Cavilaciones tecnológicas
Saturday, February 7th, 2009No me puedo quejar. Acudí a una tienda de Apple a llorarle al mono de la pila por mi MacBook dañado y salí con el computador reparado y lo mejor, sin pagar medio centavo. Algo sorprendente, tendiendo en cuenta que adquirí el portátil hace casi tres años y la garantía expiró hace casi dos. ¿Por qué decidieron responder? Sencillamente hay argumentos irrebatibles y funcionó expresárselos al manager de la tienda ante la negativa inicial del técnico que me atendió. Por lo visto, el manager resultó ser un tipo inteligente que sabe que un cliente vale más que los 260 dólares que costaba la reparación. Maravilloso, no quería terminar alérgico a la manzana mucho menos ahora que el futuro de Windows es negro y que además ando de idilio con el iPhone, el mejor teléfono celular inventado hasta el día de hoy.
Tengo varios vicios, uno de ellos es la tecnología, y mal haría en no rendirle tributo a este aparatico maravilloso que me cambió la vida con las muchísimas cosas que me permite hacer: averiguar el nombre de la canción que suena en el radio, el restaurante o el bar con sólo oprimir un ícono, obtener la información editorial de un libro, película o disco compacto tomándole una foto, ubicar los restaurantes más cercanos organizados por precios y tipo de comida, hacer un solo de batería con los dedos y un millón de cosas más. Por supuesto, también me permite hacer y recibir llamadas, aunque claramente eso no es lo más llamativo e interesante de este asombroso computador de bolsillo que supera en capacidad de procesamiento a toda la maraña de servidores que guiaron la misión de alunizaje del Apollo XI. Finalmente, el mercado está inundado de Nokias, Motorolas, Blackberrys, Samsungs y demás aparatejos concebidos específicamente para eso: hacer y recibir llamadas. El iPhone es otra cosa.
Algo de música para terminar…


