sv

Archive for February, 2006

Paseo millonario y consejitos de mamá histérica E…

Tuesday, February 28th, 2006
Paseo millonario y consejitos de mamá histérica

El “paseo millonario” está disparado en Bogotá y demás ciudades principales de Colombia. Con seguridad usted conoce de primera mano múltiples casos de personas cercanas que han sido víctimas de esta espantosa modalidad delictiva, contra la cual aparte de la prevención personal no hay absolutamente nada más que hacer, pues está claro que como ciudadanos vivimos en la absoluta indefensión. La policía dedica miles de hombres a capturar a los forajidos del “pico y placa”, pero jamás hay personal disponible para evitar un atraco o un asalto. En este país la justicia es más estricta con el mensajero de restaurante que le agarra las nalgas a una secretaria caderona que con las bandas de atracadores que pistola en mano andan sembrando el terror por nuestras calles. Una vez atrapé a un raponero que me robó el celular en el Transmierdero. Y pese a instaurarle la respectiva denuncia penal no existió recurso legal alguno para prolongar su fugaz estadía en la cárcel, pues en este país saturado de hampones el “hurto simple” es excarcelable. Es decir que si a uno no le pegan tres tiros y dos puñaladas, no tiene derecho a exigir justicia porque “simplemente” lo robaron. Aquí, señoras y señores, robar por las buenas no es delito. Quizás por eso hay tanto ladrón, de todos los estratos, colores y sabores. Aún recuerdo la mirada burlona de esta escoria mientras me decía que al día siguiente estaría nuevamente en la calle, así, con el mayor descaro, con un tono desafiante y cínico. Dominado por la ira traté de tomarme la justicia en mis manos, pero los agentes de policía me lo impidieron y me advirtieron que las amenazas proferidas en contra del ladrón eran motivo suficiente para que éste me denunciara. Mejor dicho, por poco resulto preso yo, y sin derecho a excarcelación, porque en Locombia si nos roban no se configura delito, pero si insultamos al ladrón sí. Ojalá le dieran cuatro años de cárcel a los delincuentes como lo hicieron con el díscolo mensajero de las manos largas.

Por eso repito, en un escenario de indefensión como este, ante el furor de este tipo de delito lo único es la prevención. Y sin ánimo de generar paranoias y temores infundados, resumo a continuación algunas medidas de seguridad publicadas por diversos medios y derivadas de relatos de personas cercanas que han vivido esta experiencia desagradable. Medidas que suenan a consejitos de mamá histérica, pero que pueden salvarlo a usted y a los suyos de vivir esta pesadilla e incluso de perder la vida.

A pie:

De ser posible, no detenga taxis en la calle, menos si va solo, mucho menos si es de noche y muchísimo menos si el taxista va con acompañante. Cuando necesite un taxi solicite el servicio telefónicamente (yo lo he hecho incluso por celular y funciona) y exija que le suministren el número del móvil y la placa del vehículo. Recuerde que todos los centros comerciales ofrecen el servicio de taxi sin recargo, una alternativa práctica y segura. Puede sonarle paranoico, pero créame, no lo es: si decide obviar esta recomendación inicial, procure entregarle al conductor la dirección de su destino escrita en un papel y trate de no discutir con él la ruta a tomar. Los asaltantes suelen dejar el canal del radioteléfono abierto, truco que permite a sus cómplices conocer el recorrido que seguirán y hacer la interceptación. No confíe en su olfato, en su intuición o en su sexto sentido. Esta clase de ladrones sabe camuflarse bien. El taxi puede ser nuevo, tener insignias de empresa, el conductor puede verse muy elegante y decente, eso no es garantía de nada. Por último, así esté haciendo frío, mantenga su ventana abierta y esté alerta si nota que el carro cuenta con bloqueo central.

En carro:

Trate de no hacer recorridos nocturnos innecesarios. Si bien ir acompañado no exime de riesgos (un amigo iba con el papá y el hermano y sin embargo les hicieron la vuelta, a los tres), procure nunca viajar solo en su carro a altas horas de la noche. Si para a dejar a alguien hágalo rápidamente, no se quede haciendo visita en el carro, ni lo use como refugio nocturno de amor. Para eso están los moteles o la sala de la casa. Recomendación personal (no oficial): con el perdón de las autoridades de tránsito, después de las once de la noche no se detenga en los semáforos. Eso sí, reduzca la velocidad en las intersecciones y mire bien a lado y lado antes de atravezarze, la idea es evitar un atraco, no matarse ni matar a nadie. Si el tráfico lo obliga a detenerse, mantenga el pedal del clutch hundido y el cambio en primera. Eso posibilita una arrancada mucho más ágil que si deja el carro en neutro. A mi hermano lo atracaron hace varios años por esperar la luz verde en el semáforo en la Calle 92 con Carrera 15, en Bogotá. Si nota que lo siguen, acelere y trate de llegar al CAI, estación de policía o sitio concurrido más cercano. En la madrugada, los expendios de comidas rápidas suelen estar llenos y pueden ser un buen recurso para la evasión, recuérdelo. Sin embargo, tenga presente que esta clase de atracadores son profesionales, la fuga casi siempre es imposible y la persecución suele irritarlos, lo cual no es conveniente. Sepa cuando “entregarse”, y cuando lo haga no oponga ninguna resistencia, haga lo que le pidan, entregue llaves, tarjetas, papeles, suministre claves, procure no mirarlos a la cara (o que no lo noten si lo hace), no discuta con ellos, quédese callado y tranquilícese. Ellos no planean matarlo así se lo digan, y no lo harán si usted no los obliga. Si bien operan sobre la base de la intimidación, puede estar seguro de que no se van a “echar un muerto encima” innecesariamente. En algún momento del recorrido es probable que lo hagan meterse en el baúl de su carro, o al de un segundo vehículo. De ser así, intente ver y memorizar la placa, suele ser la única pista con la que contarán las autoridades más adelante. Trate de ubicarse echando mano de sus sentidos, oí en radio una declaración de una víctima que, una vez en el baúl, logró determinar que lo conducían por la Avenida Eldorado por el sonido de las llantas sobre las lozas de concreto (el común de las vías en Bogotá están asfaltadas). La desorientación suele agudizar la angustia, y tratar de referenciar lugares puede ayudarlo a calmarse. Escuche todo lo que hablen los asaltantes, rutas, destinos, nombres, etcétera. Mantenga la tranquilidad.

¿Por qué decido hacer una pausa en la temática tradicional de este blog para compilar esta lista de consejitos de mamá histérica? Hace cuatro años, al salir del trabajo, fui víctima de un intento de asalto con escopolamina. Me salvó haber recibido varias recomendaciones al respecto, que me permitieron identificar y evadir la amenaza antes de ser completamente drogado.

No dude en aplicar estas sencillas recomendaciones, en difundirlas y en complementarlas.

Intolerancia Muchas veces me he preguntado por qu…

Friday, February 24th, 2006
Intolerancia

Muchas veces me he preguntado por qué nuestro país está como está y por qué llevamos tantos años en guerra. Pienso que la respuesta está en nuestra idiosincrasia.

Ayer por la mañana entro al blog a revisar comentarios y me encuentro con una poco amable diatriba de odio contra este hombre sentado, en la que un fulano a quien nunca en la vida he visto o siquiera tratado me tilda de “intolerante de aroma uribista” carente de capacidad crítica e incapaz de pensar con independencia. El ataque cobarde, proferido desde una clandestinidad muy afín al mamertismo anárquico, no cesa ahí. A juicio de este anónimo individuo, además de un “loro mojado” (?), soy un irascible y un ignorante. Háganme el favor. Todo esto por haber opinado en un debate del blog del Gerente que no se debe satanizar a una institución centenaria como lo es el Ejército de Colombia por los brotes de corrupción y demás disfunciones operativas que en ella, como en cualquier otro organismo público o privado, puedan presentarse. Ya, eso fue todo. Y eso, a los ojos de este personaje, al que no puedo definir de otra manera que de antisocial, me convierte más o menos en un paria de la sociedad en la que coexisto. Cómo detesto este ambiente electoral, cómo me molestan aquellos que olvidan que la democracia se fundamenta en el derecho a elegir libremente e intentan montar una especie de inquisición ideológica e imprimirle un matiz político a cualquier discusión para poder así clavar su ponzoña contra quien ose pensar diferente.

Menos mal que el intolerante soy yo… menos mal que el ignorante también soy yo.

Media jornada laboral cumplida y después de almorzar, como suelo hacer cuando el tiempo y el clima me lo permiten, me acerco al carrito del “paisa”, un vendedor ambulante que se ubica en un parque del sector, para comprarle una cajita de goma de mascar chiclets adams canela con extend duramás y un kool light. Me dirijo a un rincón valdío del inmenso parque para no importunar a nadie con mi alquitrán y me siento en una banquita a fumarme mi cigarrillo en paz. ¿En paz? No llevaba ni dos bocanadas cuando no sé de dónde aparece un señor en bicicleta, que se toma la molestia de salirse de la ciclorruta ubicada a más de veinte metros de mi banquita para dirigirse hacia mí a toda velocidad y lanzarme un iracundo: “¡Le deseo un feliz enfisema!” No lo podía creer. Y como suele pasarme en esos casos, me quedé mudo. En muchas ocasiones me habían lanzado madrazos, incluso puñetazos, patadas, un psicópata me apuntó una vez con un revólver, un taxista me persiguió con su cruceta. Pero jamás me habían deseado un cáncer.

Encuentro algo en común entre estos dos incidentes, aparentemente aislados. La intolerancia. Más allá de lo estúpida que pueda parecerme esa puerca costumbre de prejuzgar a los demás, pienso que expresar una opinión en un foro de Internet o ser un fumador que se aísla para comulgar con su vicio sin generar consumo pasivo en sus congéneres no le debería dar derecho a nadie de transgredir la línea del respeto. Si soy uribista o no, no debería importarle a nadie más que a mí. Si soy de derecha, de centro o de izquierda, o las tres cosas a la vez, o ninguna, tampoco. Si me gusta fumar e inyectarle nicotina, alquitrán y otros tres mil doscientos cincuenta y cuatro químicos nocivos a mis pulmones, menos. Y nadie debería sentirse con derecho a juzgarme si soy diestro o zurdo, si soy católico, mormón, budista, evangélico, agnóstico o ateo, si soy heterosexual, bisexual, homosexual, transexual o metrosexual, si soy librepensador o pacato, alcohólico, abstemio o drogadicto, frívolo o místico, si me gusta orinar sentado, parado o en cuclillas, si cago dos veces al día o tres, o si no cago, si soy carnívoro o vegetariano, o marciano, si me gusta el fútbol o el baloncesto, o ninguno, o si prefiero el tejo, si me gusta dormirme estirado, o enrollado, o si no duermo, en fin… No le debería importar a nadie porque nada de eso afecta a los demás y, como dicen por ahí, cada quien es libre de hacer de su culo un candelabro. Y adelantándome al siguiente intolerante que se crea con derecho a juzgar mi vocabulario aclaro que, como dice Pirry, los micos tienen cola, los humanos tenemos culo. Y por el amor de Dios, ¡respetémonos!

Brothers in arms Suelo vertirle una dosis de músic…

Wednesday, February 22nd, 2006
Brothers in arms
Suelo vertirle una dosis de música a cada una de mis actividades cotidianas. Y con frecuencia me sucede que percibo alguna relación entre la circunstancia presente -la situación del momento- y la canción de turno, como si el director musical de la película de mi vida tuviera calculada al milímetro la banda sonora de mi existencia. Durante mi recorrido noctámbulo por Internet y mientras leía algunos artículos sobre el conflicto armado de Colombia sonó en iTunes esta canción de Dire Straits, cuya letra no habría podido amoldarse de mejor manera a lo que en ese preciso instante pensaba mi cerebro y sentía mi corazón (¿o al revés?).
Al parecer, la barbarie de la guerra tiene una lectura universal. Tan universal como alguna vez pretendí fuera mi nombre.
Las comparto ambas, música y letra.
Buenas noches.


Powered by Castpost

Brothers in arms
Dire Straits
These mist covered mountains are a home now for me,
but my home is the lowlands, and always will be.
Some day you’ll return to your valleys and your farms,
and you’ll no longer burn to be brothers in arms.
Through these fields of destruction, baptisms of fire,
I’ve watched all your suffering as the battles raged higher.
And though they did hurt me so bad in the fear and alarm,
you did not desert me my brothers in arms.
There’s so many different worlds, so many differents suns,
and we have just one world but we live in different ones.
Now the sun’s gone to hell and the moon’s riding high,
let me bid you farewell, every man has to die.
But it’s written in the starlight and every line on your palm,
we’re fools to make war on our brothers in arms.

Si quieres hacer reír a Dios… Por más que lo int…

Monday, February 20th, 2006
Si quieres hacer reír a Dios…
Por más que lo intento cada día de mi vida, aún no consigo perderle el miedo a la muerte. Y si bien antes me aterraba más la partida de aquellos a quienes amo y estimo que la mía propia, eso cambió de manera drástica en el instante en que vi nacer a mi hijo y aún bañado en sangre y líquido amniótico lo apreté entre mis brazos. Me espanta, me produce pánico la posibilidad de dejar de estar ahí para él mientras siga existiendo entre los dos ese natural vínculo de dependencia, mientras sienta que él no puede valerse por sí mismo en un mundo tan difícil y tan terriblemente hostil. Quizás por eso ahora manejo más despacio, quizás por eso ahora miro a lado y lado de la vía antes de cruzarla, quizás por eso ahora tomo menos trago y fumo menos cigarrillos, quizás por eso intento sin descanso apaciguar mi temperamento explosivo, quizás por eso no dejo de echarme la bendición varias veces en el día. A diferencia de hace algunos años, cuando me regía por una conducta claramente autodestructiva, hoy soy una persona aferrada por completo a la vida. Quiero estar ahí para llevar a mi hijo a su primer día de colegio. Quiero estar ahí para ayudarle a dibujar su primer mapa político de Colombia y hacer su primera cartelera de ciencias. Quiero estar ahí para que aprenda a amarrarse los zapatos, a apuntarse la camisa, a peinarse y a lavarse los dientes por su propia cuenta. Quiero estar ahí para enseñarle a montar en bicicleta, para echarle merthiolate en la rodilla si se cae y para mostrarle los primeros acordes de guitarra. Quiero estar ahí para verlo hacer su primera comunión, ir a su primera fiesta, enamorarse por primera vez, regalar una flor, escribir un poema. Quiero estar ahí para secar las lágrimas de su primera pena de amor. Quiero estar ahí el día de su matrimonio para ayudarle a amarrarse la corbata como hizo mi papá conmigo y quiero, necesito desde el fondo de mi ser, estar ahí para poder apretar a su hijo entre mis brazos como lo apreté a él en su momento. Y después… después sí que pase lo que tenga que pasar. Antes no. Se lo pido a Dios con todas mis fuerzas. Antes no. Y trato de convencerme de que así será.

Pero enterarme de la absurda partida de este señor, a quien no tuve la fortuna de conocer en persona pero a quien leí en muchas oportunidades, despertó en mí toda una serie de reflexiones. Reflexiones que, para fortuna mía, pude compartir con este otro señor, a quien considero mi amigo y mi compadre. Y quizás si mi compadre no hubiera estado ahí anoche para escucharme y dejar salir tanta angustia me habría hundido en una profunda depresión, en el mutismo absoluto, o habría explotado en llanto, no lo sé. “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”. Esta frase la escuché en alguna película y es cierta como que el agua moja. Poco importa que no quiera morirme antes de darle a mi hijo las herramientas básicas de supervivencia. Poco importa que desee con el alma verlo crecer y hacerse hombre. Poco importa que quiera llenarme de canas al lado de mi esposa para recorrer de su mano un parque en una tarde soleada, como lo hacen mis viejos ahora. Poco importa porque cuando uno menos piensa lo sorprende la muerte y le arrebata tanto sueño y tanta quimera y tanta ilusión y tanto proyecto alrededor de los cuales estructuró su existencia. Y cuando ocurren tragedias como esta que motiva estas líneas se despierta en mí la misma angustia. Una angustia que no me deja dormir, que no logro exorcizar de ninguna manera hasta que ella, por su propia cuenta, decide abandonarme dejando clara su intención de regresar. Lo mismo me sucedió cuando fui al entierro de una amiga de universidad que sufrió un accidente automovilístico pocas semanas antes del grado. Lo mismo me sucedió cuando me encontré en una calle con el cadáver de un hombre de mi edad que había sufrido un ataque. Lo mismo me sucedió cuando me enteré de que un compañero de colegio había muerto de leucemia, que otro se había suicidado y que a otro le había dado un derrame cerebral mientras almorzaba en el comedor de su casa. Y es que crecemos con la idea tonta de que la muerte es cosa de viejos, y nos pasma darnos cuenta que gente como uno, con la que hay tantas cosas en común como las vivencias diarias, la edad, las ganas de vivir o incluso minucias como la pasión por los blogs, también se muere.

Anoche, en medio del insomnio, decidí que voy a escribir dos cartas, una para mi esposa y otra para mi hijo. Esas cartas permanecerán en un sobre sellado que sólo podrá ser abierto si algo llega a sucederme y Dios decide pasar a recogerme antes de lo previsto. El señor gerente recibió instrucciones sobre qué hacer con este blog si algún día empaco maletas. Yo, por mi parte, recibí las suyas.

Rata de dos patas Hace unas semanas descubrí este…

Friday, February 17th, 2006
Rata de dos patas

Hace unas semanas descubrí este manjar musical. Lo comparto convencido de que en varios capítulos de mi vida me habría gustado dedicárselo a la responsable de mi sufrimiento.

¿A usted no?


Powered by Castpost

Uno Uno. Dos seres. Tres serían mañana. Cuatro si …

Friday, February 17th, 2006
Uno
Uno.
Dos seres.
Tres serían mañana.
Cuatro si lo intentaran.
Cinco palabras dulces se dirían.
Seis promesas de amor y eternidad.
Siete años llevan esperando al fin encontrarse.
Seis eternidades rogando que así sea.
Cinco botellas no son suficientes.
Cuatro minutos nada más.
Tres sueños rotos.
Dos seres.
Uno.

Mi gente linda, mi gente colombiana Transcripció…

Thursday, February 16th, 2006
Mi gente linda, mi gente colombiana

Transcripción casi literal de dos llamadas telefónicas hechas a este servidor por un contratista de impresión litográfica a quien a partir de este momento me referiré como “El Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal”:

Llamada número uno: Martes 14 de febrero de 2006, 4:15 PM.

“-¿Aló, don stultaviro?
- Sí, con él. ¿Con quién hablo?
- Cómo le va don stultaviro, habla con El Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal.
- Qué tal, Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal. ¿En qué le puedo ayudar?
- Pues don stultaviro, lo llamo muerto de la vergüenza a decirle que no le puedo entregar el trabajito que le tengo pendiente este jueves, como habíamos quedado, porque tuvimos un problemita con las pruebas de color y nos tocó sacar varios color keys hasta que finalmente dimos con el tono que era. Mejor dicho, perdimos todo un día de trabajo haciendo esos ajustes y ya no le puedo entregar el jueves. Me toca entregarle el viernes.
- Pero Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal, usted adquirió un compromiso conmigo y yo a la vez con mi cliente, ¿no hay forma de que me entregue el trabajo el jueves, así sea al final de la tarde? Mire que ese material impreso es vital para que el constructor pueda salir a ventas este fin de semana.
- No, don stultaviro, como le digo, me da pena con usted, pero lo más pronto que puedo entregarle el trabajo es el viernes a las dos de la tarde.
- Bueno, Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal, si no se puede no se puede. Voy a hablar con mi cliente, le explico la situación y le pido que me dé un día más de plazo para entregarle el material. Eso sí, le ruego el favor que el viernes a las dos de la tarde en punto me deje las impresiones en mi oficina.
- No se preocupe don stultaviro, cuente con eso. Y por favor disculpe los inconvenientes.
- Ya no importa, Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal. Que esté muy bien.
- Que esté muy bien, don stultaviro.”

Llamada número dos: Jueves 16 de febrero de 2006, 6:05 PM.

“-¿Aló, don stultaviro?
- Sí, con él. ¿Con quién hablo?
- Cómo le va don stultaviro, habla con El Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal.
- Qué tal, Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal. ¿En qué le puedo ayudar?
- Pues don stultaviro, llamaba a comentarle que estoy como preocupado…
- Cómo así, Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal, ¡no me asuste!
- Pues si, don stultaviro, es que imagínese que llevamos desde esta mañana esperando que se seque el papel para poder hacer la segunda pasada de tinta, y nada…
- ¿Y eso qué quiere decir?
- Pues que no va a ser posible entregarle las impresiones mañana, porque no hemos podido terminar el trabajo.
- ¿Cómo así? Usted no me puede hacer eso, Señor Inepto Irresponsable y Mononeuronal, mire que ya corrí la entrega veinticuatro horas y mi cliente necesita salir a ventas el sábado a las nueve de la mañana, y una sala de ventas cerrada durante un fin de semana significa millones de pesos en pérdidas. Además, yo ya le cancelé el cincuenta por ciento del valor del trabajo, como usted pidió… yo cumplí con mi parte, le ruego que sea serio y cumpla con la suya.
- No, yo le entiendo don stultaviro, y le ruego que me disculpe, pero de verdad que ahí si que no puedo hacer nada más. Me toca entregarle el trabajito la próxima semana, yo calculo que a más tardar el día martes le tengo eso, don stultaviro.”

El resto de la conversación prefiero omitirlo por contener vocabulario de grueso calibre y toda clase de improperios, agravios, amenazas, oprobios e ignominias.

Nota:
Por culpa de cabrones de este calibre es que Colombia está como está. Juro por lo más sagrado que jamás saldremos del subdesarrollo mientras sigamos hundidos en semejante mediocridad. Sin embargo, como sé que detrás de todo inepto irresponsable y mononeuronal hay una familia que no tiene la culpa de su suerte y que depende de la actividad laboral de su “jefe de manada” para subsistir, desisto de mi intención inicial de revelar y denunciar abiertamente en este medio blogosférico donde abundan los diseñadores la identidad de este poco profesional contratista. Que Dios se encargue de hacer justicia y cobrarle grano a grano su incompetencia. Y que se apiade de mi alma porque a mí me acaba de llevar el mismísimo putas.

Buena noche. Y que duerman, ustedes que pueden.

Contrastes Honda sorpresa me produjo descubrir q…

Tuesday, February 14th, 2006

Contrastes

Honda sorpresa me produjo descubrir que existen unas FARC dedicadas a una causa filantrópica, humanitaria y definitivamente menos perversa que la de su homónimo colombiano. A una amiga “bloguera” le leí hace pocos días que el universo siempre equilibra sus cargas y que todo en la creación tiene su opuesto. Y esto es un ejemplo de ello. Me pregunto entonces si los muchachitos de FIGHTERS + LOVERS, de quienes tanto se habló recientemente, serán víctimas de una confusión y habrán concebido su campaña de camisetas en apoyo a la investigación científica y no a la siembra de minas antipersona, el homicidio, la extorsión, la persecución política, el secuestro y el narcotráfico. De ser así, que alguien se acomida a informarles de su craso error, antes de que esos menuditos recaudos destinados a las FARC que defienden la vida se desvíen hacia las FARC que defienden la muerte.
Recuerdo que hace algunos años un funcionario de una organización de investigación geológica de sigla GIA tuvo la mala suerte de caer en manos de un frente guerrillero mientras adelantaba trabajos de campo en un área rural de nuestro país. No hubo explicación, argumento o súplica lo suficientemente convincentes para que el comandante del frente entendiera que el capturado era un científico de la GIA y no un agente de la CIA. Y como era de esperar bajo la lógica ilógica de nuestra guerra, el investigador fue “juzgado” y “ajusticiado”. ¿Ajusticiado? ¿Cómo es eso? se preguntarán algunos. Sí, en Colombia existe igual número de interpretaciones de la justicia como de grupos armados, y por lo general ésta se suele impartir a balazos. En este país del Sagrado Corazón, dejar caer sobre alguien el peso de la ley es introducirle una bala en la sien (o una motosierra en el cuello, en algunos casos).
Traigo a colación esta perla del anecdotario negro de nuestra historia reciente esperando que a ningún científico del Functional Anatomy Research Center se le ocurra pasarse por estas tierras. No quiero imaginar cuál sería su suerte en caso de toparse con algún frente paramilitar o algún sargento acelerado que piense que Tirofijo carnetizó a sus hombres.

A qué huele la tristeza Ahí estabas tú, sentada …

Thursday, February 9th, 2006

A qué huele la tristeza

Ahí estabas tú, sentada al borde de la cama. No podía verte, estaba oscuro. Pero podía escucharte. Un sollozo que sonó a queja. Un suspiro. ¿O fue un gemido? No, fue un lamento. Una lágrima explotó contra el suelo y su estruendo ensordeció a toda la humanidad. No, no fue una explosión. Fue una lágrima. Fue una lágrima que pareció una explosión. También pude olerte. Perfume francés. Tristeza. Sí, olías a tristeza. No recuerdo en este momento a qué huele la tristeza. Pero estoy seguro de que olías a eso, a tristeza. Quise tocarte. Atravesé la tiniebla con mi mano torpe. Llegué a tu piel. Te sacudiste. Mi mano se perdió en el vacío. No podía verte, estaba oscuro. De haber tenido fuerzas me habría acercado a ti y habría tratado de besarte. Por más que lo intento no logro reconstruir el sabor de tus besos. De haber tenido fuerzas te juro que me habría acercado a ti. Pero estaba ebrio. Tenía sueño. No vuelvo a emborracharme. Te lo prometo. Ahora déjame dormir. Por favor déjame dormir.

Un “quickly” con Nawal Nuevamente resulté enchic…

Thursday, February 9th, 2006
Un “quickly” con Nawal

Nuevamente resulté enchicharronado. Y enchicharronado por la misma persona. Así que aquí estoy, cumpliendo con mi deber. Esta vez se trata de una especie de entrevista a quemarropa, esas de estilo ping-pong que no dan tiempo para pensar dos veces la respuesta. Leyendo las preguntas, no pude evitar acordarme del “quickly” que hace Nawal Ayoub en el programucho aquel de Citytv que me cae gordo porque patrocina la carrera asesina de Mabel Palacio. Y como encuentro infinitamente más sexy a Nawal que al Gerente, prefiero imaginar que el test me lo está haciendo la ex-señorita Bogotá y no mi querido amigo cachacosteño. Espero que sepa entenderme y que no se ofenda, señor Gerente.

¿Cuatro trabajos que has tenido?
1. Etiquetador de botellas de néctar y frascos de mermelada “California” a los dieciseis años.
2. Vendedor de tennis (“¡siga caballero, se le tiene la zapatilla deportiva!”) a los veintidos.
3. Asistente de diseño e hipócrita profesional en una constructora a los veinticinco.
4. Gerente técnico, sales manager y señora de los tintos de mi propia empresa desde los veintisiete.
¿Cuatro trabajos que deseas tener?
1. Gerente técnico, sales manager y señora de los tintos de mi propia empresa.
2. Guitarrista de Velvet Revolver.
3. Supervisor de calidad de Chivas Regal.
4. Actor porno.
¿Cuatro películas que puedes repetir sin cansarte?
1. “La Naranja Mecánica” (Stanley Kubrick)
2. “The Wall” (Alan Parker)
3. “American Beauty” (Sam Mendes)
4. “Kooyaanisqatsi” (Godfrey Reggio)
Y la ñapa: quince segundos de “Conair” por aquella parte en que los condenados a muerte se roban el avión que los conducirá a la libertad y suena “Sweet Home Alabama” de los Lynard Skynard. ¡Qué buenos quince segundos para los anales de la cinematografía mundial!
¿Cuatro lugares en los que has vivido?
1. Bogotá D.E.
2. Santafé de Bogotá D.C.
3. Bogotá D.C.
4. ¿La inopia es un lugar?
¿Cuatro lugares a los que has ido de vacaciones?
1. Wellington (Nueva Zelanda)
2. El Cairo (Egipto)
3. Bucarest (Rumania)
4. Ninguno de los anteriores.
¿Cuatro lugares a los que quieres ir de vacaciones?
1. Wellington (Nueva Zelanda)
2. El Cairo (Egipto)
3. Bucarest (Rumania)
4. Todos los anteriores.
¿Cuatro platos favoritos?
1. Las chuletas “a la cubana” de donde mis papás.
2. El ajiaco de mi suegra.
3. El pargo frito con patacón y arroz con coco de La Ranchería, en Cartagena.
4. El “Jack Daniel’s Steak” de Friday’s.
¿Cuatro sitios que visitas a diario?
1. http://www.conavi.com/ (por aquello del saldito).
2. http://www.verkiestudio.com/ (por aquello de hacer presencia).
3. http://www.populardelujo.com/ (por aquello del voyerismo).
4. http://www.eltiempo.com/ (por aquello de saber qué pasó).
¿Cuatro lugares donde quieres estar en este momento?
1. Cafetín en Montenegro, Quindío.
2. Cima de la Peña de Juayca, Tabio, Cundinamarca.
3. House of Blues, New Orleans, Louisiana.
4. Entre los brazos de mi hijo.
Y ahora, con el dolor del alma, me veo en la penosa obligación de tirarle la pelota a:
1. SPACE COWBOY (once and again!)
2. CAMILOT (para darle la bienvenida a la blogósfera)
3. ÁGATA (en venganza por la tareita anterior)
4. GM IV (para que encuentre el servidor)
Besos.

Quiero un Hummer con mata-burros. No quería escr…

Monday, February 6th, 2006
Quiero un Hummer con mata-burros.
No quería escribir nada al respecto pero terminé haciéndolo. O a lo mejor sí quería pero trataba de convencerme de no hacerlo. No lo sé. No me interesa saber. Lo voy a escribir y punto.
Esta mañana me bajo del carro como todas las mañanas y abro el portón del garaje de la oficina, que funciona con servidumbre. Eso significa que los dos carros que caben quedan en fila y que para que uno circule el otro le debe dar paso. Por alguna razón, cuando mi vecina llega primero que yo no estaciona su carro al fondo, como la lógica indica, sino que lo deja en el puesto exterior. Cosas de las mujeres. Así que cuando me oye llegar sale corriendo, me saluda, me dice “¡qué pena!” y tras cuatro o cinco intentos fallidos enciende su carro y lo mueve. ¿Qué pena? Si realmente le diera pena metería el tiesto ese al fondo desde el principio, como debería ser. Después se baja, levanta la mano en señal de saludo (¿acaso no me había saludado ya?), me lanza un nuevo “¡qué pena!” y como gesto de desagravio, supongo, me tiene la puerta mientras yo meto mi carro al garaje. Ese es el ritual. Pero hoy, cuando me encontraba a mitad de camino en mi trayecto entre el punto A (el exterior) y el punto B (el interior) la vecina suelta la puerta, el viento hace lo suyo y ¡pum!, un portón metálico de no sé cuántos kilos golpea el costado derecho de mi carro a la altura de la puerta trasera. De haber sabido que la señora X me iba a soltar la puerta P entre los puntos A y B habría prescindido de su “ayuda” y habría puesto el ladrillito Z que pongo siempre y que resulta absolutamente efectivo en términos de mitigar la energía eólica E. Increíble que un ladrillo pueda ser más útil que una persona, pero así es. El resultado: un rayón verde de unos treinta centímetros con bajorrelieve. Hago un ágil diagnóstico mental: la mancha verde cae con “Ruby”; el bajorrelieve cae con latonería, pintura, dos días de taller y unos cuantos cientos de miles de pesos. La vecina se acerca justo para interrumpir mi análisis técnico-mecánico-financiero: -“¡Ay!, ¿se le rayó el carro?”“No, idiota, el carro venía con este rayón…”-. Por supuesto que no le contesto eso. Pero lo pienso. –“Sí, se me rayó.”- le respondo. –“Tranquilo, eso venden una pomada que quita las rayas.”“Si, engendro, se llama “Ruby” y quita las manchas pero no endereza las latas.”- vuelvo a pensar. Y me quedo callado. Otro comentario estúpido y voy a dejar de pensar en silencio. Por fortuna la vecina nota el enrojecimiento en mi cara y la vena que se me brota en la frente cada vez que estoy a punto de convertirme en asesino en serie y se va calladita por donde vino.

Decidido. Si algún día me gano el Baloto voy a comprarme un Hummer con mata-burros.

Switch: el regreso de INXS. Siempre pensé que INXS…

Friday, February 3rd, 2006
Switch: el regreso de INXS.
Siempre pensé que INXS había muerto el mismo día en que Michael Hutchence decidió amarrar su cinturón al tubo de la ducha y ahorcarse en un hotel de Sydney, en noviembre de 1997. Siete años tuvieron que pasar para que el resto de la banda consiguiera superar el durísimo golpe que significaba la pérdida de su cantante líder. Tras unas cuantas giras de bajo perfil en las que John Stevens puso la voz, los hermanos Farriss resolvieron darle una merecida segunda oportunidad a uno de los proyectos musicales más exitosos de los ochenta y noventa, abriendo una convocatoria mundial para encontrar al que habría de suceder de manera definitiva a la estrella fallecida y cuyo ingreso se oficializaría con la producción de un nuevo álbum de estudio. El productor de televisión Mark Burnett, el cerebro detrás de “Survivor” y “The Apprentice”, vio en esta convocatoria una inmejorable oportunidad de negocio y fue así como surgió “Rock Star”, un reality show que barrió en audiencia y que entregó a la banda un nuevo miembro y una nueva voz, la de un hasta entonces desconocido JD Fortune, antiguo imitador de Elvis. Si bien la idea de comercializar la búsqueda de talentos me pareció un irrespeto a la memoria de Hutchence y al glorioso pasado de INXS, debo decir que el resultado no pudo ser mejor. “Switch”, el más reciente disco de la agrupación australiana y el primero desde la tragedia del 97, grabado en los estudios Westlake de Los Angeles, acaba de salir al mercado. Y lo que parecía imposible se hizo posible. Volvió INXS con el sonido rítmico de siempre, inundado de energía, cargado de guitarras contundentes, dosis reguladas de vientos y letras explosivas. Material para disfrutar a todo volumen. La uniformidad del sonido del grupo a través de los años, más que una condición reprochable, me parece una manifestación coherente con la comodidad que la banda expresa frente a una esencia musical que tomó veinticinco años añejar. Son once canciones que rescatan lo mejor del sonido eléctrico de siempre, al que adicionan ciertos toques de soul y jazz. Mis recomendadas: “Pretty Vegas” (el sencillo de lanzamiento), “Like it or not” (suba el volumen y hunda el acelerador), “Us” (balada de ambiente retro) y “God´s top ten” (con voz femenina a bordo). La enseñanza pareciera ser, en este caso, que nadie es cien por ciento irremplazable.

Por mi parte, ya encontré en qué gastarme el cupito que me queda en la tarjeta de crédito.

“Sex is sex and love is love. Mix’ em both up baby, that’s the stuff…”
Para los que pidieron degustación, publico el sencillo de lanzamiento, “Pretty Vegas”.


Powered by Castpost