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Archive for December, 2005

La muerte de un año Es definitivo. El año se está …

Friday, December 30th, 2005
La muerte de un año
Es definitivo. El año se está acabando a un ritmo lento pero inexorable, como se le va esfumando la vida con el paso de las horas a un enfermo desahuciado. Y como es tradición, llegó la hora de los consabidos balances y arqueos, tema en el que definitivamente me dejé coger la noche porque había decidido dejar morir este año sin ninguna clase de ritual fúnebre. Pero ya ven, revertí mi determinación y aquí estoy tratando de elaborar un compendio público de lo que, desde mi perspectiva personal, fue este año al que sólo le quedan unas poquitas horas de existencia.

Lo bonito.

Sin duda alguna, lo mejor que me deja este año es haberme permitido disfrutar de mi hijo trescientos sesenta y cinco días seguidos, con sus noches, haberlo visto crecer y vivir esa maravillosa transformación que lo convirtió de bebé a niño. Este año aprendió a gatear, luego a caminar y a correr, a balbucear sus primeras palabras, a decir “mamá” y “papá”, luego “Coke” (me salió bilingüe de fábrica) y después vocablos más complejos, a expresar sus emociones y necesidades, a dar besos, a lanzarse desde el rodadero por su propia cuenta, a patear el balón, a impulsarse con su camioncito de bomberos, a usar los cubiertos. Entró al jardín infantil, consiguió sus primeros amigos y hasta una novia que se llama Margarita y que le da la mano para entrar al salón de clase, fue a su primera piñata y dio su primer regalo, aprendió a meter su disco de “Barney” en el equipo de sonido, hacerlo sonar y ponerse a bailar, también a dar las gracias, a saludar y a despedirse. Este año usó por primera vez una crayola y me hizo un dibujo. Y Dios le regaló salud, y eso fue lo mejor de todo. Y lo bendijo con la fastuosa capacidad de hacerse objeto de amor a donde quiera que llega.

El año también me permitió consolidar un hogar. Querer a una mujer que me quiere. Entender la importancia de pelear menos y discutir más. Las noches de rumba de otrora se convirtieron en jornadas nocturnas de vida en familia. Yo que me declaraba un rumbero de tiempo completo aprendí que la noche del viernes sirve para mucho más que tomar trago. No quiero que los solteros se asusten. Casarse y tener un hijo no significa volverse aburrido. Implica adquirir la capacidad de ver más allá de lo evidente y entender que la vida es una secuencia de ciclos y que de aprender a cerrarlos depende el alcanzar la madurez. Y la verdadera felicidad. Por supuesto que todavía rumbeo y me tomo mis tragos. Y lo disfruto mucho más ahora que cuando era una actividad mecánica que sólo me dejaba la billetera vacía y un terrible dolor de cabeza al día siguiente.

No sólo logré mantener mi empresa a flote. Adquirí experiencia y un cierto nombre en el medio en el que me muevo, conseguí nuevos clientes en Colombia y en el exterior y me abrí horizontes que en el pasado me parecían un sueño. Superé muchas dificultades que surgieron en el camino. Todo el que tenga alguna relación con el diseño sabe que éste es un medio jodido, y que lo jodimos nosotros mismos, los diseñadores, porque lo dejamos bastardear con criterios mercantilistas al no hacernos respetar como gremio. Pero la lucha continúa y hay muchas luces que me esperan al final del túnel. He conocido gente valiosa, activa, llena de empuje. He establecido contactos que me serán muy útiles en el futuro que está por llegar. Hace tres años tomé una de las decisiones más importantes y atrevidas de mi vida: opté por la independencia y no me pienso echar para atrás.

¿Qué más cosas positivas me deja este año? Muchas. Muchísimas. Pero sólo quiero remitirme a unas cuántas más y resumirlas en unas pocas líneas. Me convertí en tío y en padrino, consecutivamente: nació Felipe, mi sobrino y ahijado, un niño que está destinado a ser el mejor amigo y aliado incondicional de Jacobo. Después de un intento fallido, conseguí la Visa de entrada al gran coloso del norte. Hace unos años me la negaron y pensé que la vida se me acababa, pues de aquel codiciado papelito dependía lo que en ese momento consideraba era mi futuro. -“De Dios estará, él sabe cómo hace las cosas”- me dijo entonces mi mamá en un poco efectivo intento de consuelo. Cuánta razón tenía. Si no me hubieran negado la Visa en aquel momento, no compartiría mi vida con la mujer que hoy es mi esposa, ni habría vivido tantas cosas maravillosas que me tenía el destino preparadas y, lo más trágico de todo, no tendría un hijo que es mi mayor felicidad, mi “pride and joy” (evocando al gran Stevie Ray Vaughan). Definitivamente Dios sabe cómo hace las cosas, y ahora que estoy tan ubicado en mi país y en mi existencia me da luz verde para que lleve a mi hijo a conocer a Mickey Mouse. De igual manera y, motivado por un artículo de la Revista Comcel, incursioné en la blogósfera, un universo que me ha acogido como un segundo hogar y hacia el cual profeso infinita gratitud. Pude retomar mi viejo y abandonado hábito de escribir. Y leyendo, en este proceso de retroalimentación que supone el universo de los blogs, he aprendido cosas que en ningún otro sitio habría podido aprender, he comprendido asuntos de la vida que me eran nebulosos y he conocido personas fascinantes, a las que hoy me enorgullezco de llamar “amigos”. ¿Conocer amigos por Internet? Hace unos meses la simple idea me habría parecido patética, vergonzosa, un recurso de socialización exclusivo de adolescentes inmaduros y solterones desesperados. Sin embargo ya ven, tengo un pequeño pero sustancioso inventario de nuevas amistades, muy diferentes entre sí pero todas con algo en común: la ilimitada capacidad de sentir, de compartir y de entregar su atención, su interés y su afecto. Y eso me hace sentir afortunado. De igual manera, al año que agoniza debo agradecerle el haberme regalado más tiempo con mis papás. Y lo más mágico: que después de treinta y cinco años de matrimonio, sigan juntos. Eso es algo que encuentro profundamente inspirador.

Lo feo.

En las cosas malas prefiero no pensar. Hago un ligero repaso por los recuerdos recientes y sólo se me viene algo a la mente: en febrero se murió mi abuelita y quedé huérfano de abuelos. Pocas muertes me han producido tanto dolor como la suya. Me acuerdo y revivo el desconsuelo. Una presión en el vientre que me sube por el pecho y se me convierte en un nudo en la garganta que no me dejar respirar. Siempre la recordaré como una de las personas que más me han querido, que más se han preocupado por mí. Y me punza como un cuchillo en el corazón que una muerte inesperada, absurda y egoísta le haya impedido realizar su sueño de ver a su bisnieto crecer, caminar, hablar, después de haberle entregado tanto, tanto, tanto amor durante sus primeros meses de vida. Y me desgarra el alma saber que mi hijo va a crecer sin recordar a ese ser que se le entregó por completo desde el mismo momento del nacimiento. No hay un día en que no le hable de ella, en que no le muestre sus fotos pretendiendo mantener vivo su recuerdo, en que no recemos por el descanso de su alma. Pero no es lo mismo. Nunca será lo mismo.

Sé que en este año hubo más cosas que me produjeron dolor. Por fortuna, cuento con un instinto de conservación que siempre embolata los malos recuerdos en algún recoveco de mi mente. Y honestamente, prefiero no escarbar.

Estas fechas tienen la importancia que cada uno les dé.
Se acaba un año. ¿Y qué? ¿Eso en qué cambia las cosas?
La respuesta está en nuestras manos.
Espero que para todos los lectores y visitantes frecuentes, ocasionales, esporádicos, excepcionales y accidentales, este año que va a empezar sea propicio para realizar sus sueños.
Respetando la premisa de un amigo, no quiero desearles suerte. Prefiero desearles éxitos.
¡Y nos vemos en el 2006!

Señores, soy un ganador Hasta el día de hoy, nunc…

Monday, December 26th, 2005

Señores, soy un ganador

Hasta el día de hoy, nunca me había ganado nada. Me refiero a un concurso, competencia o sorteo. No me gané ninguna de las rifas que organizaban en las piñatas de mis amiguitos de la niñez, o los besos que se sorteaban en la sala de la casa de alguna compañera de colegio, cuando la mamá de la susodicha salía al supermercado y el trabajo en grupo se convertía en juego de botella. No exagero, es en serio, nunca me gané nada. Ni siquiera una venérea, como sí le sucedió a más de un personaje que recuerdo. Y tras décadas de cargar con ese sino de derrota, había llegado a convencerme de que sólo resultaría ganador el día en que rifaran un balazo. Pero, por fortuna, no fue así. Estaba a punto de resignarme con mi condición de perdedor consumado cuando apareció este concurso y en contra de todo pronóstico me lo gané. Está bien, no es el Premio Nacional de Arquitectura ni muchísimo menos el Pritzker (algo así como el Nóbel de nuestro gremio). No me gané el Baloto, ni siquiera el Chance. Tampoco el televisor a color que rifó la aseadora de la oficina de abajo y que jugaba con las últimas cuatro cifras de la Lotería de Navidad (Observación nº 1: ¿acaso todavía existen los televisores en blanco y negro? Observación nº2: ¿esas rifas de oficina no las controla ETESA? Observación nº 3: ¡Cómo odio las rifas de oficina!). Pero bueno, como quiera que sea me gané mi primer concurso, a los treinta y un años perdí mi virginidad ganadora y ese es un motivo más que suficiente para celebrar. Espero que este sea el comienzo de una interminable seguidilla de triunfos y que por fin esa ley de la compensación en la que tanta fe he depositado retribuya con creces todos estos años de sacrificio, sufrimiento y mala fortuna.

No quiero dejar pasar la oportunidad de agradecer desde el fondo de mi corazón a mis patrocinadores, IMPRESIONES “HARRY PLOTTER”, el RESTAURANTE Y BOLERA “EL BOLO ALIMENTICIO” y la PELUQUERÍA CANINA “DOGGY STYLE”, pujantes empresas que siempre y a pesar de las vicisitudes han creído en mí y no han dudado en apoyar mi carrera. Agradezco de igual manera a mi familia, a la que nunca tendré cómo corresponder por haberme ayudado a sacar el mafioso que llevo adentro. A mis seguidores, sólo puedo decirles que este éxito les pertenece. Prometo que no me dejaré llevar por los espejismos de la fama. Mantendré mi espíritu humilde y la sencillez que siempre he llevado impresa en mí, como un sello.

Doble motivo de alegría me produjo saber que compartía honores con mi buen amigo Gerente, quien obtuvo un muy honroso segundo lugar y con quien no dudaré un instante en repartir el premio. A la arenosa le haré llegar su copia del galardón, un CD con las cien canciones número uno de la revista Rolling-Stone.

ANTÓN TIRULIRULIRU A los lectores fieles de este b…

Friday, December 23rd, 2005
ANTÓN TIRULIRULIRU
A los lectores fieles de este blog este servidor quiere desearles nuevamente una
FELIZ NAVIDAD
Espero que la gocen, que canten villancicos, que reciban muchos regalos, que coman buñuelos y natilla, que se tomen sus buenos tragos y que en algún momento de la noche, donde quiera que se encuentren, cierren los ojos y pidan por un país mejor para nosotros, para nuestras familias y para nuestros hijos, un país libre de guerras, de corruptos, de injusticia social, de abrigos de piel y de reality shows.
Se les quiere.
P.D.: Les recuerdo que un buen amigo mío, a quien por desgracia no le quedan muchas navidades, grabó un mensaje para todos los visitantes de La Stulta Viro.
Si lo quieren ver, hagan click aquí.

Gerentes buenos, gerentes malos En lo que llevo d…

Tuesday, December 20th, 2005
Gerentes buenos, gerentes malos

En lo que llevo de vida, sólo he encontrado un gerente que me ha caído bien. Con los otros no he tenido más que problemas. Desde el gerente de banco que me ha negado el pago de un cheque en víspera de puente porque la firma del girador no coincide con la registrada en el sistema, hasta el gerente de almacén de cadena que no me ha aceptado el cambio de una prenda defectuosa porque, según él, “estaba perfecta cuando me la vendieron”. Pero el peor gerente que he conocido fue un jefe que se inventó su propia empresa, y estoy seguro de que lo hizo con el único fin de concederse tan preciada investidura. Era un petardo insoportable y obligaba a sus empleados a decirle “doctor”. Qué patético. De vez en cuando y para estrechar lazos con el capital humano de su pequeño imperio, convidaba a sus empleados a algún bar fancy del Parque de la 93 bajo el pretexto de cualquier celebración estúpida. Nos animaba a ordenar comida y trago sin medida (eso sí, nada de cigarrillo, “en esta empresa no se fuma”), se vanagloriaba por el vigoroso éxito de su carrera empresarial, echaba chistes con los de sistemas, sacaba a bailar a las gordas de contabilidad y le hacía “chanzas” pesadas al asistente de diseño (léase este servidor), a las que el susodicho tenía que responder con una carcajada fingida cuando lo que en realidad deseaba con todas sus fuerzas y desde las más recónditas profundidades de su alma era romperle la botella en la cabeza. Al final de la noche, el gerente se levantaba de la mesa más rascado que perro viejo y se iba sin pagar la cuenta. Sus empleados sub-salariados teníamos que costear el valor de las cinco botellas de Buchanan’s y las siete picadas mixtas y el pelafo este ni siquiera daba las gracias. Al día siguiente llegaba a la oficina enguayabado y de mal genio, a putear a todo el mundo por el trabajo atrasado y a amenazar con memorandos con copia a la hoja de vida, despidos fulminantes y demás artimañas intimidadoras de la escenilla laboral. Payaso.

Ahora bien, un día explorando la blogósfera, mundo maravilloso en el que acabo de aterrizar y que aún no deja de sorprenderme, me topé con un blog titulado “La Verdadera Vida de un Gerente“. Pensé entonces que un gerente que se atreviera a levantar el velo de su vida personal no debía ser tan mal tipo. Y estaba en lo cierto. A pesar de mis arraigadas convicciones, tuve que aceptar que había gerentes buena gente. Y hace unos cuántos días, el gerente buena gente me mandó la siguiente tira cómica, aduciendo que al verla no había podido evitar acordarse de mí.

Lo que no me ha quedado suficientemente claro todavía es qué hay en esta caricatura que me rescató de las profundidades de su subconsciente (el disco duro del cerebro) y me llevó a los linderos de su consciencia (la memoria ram de la psiquis).

¿Acaso la evidente neurosis del desventurado papá de Calvin?

Creo que mi carácter neurótico ha quedado de manifiesto en más de una publicación de este blog. No lo puedo evitar. Tampoco pretendo hacerlo. Ya comenté en algún artículo que reemplacé la terapia psiquiátrica con la rutina bloggera. Ahora tengo cuatrocientos psiquiatras anónimos que absorben mis desahogos y no me cobran. Algunos hasta se animan a comentar mis reflexiones, cosa que el psiquiatra nunca hacía. No saben cuán agradecido estoy.

¿Acaso mis reincidentes arremetidas en contra de la programación basura de nuestra televisión nacional?

Es posible. También comenté por ahí que la televisión se me ha convertido en una inagotable fuente de inspiración temática. Entre otras cosas y para no ir más lejos, a CityTV debo el origen de mi cruzada contra las prendas de piel. Fuera de eso, estoy plenamente de acuerdo con el señor padre de Calvin. ¿O no les da estreñimiento cuando el reportero idiota le pregunta a la señora a la que el vecino psicópata le acaba de asesinar a los cuatro hijos cómo se siente? Aún recuerdo un programucho de porquería en el que un presentador autodenominado “El Machorrito” reunía familias separadas desde la más tierna infancia sólo para capturar con veinticinco cámaras empotradas en todos los ángulos los torrentes de lágrimas y mocos (“lagrimocos”, diría el gerente buena gente) que brotaban en el instante del reencuentro. “Y no se vayan, porque esto hasta ahora empieza y después de comerciales veremos el feliz reencuentro de Otilia y su hermana Bertha, que no se ven desde hace cuarenta y dos años, cuando su padrastro alcohólico y pedofílico las separó para entregarlas al despiadado negocio de la prostitución infantil“, decía “El Machorrito” antes de irse a propagandas. Y nadie se podía despegar de la pantalla.

De las dos teorías, mi esposa se inclina por la de la neurosis. Yo me inclino en pensar que el señor gerente buena gente quería darme tema para despotricar en contra de algo o de alguien. Si es así, lo logró. Pero bueno, el señor gerente tiene la última palabra.

Un abrazo.

Tuturumaina Dado que ya se nos vino encima la nav…

Monday, December 19th, 2005
Tuturumaina

Dado que ya se nos vino encima la navidad, le pedí a un amigo mío (excelente orador él), que grabara un mensaje especialmente dirigido a mis lectores y visitantes ocasionales.

Pueden verlo aquí.

Gracias por su fidelidad. Espero que me sigan acompañando en el 2006.

Felices fiestas.

El rock de mi pueblo Tal como lo anuncié en mi pos…

Sunday, December 18th, 2005
El rock de mi pueblo
Tal como lo anuncié en mi post anterior, la noche del viernes asistí con mi hermano, mi cuñada y mi esposa al concierto de Carlos Vives y La Provincia en el estadio El Campín. En momentos en que se rumora un posible retiro, Vives había prometido ante varios medios de comunicación que este sería el mejor concierto de su carrera. Y aunque este es el primero al que voy, no dudo que así haya sido. De hecho, no exagero al afirmar que el del viernes fue uno de los mejores espectáculos musicales a los que he asistido en mi vida, y aunque me declaro rockero de tiempo completo, debo aceptar que me gocé este concierto de principio a fin como me he gozado pocos, con la ayuda adicional de cierta dosis de material etílico que logró burlar los controles policiales. Gracias a Dios. Podré sonar muy alcohólico (creo que lo soy), pero un concierto como este a palo seco no habría sido lo mismo.

La organización estuvo impecable. Nada de colas, un proceso de requisas ágil (y para fortuna nuestra no muy efectivo), una logística acorde a la escala del evento, un sonido impecable y un juego de luces austero pero suficiente. El show se abrió con puntualidad inglesa, con la presentación de un Distrito Especial desconocido para casi todos pero acogido con entusiasmo por la mayor parte de la audiencia. Teto Ocampo en una faceta inédita de bajista, para mí pagó buena parte del valor de la boleta. Luego de dos o tres canciones, Carlos Iván Medina (teclista de La Provincia y voz líder de Distrito) anunció algo del nuevo disco solista de Teto, quien retomó la guitarra y en el clímax de una espléndida fusión de rock y folclor ejecutó quizás el mejor solo que le he escuchado a uno de los más brillantes guitarristas eléctricos de este país. Listo. Se fue Distrito. Quedaron con ganas de más. Lo dijeron para ver si el público les pedía otra. Yo pedí otra y mi esposa me pegó un codazo. El man de al lado me miró feo.

¿De Vives qué puedo decir? Que estoy seguro de que es el artista pop más grande que tenemos en este país, por encima de un Juanes cada vez más lobo y de una Shakira cada vez menos colombiana, que se come el escenario de manera asombrosa y se echa al público al bolsillo desde que aparece, que posee una energía inagotable (reforzada con ayuditas, talvez, o talvez no, no me interesa, y si le sirven, pues bien por él), que la voz le da para dos horas y media de canto a todo pulmón y le sobra para otro tanto, que tiene un carisma impresionante y que es un bacán absoluto. ¿Y de La Provincia qué? Que es una descarga la hijueputa. No hay cómo definirlo de otra manera. Sonaré blasfemo para mis amigos rockeros, no me importa, hace muchos años abandoné la militancia en el fundamentalismo musical: salió Egidio a tocarse una puya de quince minutos y recordé a Hendrix en Monterrey. ¿En qué momento este guajiro degenerado va a rociarle gasolina al acordeón y prenderle candela? Creo que fue lo único que hizo falta para sublimar un momento de absoluto frenesí musical. El resto de la banda, al mismo nivel. Los teclados, la batería, el bajo (¡¡que bajo!!), la guitarra, la caja, la guacharaca, hasta la armónica de Vives, todos a cuál más de brillantes. No joda, ¡qué banda tan acoplada!

El balance. Lo mejor de la noche: la versión techno de “Como tú” (y ahora que me perdonen mis amigos vallenateros), el tributo a Emiliano Zuleta con una “Gota Fría” dramatizada, “Santa Marta - Kingston - New Orleans” (de Vives, la canción favorita de este humilde servidor), “La Princesa y el Soldado” con presentación en pantalla gigante de los hijos de La Provincia (lo que a todos los papás borrachos nos sacó una lágrima), Teto y Vives juntos luego de varios años de separación, la luna sobre Bogotá, la prendida de motores con margaritas y Bravas, las cinco cajitas de aguardiente que sobrevivieron los anillos de seguridad, las latas de Red-Bull, el viaje en el bus de Robert con “Lady”, “Jaspleidy” y un mansito que se parecía a Diego Luna y el remate de noche en “El Sitio” con concierto de Santiago Cruz (que con toda esa cantidad de trago en mis venas me sonaba rockerísimo). Lo menos bueno de la noche (porque no hubo nada realmente malo): el paquete de Kool Light que me quitaron a la entrada (pero tenía otro, ¡¡perros!!), Fanny Mickey en tarima (muy simpática y todo la señora pero no se pierde la corrida de un catre), la pérdida de las llaves del carro y el guayabo del día siguiente.

Reflexiones inconexas (tomo I)Estuve escuchando al…

Wednesday, December 14th, 2005

Reflexiones inconexas (tomo I)

Estuve escuchando algunos sencillos de “All that I am”, el nuevo disco de Carlos Santana. Más de lo mismo. Parece que desde la publicación de “Supernatural” y su secuela, “Shaman”, Santana ha ido perdiendo la capacidad de reinventarse. Se repite por tercera vez la fórmula vendedora de invitar a cantantes de renombre a participar en canciones con el mismo sonido latino de siempre y una guitarra melódica prodigiosa, pero que a veces satura en su afán aparente por competir con la voz líder. Cómo extraño al Santana de “Abraxas” y “Caranvanserai”

Este viernes asistiré al concierto de Carlos Vives en El Campín, en lo que será el cierre de año de su gira “El rock de mi pueblo”. Nunca he visto a La Provincia en vivo y a decir verdad tengo mucha expectativa, pues he seguido de cerca la trayectoria de muchos de sus integrantes (compositores e instrumentistas virtuosos), que llevan varias décadas adobando lo que podríamos definir como una verdadera fusión, algo que va mucho más allá del simple garabato infantil de meterle guitarra eléctrica a un vallenato. Para quienes no tengan muy claro a qué me refiero, les recomiendo escuchar la canción “Santa Marta – Kingston – New Orleans”, un exquisito viaje musical que inicia en una ciclorruta bogotana, hace una breve parada técnica en el Parque Nacional, llega a Santa Marta, cruza el Caribe hasta Jamaica en un barco de la Grancolombiana y remata con una parranda de acordeones en el corazón del French Quarter de New Orleans. Si quieren saber como suena un vallenato en Bourbon Street, no dejen de oír esta canción. Y de paso descubran qué es lo que este humilde servidor llama “fusión”.

Emoción adicional me produce reencontrarme con un clásico del rock bogotano como lo es Distrito Especial, grupo parido en la manzarda de un compañero de colegio y responsable de acelerar el inicio de mi fugaz carrera musical. Distrito y Teto Ocampo (cuya Fender siempre disfrutaré escuchar) abrirán el concierto de Vives y La Provincia. Esperen el reporte en un próximo post.

Anoche en la frecuencia juvenil de la Radiodifusora Nacional de Colombia, hoy “Radiónica” (una de las pocas emisoras decentes que quedan en el dial), se comentaba sobre la posible muerte del libro impreso por cuenta del auge de la literatura digital. ¿Alguien ha intentado leer un libro completo en la pantalla del computador? Yo probé y no pude. Después de una hora me ardían los ojos y me dolía la cabeza. Si bien el desarrollo de los medios digitales dictó sentencia de muerte a los medios impresos de referencia (enciclopedias y diccionarios), dudo que algún día provoque la desaparición de la literatura de papel. Larga vida al libro impreso.

El regreso del niño mariachi Sigo deleitándome con…

Monday, December 12th, 2005
El regreso del niño mariachi

Sigo deleitándome con la suculenta programación de nuestra “pantalla chica”, que con el paso de las semanas se ha ido convirtiendo en una excelsa fuente de inspiración para el desarrollo temático de este blog. En mis dos publicaciones anteriores hago referencia al espectáculo dantesco protagonizado por una diseñadora de modas con problemas de sobrepeso, ínfulas de supermodelo y una diabólica afición por los abrigos de piel. En esta ocasión y cumpliendo mi promesa de bajarle al trascendentalismo, quiero referirme a un tema apartado de la causa ecologista y conservacionista (de fundamental importancia en momentos en que la Madre Tierra parece estar pasándonos cuenta de cobro por tantos abusos), pero muy significativo en términos de patrimonio cultural, folclor y, ante todo, buen gusto.

Quizás siguiéndole los pasos a su rival RCN y al avasallador éxito de su programa “EL FACTOR X” (al que también se hizo previa referencia en este blog), el CANAL CARACOL lanzó un concurso que se transmite muy temprano en las mañanas y que bajo la batuta de César Escola tiene por objeto encontrar la nueva figura infantil de la canción. Ya, de por sí, eso me parece de una precariedad extrema. Los niños tienen que ser niños, jugar con carritos, con pelotas, con muñecas, ir al colegio, nada más. Al parecer hay personas que encuentran muy tierno ver a un niño asumiendo un rol de adulto. A mí me deprime. Lo segundo que me pareció terriblemente lobo fue el nombre del concurso: “ANGELITOS”. Los niños no son angelitos. Son niños.
Se me ocurre que este manjar televisivo luce exquisito y que tengo que verlo. Llamo a mi esposa, ella también tiene que verlo. Tenemos morbos afines. Viene el anuncio de los participantes en la categoría masculina, y pareciera que más bien están haciendo la presentación oficial de la selección inglesa de fútbol para Alemania 2006: Bryan, Steven, Johnny, Freddy, Byron, Richard, Christian, y un sartal de nombres extranjeros que no coinciden en lo más mínimo con nuestras raíces ibérico-afro-indígenas. Sigue el anuncio de la categoría femenina: Shirley, Samantha, Cindy, Giselle, Lady Diana (pronunciado “dayana”, por supuesto), y me pregunto si será que ya firmaron el TLC y si éste incluía algún capítulo sobre el libre comercio de nombres. Me imagino, entonces, que pronto empezaremos a ver gringuitos llamados Carlos, Santiago, Antonio o Ricardo y gringuitas llamadas Carolina, Mónica, Claudia o Patricia. Habrá que ver. Empiezan las presentaciones. Sale Bryan vistiendo un impecable atuendo mariachi y entonando una sentidísima ranchera mexicana. Desde que vi a Pedrito Fernández cantando “La mochila azul” hace veintipico de años no veía nada tan lobo. Yo pensaba que lo de los niñitos mariachis había sido un experimento espantoso prohibido por la UNICEF. Pero no. Después sale Steven, encartado con un sombrero de charro en una mano y el micrófono en la otra, redefiniendo el sentido de la palara “vibrato”. Y después vienen Johnny, Freddy y Byron, repitiendo una seguidilla de rancheras y corridos espantosos repletos de amores, desamores, traiciones, caballos, duelos, pistolas y demás temas cargados de patetismo y diametralmente opuestos al concepto que tengo de infancia. Inaugurando las presentaciones femeninas, sale Shirley disfrazada de bataclana. Sí, una niña de no más de siete años usando un descaderado y un top miniatura que medio cubre un pecho sobre el cual algún día crecerán senos. Eso, para mí, desborda los límites de la ordinariez e incursiona en los del abuso infantil. Entre torpes movimientos que pretenden ser sensuales, Shirley nos deleita una vez más con algo del folclor mexicano, como era de esperar. Esta vez no son rancheras, gracias a Dios. Le pregunto a mi esposa qué clase de música es esa y me responde que se llama “Tex-Mex”. Al parecer, la canción es de Selena, una artista chicana asesinada hace algunos años por la presidenta de su club de fans (nunca entenderé eso de un fanático asesinando a su ídolo, pero bueno, si le sucedió a Lennon no dudo que le haya podido ocurrir a Selena). Continúa el concurso. Hacen su paso por el escenario Samantha, Cindy, Giselle y Lady Diana (sí, “dayana”). Más folclor mexicano. ¿Dónde quedaron la cumbia, los pasillos, los bundes, el vallenato, el bambuco? Ni un ritmo colombiano. Ni siquiera un ritmo transnacional enraizado en nuestro territorio como la salsa, o el merengue, o el tropipop. Ni siquiera una “tecnocarrilera” de Marbelle. Nada. México al 100%. Y en ese momento pienso que un presentador argentino anunciando a veinte niño-adultos colombianos con nombres anglosajones exaltando el folclor mexicano es un bombardeo emocional demasiado fuerte. Creo que la globalización me está embistiendo. Creo que el mal gusto también. Creo que me estoy volviendo viejo. Creo que necesito un vaso de agua, un Válium, un Prozac.

Manifiesto Nazi v. 2005 La gran acogida que he enc…

Friday, December 9th, 2005
Manifiesto Nazi v. 2005
La gran acogida que he encontrado entre mis lectores frecuentes y ocasionales con respecto a la “denuncia” que formulé en mi post anterior, así como el comentario de una visitante con respecto a los abrigos de chinchilla, me alentó a realizar una somera investigación que me condujo a un sitio en Internet que parece de ficción. Me refiero al “Portal de Chinchillas en Internet”, un sitio argentino que promueve la explotación y comercialización de dicha especie animal y su piel, altamente cotizada a nivel mundial.

Hasta ahí, normal. Si Al Qaeda y las FARC tienen website, no sorprende que los criadores de chinchillas tengan el suyo. Lo que sí me llamó la atención fue encontrar un capítulo titulado “ecología”. Al parecer los explotadores de pieles aman esta palabrita. Todos son ecologistas convencidos y apasionados. Motivado por la curiosidad, accedí a dicho vínculo y me encontré con un completo manifiesto teórico-teológico-histórico-científico-político que defiende la cría y comercialización de esta especie animal y de los productos derivados. Un discurso que, en mi humilde opinión, considero absolutamente nazi. Parece redactado por el mismísimo ADOLFO HITLER y su séquito de generales de la GESTAPO. Según este selecto gremio de industriales, todos los que con argumentos extraídos de la lógica elemental y el sentido común nos oponemos a la muerte de otras especies vivas con fines diferentes a la supervivencia humana, no pasamos de ser “EXTREMISTAS DE ALTA PELIGROSIDAD” y “GRUPOS DE IRRACIONALES MOTIVADOS EXCLUSIVAMENTE POR EL BENEFICIO DE UNA RENTA PERSONAL”.

Proviniendo de seres pseudo-humanos afincados en un antropocentrismo radical, este señalamiento me resulta completamente halagador. Queda claro que individuos como yo resultamos de altísima peligrosidad para los intereses mercantilistas de esta asociación putrefacta de comerciantes de la muerte. Que nos definan con tanto odio, en un discurso en el que encuentro tantos lugares comunes con la propaganda nacional socialista, quiere decir que con nuestra opinión algo estamos logrando, que algo podemos hacer en su contra y que efectivamente nos consideran una amenaza. Cómo me alegra comprobarlo.

A manera de divertimento y para el deleite de mis lectores, publico a continuación algunas de las “perlas” que encontré en el manifiesto ecologista de nuestros amigos chinchilleros. Aclaro que los fragmentos están extraídos literalmente, respetando las inconsistencias gramaticales y de redacción, sin mencionar las de contenido.

“Todos queremos un mundo mejor, más sano para nosotros y para nuestros hijos. Sin embargo dentro de los verdaderos ecologistas se engendraron grupos de extremistas de alta peligrosidad bajo la bandera de los DERECHOS DE LOS ANIMALES. Como si los animales tuvieran derechos, cosa que ni el hombre posee si no son acompañados por OBLIGACIONES. Estos grupos de irracionales han desaparecido en un 80% durante 1995 y 1996. La mayoría de ellos hoy están en prisión o en juicio. Otros han cambiado rotundamente sus posiciones y actitudes.”

“Los animales no son sujetos de derechos ( como así tampoco de obligaciones) los seres humanos, de cualquier raza, color o condición son sujetos de derechos y de obligaciones. Este principio clásico de la civilización Judeo-Cristiana y en la que vivimos desde hace miles de años, no puede ni debe ser cambiado por fanáticos extremistas influídos por doctrinas destructivas de la humanidad.”

“Los defensores de los derechos de los animales no están solamente contra los criaderos de animales para piel. Si no también contra la investigación con animales en los laboratorios y universidades. Están en contra de los circos, la tenencia de animales como mascotas (perros, gatos, loros); para ellos ésto es sinónimo de esclavitud.”

“Son extremistas de alta peligrosidad porque si bien tienen derecho a no usar pieles, cueros en cinturones y zapatos o zapatillas, a no comer carne, no tomar leche, tampoco deberían utilizar remedios que se hayan logrado crear gracias a las investigaciones hechas con animales.”

“Hacían publicidad del Bambi (ciervo recién nacido), sufriendo porque le habían matado a la madre buscando el lado sentimental de la gente… Y quién mata un Bambi? Sin embargo los mosquitos y las cucarachas son matados por todo el mundo inclusive por ellos mismos. Pero el mosquito no es un animal también? o sólo lo son aquéllos en que se percibe cierto grado de sentimentalismo?”

Sin palabras. ¿Qué discutir con alguien que fundamenta su postura sobre la negación absoluta de los derechos de los animales bajo el argumento insulso de que carecen de obligaciones, como si los caballos, burros, bueyes y demás no llevaran milenios sirviéndonos? ¿O será que en medio de su ignorancia estos señores creen que la conquista de América se hizo en moto? ¿Qué tipo de debate entablar con alguien que reune en la misma categoría a un inofensivo ciervo neo-nato (”Bambi”) y a plagas como las cucarachas y los mosquitos, que matan a millones de personas al año en el mundo? ¿O que equipara la producción de artículos de cuero, materia prima residual de la industria ganadera, con la explotación de la piel en animales que no son objeto de consumo alimenticio? No sé ustedes, pero yo pienso que para adelantar una verdadera discusión se requiere de un mínimo de inteligencia y seriedad. Este manifiesto chinchillero no supera la simple “diarrea dialéctica” y está lejos de justificar y/o legitimizar esta dantesca industria de la muerte.

Si pueden darme luces, espero sus comentarios.

Por lo pronto, me pondré a trabajar en un próximo post más relajado. Suficiente activismo por el momento. Eso sí, prometo que no abandonaré mi lucha por un mundo libre de abrigos de piel… así que ¡¡¡TIEMBLEN, CHINCHILLEROS!!!, ¡¡¡TIEMBLA, MABEL PALACIO!!!… porque esto hasta ahora empieza.

Y ya que llegamos a la sección de las promesas por cumplir, los invito a escribirle su carta traqueta al Niño Dios en el blog de Space Cowboy, que premiará la más original con un Extreme Makeover digital del blog del ganador. Y el ganador resulta no ser un blogger, estoy seguro de que el dueño de la casa no tendrá problema en premiarlo con algún favor sexual.

La carnicería ecológica Cuando decidí abrir este …

Wednesday, December 7th, 2005
La carnicería ecológica

Cuando decidí abrir este blog me prometí a mi mismo mantenerlo al margen de cualquier debate y causa de índole político, social o religioso. La Stulta Viro habría de convertirse para mí en un espacio que me permitiera plasmar y compartir mis visiones personales sobre temas livianos y universales. Nada más. No pretendo arreglar el mundo, y menos a través de este medio. Pero hoy voy a hacer un intento.

Me acosté hace unos minutos y prendí el televisor, porque si tengo que dormirme con ruido prefiero escoger la clase de ruido que me va a arrullar, y sé que con los cuarenta cañonazos bailables de mi vecino fiestero jamás lograría conciliar el sueño. Con suerte un agudo dolor de cabeza. Horror, el televisor está sintonizado en CityTV, y aparece un esperpento femenino vestido con pieles de animales. ¿Pieles de animales? Sí, pieles de animales, aunque parezca absurdo. Están transmitiendo la repetición de “Radiocity”, un programa absolutamente peye (como diría un amigo mío) de entrevistas insulsas y reportajes pendejos. Y tienen como invitada especial a una gorda estúpida que desfila orgullosa un abrigo de pieles. Subo el volumen, tengo que saber qué es lo que pasa, deben ser pieles sintéticas porque me parece increíble que en el año 2005 todavía haya idiotas convencidos de que es legítimo matar animales por cuenta del “glamour”. La mujerzuela en cuestión está explicando que sus abrigos son ecológicos y no atentan contra la fauna porque son de conejo. No entiendo a la vieja puta esta. ¿Acaso un conejo no es un animal? ¿Un conejo no es fauna? Me importa un culo que haya nacido en un criadero, una vaina es el sacrificio animal con fines alimenticios, y otra bien diferente es matar animales para que una gorda menopáusica se vea “elegante”. Continúa el desfile y ahora la guarra exhibe una elegantísima bufanda o estola o como se llame esa mierda, divinamente confeccionada con colas de zorro y de manera igualmente “ecológica”. ¿Que tendrá de ecológico esto? ¿Será que los zorros también son de criadero? ¿O será más bien que a los zorros no los matan, sólo les cortan la cola y les ponen una curita para que no se desangren? Tengo náuseas. Sigue la entrevista y descubro que la gárgola esta es “diseñadora” y que tiene nombre. Se llama MABEL PALACIO y aparentemente es muy famosa en la “escena de la moda colombiana”. Podrá ser muy reputada en su medio laboral. Para mí lo que está es muy reputiada de la cabeza, y pienso que no es más que una gorda ordinaria, estúpida, bruta e ignorante, y no veo la hora de encontrármela en la calle para decírselo en la cara. Y en cuanto a Martín de Francisco y Julio Correal, puedo decir que acabo de perder el poco respeto que aún conservaba por ellos, por entrevistar en su programa personajes de semejante calaña.

Hace algunas semanas, una amiga me mandó la dirección de un sitio en el que se pueden observar las técnicas “ecológicas” con las que se elaboran las prendas de piel. Los invito a visitar el sitio, quizás así entiendan por qué estoy tan afectado. Tan alterado. Tan molesto. Tan endemoniadamente emputado. El contenido del sitio es fuerte. Me dejó impresionado varios días y no fui capaz de verlo todo, yo que me creo un machote para ver sangre. Recomiendo discreción y prudencia, sobretodo en las personas sensibles. Si a pesar de la advertencia quieren descubrir porque estoy tan puto, hagan click aquí.

Reflexiones sobre las disculpas Estoy en la antesa…

Wednesday, December 7th, 2005
Reflexiones sobre las disculpas
Estoy en la antesala de una cita convenida con un cliente en la mañana de ayer para definir algunos detalles relativos a la campaña comercial de un proyecto de oficinas. La cita era a las 9:30. Y digo “era” porque son las 9:58 y mi cliente no llega. Ya me llamó, o mejor dicho, llamó al celular de su secretaria y ella me la pasó (a mi cliente, es mujer). Algo me dijo del tráfico, por lo general no le presto mucha atención a las disculpas por que sólo suelen ser eso, disculpas. Unas veces es el trancón, otras la fila del banco, otras una tía enferma o cualquier imprevisto de última hora. Todo maestro en el arte de la disculpa sabe que coartada que se respete debe ser meticulosamente diseñada y maquinada, pues ha de sonar lo suficientemente grave como para justificar la demora sin poner en riesgo la respetabilidad del autor incurriendo en dramatismos o develando detalles vergonzosos de una vida íntima que para todos es igual pero que insistimos en ocultar como si fuera única. Acudimos entonces a generalidades del espectro cotidiano público de cualquier ser humano. Por eso, la disculpa de mi cliente me tuvo sin cuidado, por un lado porque estoy seguro de que se fundamenta en una gran mentira, y por el otro porque saberla no cambia en nada la situación: ni se va a devolver el tiempo que he perdido, ni el celador del parqueadero me va a hacer descuento considerando lo calamitoso de la situación. Lo realmente importante aquí es que ya son las 10:06 y mi cliente aún no llega. Podía prescindir de la información complementaria y quedarse con un simple “ya estoy en camino”. A lo mejor tuvo problemas con las cobijas, discutió con el marido, o con su hija adolescente que llegó borracha a las cuatro y media de la mañana porque desde que se cuadró con ese muchacho del tatuaje anda descarriada, o quizás se retrasó regañando a la empleada porque rompió un plato de la vajilla de la bisabuela o tapó el lavaplatos por tercera vez en dos semanas y esta vez el arreglo sí se lo va a descontar de la quincena, o de pronto bajó al garaje y sintió un retorcijón de estómago que la obligó a emprender una frenética carrera hacia el baño, o en el afán por no incumplir su cita tropezó con el balón del hijo del vecino, se fue de bruces y se le partió el tacón de diecisiete centímetros del zapato derecho o se le fueron los puntos a la media velada a la que no tuvo más remedio que remendar con cera de vela porque no tiene más de ese color y a qué horas va a comprar otro par si tiene una cita con un arquitecto a las 9:30. ¡Qué se yo! Afortunadamente traje el portátil y puedo escribir mis cavilaciones sin sentido mientras se enfría este pocillo de lava volcánica que me acaba de traer muy amablemente la señora de los tintos. Me las puedo imaginar, par de urracas, secretaria y señora de los tintos confabuladas: “Rosalba, llévele un tinto a ese señor que da pena, lleva más de media hora esperando y la doctora no llega…” ¡Coño! Como si un hijuemadre tinto hirviendo amenizara la espera. Tráigame un whiskey y hablamos, una cerveza aunque sea. Por lo menos alcánceme un cenicero. Nada, a algún ñoño desadaptado se le ocurrió inventarse que fumar en espacios cerrados afecta a los fumadores pasivos, y desde ahí no hay hall o sala de espera que no luzca su respectivo “Prohibido Fumar“. Y a las dos urracas les pareció buena idea añadirle una dosis de cafeína a mi estrés. Así que sigo escribiendo y pienso que gracias a Dios tengo una forma de llenar de actividad los momentos de inactividad forzosa como este y de ahorrar las fortunas que antes gastaba en un psiquiatra inútil que me cobraba por escuchar las mismas reflexiones neuróticas que ahora puedo desahogar en mi blog, ¡gratis! Bueno, por lo menos saqué tiempo para escribir, pienso. Cojo mi pocillo de lava, lo soplo y me echo un sorbo minúsculo cuando de repente se cruza por mi mente un aviso amarillo y negro de Parking International que dice: “Valor: $ 1.500 ¼ de hora o fracción”. Miro el reloj. Hago cuentas. Carajo, las 10:12, ¡ya me clavaron otra fracción!

COMUNICADO OFICIAL Nº 1: 1. LA STULTA VIRO quiere…

Tuesday, December 6th, 2005
COMUNICADO OFICIAL Nº 1:

1. LA STULTA VIRO quiere hacer público su agradecimiento por las múltiples manifestaciones de solidaridad y apoyo recibidas a raíz de la prematura, injusta y dolorosa salida de FARINA del “Factor X”.

2. De la misma manera, anunciamos nuestra determinación de decretar el DUELO NACIONAL por el lapso de una semana, período durante el cual las banderas que blandimos con urgullo ondearán a media asta.

3. Si bien desde nuestros inicios nos hemos inclinado por mantener una actitud pacífica y conciliadora, a partir de la fecha y hasta tanto los organizadores reconozcan su responsabilidad en semejante fraude y ordenen en reintegro inmediato de la artista, este sitio se declara enemigo acérrimo del “FACTOR X”, programucho de porquería al que señalamos como “objetivo militar”, y contra el cual no nos cansaremos de despotricar hasta que nos salgan callos en los dedos.

4. Invitamos a la opinión pública a integrarse a esta cruzada a favor de la verdad y en contra del engaño, pues consideramos que dos fraudes electorales en un mismo fin de semana son mucho más de lo que el estómago más avezado puede digerir. Y si bien sabemos que contra CHÁVEZ no se puede hacer nada, tenemos muy claro que contra el CANAL RCN tampoco.

En conclusión, eso me pasa por untarme de porquería: que se vayan a la grandísima puta mierda el reggaetón y los realities. Igual, no me interesa ver a un trapecista con pinta de peluquero de Cereté y a un cuarteto destemplado que más parece la Selección Espinal 2006 de banquitas disputarse un título que ya tenía dueño. O dueña. Pero, como decía mi abuelita (que el Señor la tenga en su gloria), “así le paga el diablo a quien bien le sirve”. Quién me manda a ver maricadas…

Que el Dios Lennon le de larga vida al Rock (con mayúscula) y que sus apóstoles Hendrix, Bonham, Morrison, Mercury, Harrison, Joplin, Hutchence, Vaughan, Cobain, Burton, Zappa y Vicious intercedan por mi alma pecadora, pues soy la oveja descarriada que regresa a la manada. Y si por accidente alguna vez vuelvo a sintonizar el CANALERRECEENENUESTRATELEPEDAZODEMIERDA, prometo que será exclusivamente para ver CSI Las Vegas, porque en Sony ya no lo pasan.