa es un clarísimo y poco tranquilizador “Made in China”. La recolección de todas las unidades disponibles ya fue sugerida por los fabricantes y ordenada por las autoridades sanitarias de varios países del mundo.

Ahora, inspeccionando la granja maldita esa, me pregunto cuántas de esas partículas de pintura que desaparecieron de su superficie estarán en el estómago de mi hijo o deambulando por su sangre. Que se tengan, grandísimos hijos de mala madre, porque no voy a caer en la trampa estúpida de devolver mi juguete por unas monedas y quedarme sin las evidencias de su canallada. Este juguete es la prueba reina en la demanda por cien millones de dólares que les caerá encima si a Jacobo se le llega a enfermar media pestaña por cuenta de sus juguetes tóxicos. Lo más indignante de la historia es percibir esta reiterativa tendencia de las grandes empresas gringas por el menosprecio hacia sus clientes en el tercer mundo. Las alertas publicadas por Mattel (responsable además del descerebramiento masivo de niñas desde la más tierna edad con ese adefesio materialista de la anti-mujer llamado “Barbie” - Mattel siembra las pseudo-mujeres del mañana y Revlon las cosecha-) con relación al reciente episodio del plomo han sido publicadas únicamente en inglés, francés y alemán. En los sitios web de la multinacional para España y Latinoamérica al día de hoy, 12 de agosto de 2007, no se menciona absolutamente nada al respecto. Un aviso en El Tiempo y listo el pollo, se cumplió con advertir. No es coincidencia que nuestros paisitos sean el laboratorio farmacéutico y el basurero radioactivo de las superpotencias. Estas latitudes serán por siempre la letrina de occidente, o al menos hasta que lo permitamos.

 

Fisher-Price
Imagen extraida del “Recall Notice” de Fisher-Price

Fisher-Price
Juguete extraido del closet de Jacobo

 

Diez años de la vida

Wednesday, July 4th, 2007

Cosas que he hecho en los últimos diez años:

Trabajar como vendedor de tenis y comisionista inmobiliario, terminar mis estudios de arquitectura, obtener el título profesional, tomar un taller de arte en madera, matricularme en un curso de pintura, coger el cigarrillo, acampar en varios páramos y un desierto, recorrer medio país en flota o echando dedo, probar la marihuana, ir por primera vez donde las putas -y sólo mirar-, tocar en un festival de jazz, armar mi primer computador, aprender Autocad, comprar mi primer carro, abrir mi primera cuenta de correo electrónico, vivir con un amigo, vivir solo, aprender a cocinar, convertirme en profesor particular de diseño, estudiar esperanto, aprender a hacer muebles en cartón corrugado, organizar una exposición de arte, convertirme al budismo por un día, aprender a bailar salsa, sufrir mi primer despecho, sufrir el segundo, dejar el cigarrillo, aprender a pintar paredes, tomar un curso de ala delta y desertar antes del primer vuelo, inscribirme a un año de gimnasio, ir un mes, volver a coger el cigarrillo, conocer a la mujer de mi vida, enamorarme de ella, vivir con ella, aprender a hacer mercado, comprar bicicleta y volverme ciclista de domingo, emplearme en una constructora, extirparme las amígdalas, renunciar a la constructora, adoptar un perro callejero, casarme, dejar el cigarrillo, engendrar un hijo y verlo nacer, aprender a cambiarle los pañales, enseñarle a hablar, enseñarle a caminar y llevarlo de la mano a su primer día de clase, volver a coger el cigarrillo, montar una empresa, enderezarme el tabique, volvérmelo a torcer, comprar mi segundo carro, conocer a mi primer sobrino, conocer al segundo, convertirme en padrino, aprender inglés, olvidar el francés, escribir tres cuentos -uno de ellos aún inconcluso-, escribir dos canciones, montar un negocio de tortas navideñas, quebrarme con el negocio de tortas navideñas, abrir un blog, convertirme en columnista empírico, abrir un vlog, convertirme en videógrafo empírico, intentar rafting y escalada en roca -mismos resultados que con el ala delta-, conocer Venezuela, Panamá y Estados Unidos, vivir una temporada fuera del país, trabajar como diseñador de interiores, comprar mi tercer carro, sufrir una bancarrota y recuperarme, abrazar un delfín, comer cocodrilo, hacerme el tratamiento de ortodoncia, visitar una refinería de crudo y un barco petrolero, hacer la primera remodelación para un cliente, hacer la segunda, enterrar a mi mejor amigo, conocer gente buena, conocer gente regular, conocer gente mala, vivir la vida.

Cosas que ha hecho Pablo Moncayo en los últimos diez años:

Ninguna.

El cabo segundo Pablo Emilio Moncayo fue secuestrado hace diez años por las FARC-EP y desde entonces lo único que ha podido hacer es esperar el día en el que los cerdos que lo mantienen enjaulado y encadenado le devuelvan la vida y el derecho a existir.

El tiempo perdido… ese no se lo devolverá nadie. Tampoco a los otros tres mil secuestrados que de manera criminal mantienen las FARC-EP en sus campos de concentración.

Pensar en otra cosa

Monday, June 25th, 2007

Los tres hermanos redactaron el mensaje de despedida en un teléfono celular, lo enviaron a sus familiares y bebieron cerveza edulzada con cianuro. El mayor dificilmente superaba los veinte años. Hoy, está muerto. Sus hermanos también.

¿Qué puede llevar a una persona al extremo de despojarse del instinto básico y arremeter contra su propia vida? De un tiempo para acá, el tema del suicidio me persigue, las historias llegan a mí con el mismo impulso con el que intento huirles, me sobrecogen, me impresionan, y hasta cierto punto me seducen tanto como por momentos me ha seducido la idea misma de la muerte.

La muerte…

Hace unos años vino a mí. Ya otras veces la había sentido merodeando, acechándome con la inquieta fascinación que produce, pero hasta entonces nunca la había sentido tan cerca, tan disponible, tan dispuesta a recibirme, a acogerme entre sus brazos y sus piernas, para siempre. Me sentí atraído por el vacío infinito como la polilla a la llama y sólo pude apretar la baranda con todas mis fuerzas para huir de la gravedad y retroceder a pasos lentos, cortos, temblorosos, abrir la puerta, atravezarla, tirarla con espanto y cerrar la cortina, correr a la cama, aferrarme a aquella mujer dormida que recién era mi esposa y pedirle perdón en silencio por haber estado tentado a ceder a los diabólicos coqueteos de la muerte. Ella se dió media vuelta y me besó en la frente, complacida de lo cerca que me tenía e ignorante de lo inmensamente lejos que podría hallarme en ese mismo instante, de haber traspasado la baranda. Quizás por eso me cuesta tanto dormir cada vez que llega a mí el reporte de un nuevo suicidio. Porque a diferencia de muchos, sé que el suicidio no es un tema de desequilibrados, de dementes, de seres oscuros y pérfidos, de víctimas o victimarios del mundo y de la vida. Pasé por ahí más de una vez, sentí fuertes deseos de acabar con lo que entonces se me antojaba un enorme sufrimiento, apagar la angustiante incertidumbre de un futuro negro y el arrasador vacío de un pasado estéril. La soledad, la soledad, la maldita soledad, esa tortura que merecería un capítulo aparte en el librito de mi vida. El tedio de no sentirme parte de nada ni de nadie. Y sin embargo, siempre primó la razón. O el miedo. El miedo al instante mismo de la muerte, al dolor de la agonía. Recordaba siempre las palabras de un tío médico que aseguraba que el desprendimiento de la vida siempre duele, y duele mucho. Y solía pensar que el infierno es quizás la muerte misma. El instante mismo de la muerte que duele lo suficiente para cobrarnos los horrores que cometimos en vida. Y también me aterraba el eventual e inmerecido martirio de mi familia. Y entonces prefería salir a la calle a caminar simplemente para pensar en otra cosa, o coger el teléfono y llamar a alguien con quien no tenía nada de qué hablar simplemente para pensar en otra cosa. ¡Y mierda, si valió la pena pensar en otra cosa! Cuántas veces sentí que mi vida no tenía futuro y ahora debo reirme de lo tonto que fui. Parte crucial de la ingenuidad juvenil es creer que la vida acabó cuando ni siquiera empieza. Hoy, siento que mi vida avanza mucho más rápido de lo que quisiera y me pregunto si tendré tiempo suficiente para hacer todo lo que quiero hacer, y si tendré inteligencia suficiente para hacer realidad tantos sueños, y si tendré corazón suficiente para criar un hijo que jamás desee morirse.

No puedo evitar llorar cada vez que pienso en aquellos que se creyeron derrotados estando tan cerca de la victoria.

Todo lo que puedas comer

Monday, June 4th, 2007

Vi la noticia en la edición impresa El Tiempo y casi no lo puedo creer. Y no me refiero a la más reciente genuflexión de nuestro a-presidente ante el mandatario de Francia o ante los criminales asesinos de niños que tanto prometió capturar. No. La deshonestidad y falta de cojones de Yarumito Uribe dejaron de sorprenderme hace rato. Mi sobresalto en esta ocasión está relacionado con un individuo de nombre Joe Chestnut, convertido en celebridad por cuenta de una destreza fuera de lo común: el hombre es capaz de engullirse 59 perros calientes de una sentada. ¿Qué esperaban? ¿Algún talento especial para las artes, la música o la filantropía? No señores. Este mundo se mueve bajo impulsos mucho más baladíes.

Bienvenidos a occidente.

No sólo me sorprende que el diario de mayor circulación nacional le conceda primera página a semejante estupidez, sino que en este mundo en vías a la extinción, la miseria absoluta y el acabose, haya espacio para concursos de comida tipo “all you can eat” y huevonadas semejantes. Por supuesto, un adefesio como éste sólo podría ocurrir en un lugar del mundo. De los mismos creadores de los concursos de fuerza bruta, de las carreras de cucarachas, de los espectáculos de demolición de carros, de Nascar, de MTV y de Jackass (show que demostró que la caída libre en carrito de mercado y el clavado olímpico en cagada de elefante podían convertirse expresiones de humor para algunas ¿sub? culturas), la Federación Internacional de Alimentación Competitiva (International Federation of Competitive Eating) organiza cada año el gran concurso de ingesta de perros calientes. Y en esta oportunidad, fue el señor Chestnut el encargado de llevarse el disputado trofeo entre un avesado grupo de cerdos antropomorfos, tras la maratónica y casi heróica faena de devorarse los 59 almuerzos de cualquiera de los 822 millones de seres humanos que hoy en el mundo no probaron bocado y para quienes la alimentación, más que un deporte, es un sueño. Por su parte, Chestnut no tuvo problema en reclamar su medalla y retirarse a vomitar. Por alguna razón, se me viene a la mente el vídeo publicado por este señor hace unos días. Como que sí tiene razón…

A veces me pregunto dónde está Dios, o si verdaderamente existe. Quizás simplemente está mirando hacia otro lado. Quizás está esperando el momento de sentarse entre nosotros -el mayor fracaso de su creación- a impartir un poquito de justicia implacable.

Amén.

Por estúpido que suene

Tuesday, May 22nd, 2007

Hace unas semanas fue mi primo. Esta vez el turno fue para la mejor amiga de mi esposa. Sí, le hicieron el paseo millonario. También a ella. El error, como ocurre casi siempre, tomar un taxi en la calle. Aquí, los taxis no se pueden tomar en la calle. Suena estúpido, pero es así. Como es estúpido que la maravilla de alcalde que tenemos se pabonee porque la suya es dizque “la ciudad mundial del libro”. Pero la ciudad de los atracadores, violadores y asesinos sí no es la suya. Esa es la de nadie. O es la de todos los demás a parte de él. Luis Garzón anda de retiro anticipado hace varios meses; regaló un montón de desayunos y con eso estuvo. Eso también suena estúpido. Como es estúpido que la maravilla de presidente que tenemos, por el cual voté pero que está empezando a fastidiarme de un tiempo para acá (igual volvería a votar por él veinte veces si sus rivales fueran el clon chimbo de Papá Noel y el bigotón veintejuliero de pasado oscuro) ande más preocupado por el lamentable caso de la abuelita de Titiribí que tiene la pensionsita embolatada que por detener la revaluación o capturar a las ratas que tienen puteado al país. Me mamé de su carnita y de sus huesitos y de su sombrerito maricón y de su ruanita arriera y de su pinta de profesor Yarumo. Yo voté por él porque prometió enfrentar a los guerrilleros y someter a los paramilitares y hasta la fecha… nada. Colombia necesita un presidente con pantalones y a Uribe se le escurrieron hace rato. Eso también suena estúpido. Como es estúpido que la policía nacional ande más preocupada por chuzar teléfonos que por capturar delincuentes, o que a mi puerta golpeen cinco “agentes” a pedirme que le baje el volúmen a la música porque la solterona del 303 no puede dormir. Semejante operativo para controlar una reunión de borrachos simpaticones, mientras centenares de bogotanos son atracados cada hora. Ojalá fueran a timbrarle a la puerta a Jojoy para pedirle que libere a Ingrid Betancourt. Se los dije y amenazaron con “detenerme por irrespeto a la autoridad”. Otra estupidez, en este país la autoridad se irrespeta a sí misma.

Colombia, más que una madre, a veces se parece a los malos hijos: por cada alegría que nos da, nos tocan diez malos genios. Me toca empezar a no tomármela tan en serio.