El top ten del abc Si usted está casado sabrá que…
Monday, January 30th, 2006Si usted está casado sabrá que uno de los puntos más importantes de la extensa parafernalia pre-matrimonial colombiana es la serenata que el novio ofrece a su prometida en las vísperas de la ceremonia, generalmente en la fiesta de “entrega de regalos”, evento que como su nombre lo indica sirve para “vacunar” elegantemente a cada uno de los invitados a las nupcias y cobrarles por la derecha el whiskey contrabandeado que habrán de tomarse y el pescado recalentado que habrán de comerse. No soy un erudito en el tema. Pero por tratarse de un festejo, asumo que la serenata debe ser alegre y por ende el trío de boleros y el ensamble de cuerdas y vientos de la tía música, de entrada, quedan descartados. Y si el futuro esposo se presenta al agasajo con una tuna lo mejor es, con el dolor del alma, cancelar inmediatamente el matrimonio, ofrecer disculpas a los concurrentes y devolver las cuatro licuadoras, los tres hornos microondas y las diecisiete tostadoras que se recibieron. Me atrevo a decir, con seguridad matemática, que novio que lleva serenata con tuna será pésimo marido.
Así que no me quedó mucho de donde escoger. Vallenatos o mariachis. La banda de rock de mi amigo tuve que cancelarla a última hora. Ignoro qué efecto habría podido tener en el normal desarrollo de la fiesta un repertorio encabezado por el “White wedding” de Billy Idol. Y aunque siempre he sentido que la serenata de mariachis es recurso pre-divorcio de marido arrepentido, me asustó la idea de aparecerme con conjunto vallenato a una fiesta donde lo más parecido a un costeño era un primo marinero que trabaja en Buenaventura. Así que procedí a armarme de directorio páginas amarillas Publicar S.A. año dos mil dos y remitirme a la sección “MARIACHIS”, página cuatrocientos ochenta y cuatro. No recuerdo si me decidí por las Águilas Doradas de Tenotchtitlán, Juvenil Lozano y los Charros de Chapultepec o los Rancheros de Chapala featuring el Ruiseñor de las Américas. Lo que sí puedo asegurar es que en mi entrega de regalos hubo mariachis y que este pecho alicorado entonó (¿o desentonó?) “si nos dejan nos vamos a querer toda la vida” con sombrero charro en la mano porque su diámetro craneal supera de lejos el promedio local. Circula por ahí un vídeo que certifica todo lo dicho. Y por supuesto hubo matrimonio, cosa que no habría ocurrido si me hubiera aparecido con tuna o banda de rock.
Listo, ya describí algunas de las minucias que rodearon mi paso a la vida marital. Pero no era eso realmente a lo que quería referirme y sí a un delicioso fenómeno idiomático que descubrí en las circunstancias previamente descritas y que considero una manifestación cultural pintoresca y profundamente interesante más allá de todo fundamentalismo lingüístico. Una materialización más de nuestra colombianidad y nuestra “malicia indígena”. Esa “viveza” que ha tenido consecuencias desastrosas en miles de casos, pero que a la vez ha engendrado expresiones culturales de una absoluta inocencia cómica en otros. Como este. Un fenómeno que he decidido bautizar “la guerra del abc”. Una guerra cuyo campo de batalla son las páginas amarillas de nuestros directorios telefónicos. El arma: la letra “a”. La estrategia: la manipulación, alineación en serie e incluso creación de toda suerte de vocablos sin sentido y en cuya composición la primera letra del abecedario desempeña un rol protagónico. El botín: la figuración y el posicionamiento comercial. La victoria: el enganche del cliente y la derrota de la competencia. El resultado: frases del calibre de “abacentro a ábaco abadía Aces de América”, “abacentro a ábaco abandera Acatexa”, “abacentro a ábaco aca en Unicentro” y “abacentro a abaicab tu mariachi”. Las pruebas: a continuación.
Intentando rasguñarle algo de sentido a tanto sinsentido me referí al diccionario en Internet de la Real Academia de la Lengua Española, a la cual doy crédito por las definiciones publicadas en las siguientes líneas. Señoras y señores, con ustedes el “top ten” de los vocablos más usados en esta, la guerra del abc. Y que Cervantes nos perdone.
1. ABACENTRO: Aviso: la palabra “abacentro” no está en el Diccionario.
2. A: 1. f. Primera letra del abecedario español y del orden latino internacional, que representa un fonema vocálico abierto y central. 2. f. Fil. Signo de la proposición universal afirmativa. 3. prep. Precede a determinados complementos verbales, como el complemento indirecto y el complemento directo cuando este es de persona determinada o está de algún modo personificado. 4. prep. Precede al infinitivo regido por un verbo que indica el comienzo, aprendizaje, intento, logro, mantenimiento o finalidad de la acción. 3. prep. Precede al complemento de nombres y verbos de percepción y sensación, para precisar la sensación correspondiente.
3. ÁBACO: 1. m. Cuadro de madera con diez cuerdas o alambres paralelos y en cada uno de ellos otras tantas bolas móviles, usado en las escuelas para enseñar a los niños los rudimentos de la aritmética, y en algunos países para ciertas operaciones elementales en el comercio. 2. m. Todo instrumento que sirve para efectuar manualmente cálculos aritméticos mediante marcadores deslizables. 3. m. Tablero o plancha en general, especialmente el decorativo en muebles, techos, etc. 5. m. Arq. Parte superior en forma de tablero que corona el capitel. 6. m. Ingen. En las minas, artesa que se usa para lavar los minerales, especialmente los de oro. 7. m. ant. Tablero de ajedrez.
4. ABADÍA: (Del lat. tardío abbatia). 1. f. Dignidad de abad o de abadesa. 2. f. Iglesia y monasterio con territorio propio regidos por un abad o una abadesa. 3. f. Territorio, jurisdicción y bienes o rentas pertenecientes al abad o a la abadesa. 4. f. Especie de luctuosa que en algunos puntos, especialmente en Galicia, se paga al párroco a la muerte de un feligrés.
5. ABANDERAR: 1. tr. Matricular o registrar bajo la bandera de un Estado un buque de nacionalidad extranjera. U. t. c. prnl. 2. tr. Proveer a un buque de los documentos que acreditan su bandera. U. t. c. prnl. 3. tr. enarbolar. 4. tr. Ponerse al frente de una causa, movimiento u organización.
6. ACÁ: (Del lat. eccum hac, he aquí). 1. adv. l. En este lugar o cerca de él, a este lugar o cerca de él. No es tan explícito como aquí, por eso admite ciertos grados de comparación. 2. adv. l. En este mundo o vida temporal, en contraposición a lo ultraterreno. 3. adv. l. U. para señalar a veces a la persona cercana a quien habla, con valor semejante al del demostrativo este. 4. adv. l. coloq. U. para designar a la persona que habla o a un grupo de personas en el cual se incluye. 5. adv. t. Denota el presente.
7. ABAICAB: Aviso: la palabra “abaicab” no está en el Diccionario.
8. ABACÚN: Aviso: la palabra “abacún” no está en el Diccionario.
9. ABARCAR: (Del lat. *abbracchicare, de brachium, brazo). 1. tr. Ceñir algo con los brazos o con la mano. 2. tr. Rodear, comprender. 3. tr. Contener, implicar o encerrar en sí. 4. tr. Percibir o dominar con la vista, de una vez, algo en su totalidad. 5. tr. Tomar alguien a su cargo muchas cosas o negocios a un tiempo.
10. ABANICO: (Del dim. de abano). 1. m. Instrumento para hacer o hacerse aire, que comúnmente tiene pie de varillas y país de tela, papel o piel, y se abre formando semicírculo. 2. m. Serie, conjunto de diversas propuestas, opciones, etc., generalmente para elegir entre ellas. 3. m. En algunas armaduras antiguas, parte lateral del codal o de la rodillera, en forma de abanico.


















