
Porque el pueblo colombiano se cansó de la barbarie de las FARC-EP, porque se hastió de la estupidez y arrogancia de sus cabecillas, porque no quiere sentir más temor, porque desea por todos los medios levantarse de sus rodillas, porque sueña con algún día quitarse de encima el lastre del narcotráfico y porque los antecedentes han demostrado que las marchas estilo “al que le caiga el guante”, mendicantes de utopías abstractas como la paz de Colombia, el fin del secuestro y la felicidad de la niñez maltratada -que más que exigencias populares parecen clamores de reina de belleza-, se prestan para que los hampones de las Fuerzas Armadas Raptoras de Colombianos hagan la segunda cosa que mejor saben hacer después de asesinar: hacerse los de las gafas, embolatar a la opinión pública y salirse por la tangente. Por eso y por miles de razones más, este lunes 4 de febrero, a una sola voz, cuarenta millones de colombianos en todo el mundo tenemos que salir a las calles a gritar:
¡NO MAS FARC!
En la página de Anncol, pazquín de desinformación virtual del que se sirven las FARC para descolgar su cortina de humo subversiva y publicar los cínicos edictos de sus masacres (como ocurrió en el caso de los diputados del Valle), Iván Márquez y Rodrigo Granda exponen la que, según ellos, debe ser la consigna de la marcha:
“La consigna debe ser “por el canje humanitario y la paz de Colombia”, como lo enarbolan los familiares de los prisioneros de guerra en poder de las partes contendientes.”
Por supuesto, esa es la consigna que les favorece, la que no los alude directamente y se presta a manoseos y tergiversaciones, la que se centra en reclamos etéreos que bien podrían ir dirigidos al gobierno, o al paramilitarismo, o al los gringos, o a todos, o a ninguno. Una consigna muy afín con la sugerida (léase impuesta) por algunos sectores políticos poco dados a cantarle las verdades en la cara a Tirofijo y sus sicarios. ¿Coincidencia? No. Curiosamente, algunos miembros de la oposición se han mostrado tan reacios a condenar las acciones de las FARC-EP, como a otros afines al gobierno les ocurre con los grupos de autodefensa. Por fortuna habemos millones de colombianos sin compromisos ni pelos en la lengua para mentarle la madre a los matones de lado y lado.
Ya que tanto la hipótesis estúpida de una conspiración de la CIA a través de su dependencia cibernética Facebook como los intentos por desprestigiar la convocatoria mediante toda suerte de calumnias a cual más de miserables y malintencionadas no tuvieron mayor acogida, las FARC-EP le apuestan ahora a desviar el propósito de la marcha y hacerse a un lado, una vez más y muy a su estilo. Como buenos matones, estos “señores” son lo suficientemente valientes para lanzarle cilindros de gas a una iglesia atestada de gente o amarrarle un collar bomba a una señora indefensa, pero no tanto para atreverse a ponerle la cara al mundo por sus actos de barbarie, o para llamar por su nombre a los miles de colombianos que mantienen enjaulados y encadenados en medio de la manigua. Señores Márquez y Granda, lo que ustedes tienen son SECUESTRADOS y no “prisioneros de guerra”, lo que ustedes son es NARCOTRAFICANTES y no guerrilleros, lo que ustedes son es gavilleros de medio pelo, porque la verdad es que hasta el mote de terroristas les queda grande. No hay duda de que a Bin Laden le sobran los cojones que Marulanda tiene bien entumidos bajo su ruana mugrienta. Lo único con lo que estoy de acuerdo en su consigna personal, es en que el Colombia existen dos partes contendientes: por un lado ustedes, un puñado de burgueses marxistas de Rolex y bota pantanera con hijos matriculados en Yale y Harvard al mando de un “ejército” de campesinos explotados y niños abusados y, por el otro, cuarenta o más millones de ciudadanos cansados de su violencia, sus mentiras y su existencia. Por cierto, señor Granda, ese gobierno “mafioso y rendido a los intereses del imperio” (no el de Chávez sino el de Bush) lo tiene disfrutando a usted de las mieles de una libertad inmerecida y evidentemente mal administrada. Muchos quisiéramos verlo envejecer en una celda de 4 metros cuadrados como en la que hoy se hospeda su ilustre compañero de matanzas, Simón Trinidad.
Por último, como le dije hace un par de días a una amiga de izquierda para la que de centro para allá todo es ultraderecha, este blog y su autor estarán más que dispuestos a adherir con igual entusiasmo a toda iniciativa popular en contra de otras hordas de animales como lo son las AUC, el ELN y las fuerzas oscuras del Estado que desangran el país. Por ahora, centrémonos en impedir que los señores de las FARC-EP obtengan un estatus beligerante que están lejos de merecer.