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Archive for March, 2006

Chivas Regal He estado repasando mis más recient…

Friday, March 31st, 2006
Chivas Regal

He estado repasando mis más recientes publicaciones y me acabo de estrellar de cabeza contra el mundo al descubrir lo realmente aburrido que puedo llegar a ser aún sin proponérmelo. ¿Demasiada autocrítica? No me culpen, llevo media hora viendo a Fabián Von Quintiero entrevistando adolescentes en MTV. Para quienes no lo saben, Quintiero tocó con Su Majestad Soda Stereo y con los Ratones Paranóicos y ahora es un pendejo. Y sí, es verdad, me vuelvo un tipo en extremo aburrido al creer que poseo la llave que abre el candado del cofre que encierra la solución de cada uno de los problemas del mundo y de la humanidad. Soy un tipo quejumbroso. Y llorón. Me quejo de todo. Me quejo por todo. Y me emputa que una gorda loca mate conejos y zorros para hacerse abrigos. Y me emputa que un huevón se baje de su bicicleta para desearme un enfisema pulmonar porque me estoy fumando un kool light. Y me emputa el fútbol por el costalado de muertos y de vergüenzas y de imbecilidad que ha generado a su alrededor. Y me emputan mis contradicciones: primero digo en un artículo que nunca me ha gustado el fútbol y después digo en el siguiente que hubo una época en la que me gustaba… A lo mejor mi bronca no es contra el fútbol como tal sino contra ese concepto machista de que ser hombre es igual a vivir por el fútbol. Y me emputa que los adolescentes europeos hagan vaca para las FARC y me emputa que de la nada aparezca un troll a insultarme. Y me emputa que el cantante de Jamiroquai aterrice en Eldorado y pida una habitación con vista al mar. Y me emputa que la Javeriana le haya cobrado tantos millones a mis papás para entregarme un diploma que no merecía, y me emputa muchísimo que me guste tanto Led Zep y que no haya logrado mi sueño de tocar Communication Breakdown en algún bar de Londres y me emputa tener una Yamaha Pacífica 712 y no una Fender Stratocaster. Y me emputa que en treinta y un años nadie me haya deseado un welcome to the jungle y que en treinta y un y casi treinta y dos años nadie me haya pedido un autógrafo. En fin, soy un tipo emputado. Y emputable. Qué pereza…

Y además soy aburrido. Y neurótico. Y chocho. Y no me gusta el fútbol. Y como si algo faltara, soy uribista… (esa confesión, en un ambiente netamente antiuribista como lo es la blogósfera, es más o menos un harakiri). Sus madrazos serán bien recibidos.

Y si a pesar de todo insiste en leerme, bienvenido sea. No sabe cuánto se lo agradezco… Y de corazón gracias a Chivas Regal por el impulso, y por permitirme ser yo por una puta vez en la vida.

PD: Como si fuera poco, acabo de descubrir que me gusta Motorhead

El día en el que me dejó de gustar el fútbol Anoch…

Thursday, March 30th, 2006
El día en el que me dejó de gustar el fútbol
Anoche, en mi ronda noctámbula por los blogs que frecuento, me encontré con un artículo en el que mi buen amigo el Gerente se refiere con justa indignación a un nuevo brote de estupidez juvenil en Europa. Los adolescentes primermundistas un día recaudan fondos en apoyo a la lucha humanitaria de las FARC-EP “por la defensa de los derechos humanos” y al siguiente quieren romperle la cabeza al primer musulmán que se les atraviese. Y por eso quieren convertir el Mundial de Fútbol de Alemania en escenario de violencia antisemita. Y se atreven a hacer público su odio y a amenazar con una masacre masiva en contra de cuanto turco, argelino o tunecino ose asomarse por los estadios. ¡No me joda!
Y después de intoxicarme con tanta porquería y sentir tanto asco y tantas ganas de vomitar vuelvo a la misma conclusión a la que llego cada vez que la Decepción Colombia hace el ridículo porque “se hizo lo que se pudo pero las cosas no se nos dieron”. La misma conclusión a la que llego cada vez que aparecen las “eminentes” directivas de la Federación (tracalada de viejos prostáticos, borrachos y corruptos), a decir que “les suena mucho el Bolillo Gómez para técnico del seleccionado tricolor” (¡no me joda! ¿¿Otra vez el Bolillo?? ¿¿Acaso no se hablaba de renovación?? Quién sigue, ¿¿Maturana??). La misma conclusión a la que llego cada vez que me toca cambiar de canal para que mi hijo no vea en el noticiero que en el estadio mataron a un niño a cuchilladas y lo tiraron desde la tribuna como bulto de basura porque tenía puesta la camiseta del equipo contrario. La misma conclusión a la que llego cada vez que un traqueto borracho le desocupa la pistola al jugador que tuvo la desgracia de cruzarse en su camino, como le pasó a Andrés Escobar, o que un apostador le cobra con sangre la derrota a un árbitro, como le pasó a Álvaro Ortega, o que una banda de hampones condena al técnico campeón a una pasar el resto de su vida tirado en una cama, como le pasó a Luis Fernando Montoya. La misma conclusión a la que llego cuando se hace público que la mitad de los equipos colombianos son propiedad del narcotráfico y la otra mitad están en la absoluta ruina y dependen de la limosna pública para no verse obligados a, literalmente, colgar los guayos. La misma conclusión a la que llego cada vez que paso por la Avenida Ciudad de Quito y me encuentro con ese estadio en ruinas, sucio, abandonado, vivo reflejo de lo que es el fútbol nacional.
Mi papá, asiduo seguidor del fútbol y jugador frustrado, me habla con orgullo de una época de gloria del balompié nacional. Yo, por desgracia, no la conocí. Y ahora me toca ver a mi viejo sufriendo cada domingo porque su equipo va perdiendo, y no está entre los ocho, y va a tocar cambiar al técnico, pero no hay plata, y el árbitro les robó un penalti… y mientras tanto yo rogando que no me le dé un infarto.
Por eso, y por las demás razones expuestas, mi conclusión es siempre la misma:
¡GRACIAS A DIOS QUE NO ME GUSTA EL FÚTBOL!
Y me gustaba… Hasta el día en el que supe que las estrellas doce y trece de mi equipo favorito, al que seguía con ferviente pasión, se habían conseguido a punta de sobornos y amenazas.
Mi sincera admiración y voz de respeto para todos los que a pesar de tener el fútbol que tenemos sufren por su equipo, llenan los estadios y compran el Álbum de Panini para antojarse con lo que pudo ser y no fue. Y es que para mí tener ese álbum entre las manos sería como acceder a la lista de invitados, con foto, de una fiesta a la que no nos dejaron entrar.

Vista al mar Es bien sabido que los artistas extr…

Monday, March 27th, 2006
Vista al mar

Es bien sabido que los artistas extranjeros suelen hacer exigencias descomunales cuando vienen al país: limosinas, champaña y vino por galones, Perrier a baldados, banquetes absurdos, montañas de caviar, pétalos de rosa, miles de espejos… la lobita de Jennifer López mandó cerrar el Andino para ella y el iguazo de su marido (cosa que ni siquiera hizo Bill Clinton, quien no tuvo inconveniente en codearse con el vulgo en su visita al mismo centro comercial). Axl Rose pidió un camerino empapelado con tiras cómicas y repleto de prostitutas. Pero esto es la tapa: Jamiroquai se presenta el treinta de marzo en el Parque Jaime Duque y Jay K, líder de la banda, entre las estupideces de rigor exigió para su fugaz estadía en Bogotá una suite con vista al mar. Yo, además, le metería un atlas universal en el cajón de la mesita de noche.

Diez latinoamericanos admirables Me pusieron otra …

Saturday, March 25th, 2006
Diez latinoamericanos admirables
Me pusieron otra tarea. Sí, el mismo Gerente me volvió a enchicharronar. Y como no quiero ganarme un memorando gerencial aquí está mi lista de diez latinoamericanos admirables. Faltan muchos, lo sé. Me vendrán a la mente poco a poco y lamentaré haberlos olvidado. Quién sabe, quizás los añada más adelante. Aclaro de antemano, eso sí, que en los casos de Bolívar, Fidel y el Ché la omisión es voluntaria. En cambio en los de Juanes, Shakira y García Márquez, también.
Los personajes que enumero a continuación son dueños absolutos de mi admiración y respeto. El orden es aleatorio.
1. Rogelio Salmona - Colombia
La identidad de la arquitectura colombiana
Bogotano de nacimiento y discípulo de Le Corbusier, Salmona transgredió con su obra las limitaciones del funcionalismo y engendró la identidad de la arquitectura nacional. Obras suyas como las Torres del Parque (1.970) y la sede del Archivo General de la Nación (1.992) inspiraron a muchos de los que decidimos dedicarnos a este noble oficio de encausar las vidas humanas a través de los espacios.
2. Roberto Gómez Bolaños - México
El regreso a la infancia perdida
Chespirito (que en mexicano significa “Shakespeare chiquito”) ha sido sin duda el humorista más maravilloso de Latinoamérica: actor, director, escritor, guionista, músico, filósofo de lo cotidiano y genio creativo detrás del Chavo del Ocho y el Chapulín Colorado. Hoy, treinta y seis años después del nacimiento del niño del barril, me sigo riendo como idiota de los mismos chistes. Y mi hijo, de dos años, se ríe también. Chespirito me devuelve a la infancia cada vez que se mete en mi televisor.
3. Gustavo Cerati - Argentina
La Polaroid sobre la silla
Podría decir que este talentoso músico argentino fue mi redentor musical. Él me hizo botar a la basura “La Medicina” de Wilfrido Vargas y me enganchó por el resto de mi vida con el rock. Él me hizo entender que no podría existir mejor compañera para mi adolescencia que la guitarra eléctrica y que las mujeres podían esperar (y esperaron, tuve mi primera novia a los dieciocho años). Él me motivó a formar mi propia banda de rock y a dar conciertos y me permitió soñar con las giras, los discos de oro y los grammys que jamás llegaron. Si toda persona ha de tener un ídolo de juventud, Gustavo Cerati fue el mío. Y seguirá siéndolo.
4. Ayrton Senna - Brasil
La vida es una bandera verde
-”En un carro.”- Eso le respondió Ayrton Senna da Silva a un periodista cuando le preguntó de qué forma le gustaría morir. El automovilista más virtuoso que ha pisado cualquier pista, el más gallardo, el más carismático, el más valiente, el más intrépido, un hombre que vivió su vida en bandera verde, ídolo de millones e insignia de una nacionalidad. Entregó su alma en cada una de las carreras en las que participó. Entregó su vida en la última.
5. Luis Caballero - Colombia
Intensidad
En tiempos en que el arte parecía sucumbir en la monotonía de la simpleza y los lugares comunes, apareció Luis Caballero inundando con el renacentismo de sus trazos el universo de fuerza, de dolor, de angustia, de intensidad, de pasión. La exteriorización de una profunda crisis de identidad, de una homosexualidad conflictiva y del sufrimiento que su aceptación suscitó dio pie a una obra pictórica de valor incalculable. Y finalmente se logró el cometido. Y presenciamos el soberbio espectáculo de la vida que derrotó a la muerte.
6. Pablo Neruda - Chile
Una llave en las palabras
Neftalí Ricardo Reyes Basoalto (su verdadero nombre de pila) publica su primer texto a los trece años. Cinco décadas después gana el Premio Nóbel de Literatura y se consagra como uno de los más grandes escritores líricos de su generación. Muchos de ellos redactados desde el exilio, sus poemas contienen la llave liberadora del amor que brota del corazón y se esconde en las palabras.
7. Frida Kahlo - México
Surrealismo, libertad y desesperanza
El dolor, el sufrimiento y los martirizantes quebrantos de salud moldearon la obra surrealista de una de las pintoras más importantes del siglo veinte. La postración y limitaciones de su cuerpo contrastaron con la libertad de su alma, de su corazón, de su mente, de sus pinceladas. Un espíritu contestatario determinó su sincero compromiso con las causas sociales y políticas.
8. Condorito - Chile
Los pobres también ríen
Condorito, creado por el caricaturista chileno René Ríos Boettiger (Pepo) en 1.948, fue una especie de respuesta latinoamericana al fenómeno mundial de Mickey Mouse y demás bichitos pendejos de Disney. Desde su lanzamiento se constituyó en una especie de reivindicación de las clases oprimidas: un pajarraco pobre y desempleado que a punta de astucia consigue salirse con la suya, siempre. Una fuente de esperanza y optimismo para esas clases marginadas con una vida real mucho menos afortunada.
9. Celia Cruz - Cuba
La negra tiene tumbao
A la Guarachera de Cuba, con sus cincuenta años de carrera artística (e igual número de producciones discográficas), le debemos buena parte de la historia musical de la salsa. Su ritmo arrasador y un talento vocal sin precedentes hicieron de esta artista un símbolo de la cultura latina. Su carisma y sencillez la convirtieron en ídolo de millones de seres humanos alrededor del planeta, que aún lloran su partida.
10. Pelé - Brasil
La magia del gol
No sé nada de fútbol. Y pienso que eso me haría el candidato ideal para técnico de la Selección Colombia. Sin embargo y a diferencia de los técnicos de verdad, no sé nada de fútbol porque NO ME GUSTA EL FÚTBOL. Nunca me ha gustado y dudo que eso cambie. Pero sé que si hubiera en el mundo más jugadores como Edson Arantes do Nascimento, el Rey Pelé, quizás las cosas serían diferentes. El mejor futbolista de la historia. Y punto. Ah, y que le haya tocado el número 10 de esta lista no es pura coincidencia.
Los enchicharronados
Mi amigo, el literato.
Mi amiga, la hermana no reconocida del Principito.
Mi amigo, el del servidor dañado.
No es nada personal, son negocios.

Terremoto en Bogotá Mucho he escuchado al respect…

Tuesday, March 21st, 2006
Terremoto en Bogotá

Mucho he escuchado al respecto en los últimos meses. Y cuando el río suena… Y el río empezó a sonar con fuerza desde que el Distrito y la Gobernación de Cundinamarca firmaron un convenio con la Agencia Internacional de Cooperación de Japón (JICA) para el desarrollo de un estudio de riesgo e impacto de un suceso sísmico de considerable magnitud en Bogotá. Los resultados, publicados en abril de 2002, confirmaron lo que se temía: en primer lugar, que si bien no puede afirmarse que exista una amenaza inminente de terremoto por cuanto éstos son episodios geológicos imposibles de predecir, la ciudad está asentada en una región montañosa de latente actividad sísmica y por lo tanto el riesgo está ahí, como lo demuestran los antecedentes históricos (1.743, 1.785, 1.827, 1.917, 1.966, 1.968, 1.970, 1.972, 1.974, 1.975, 1.979, 1.987). En segundo lugar (y eso tampoco sorprendió a nadie), que no estamos preparados para hacer frente a un desastre natural masivo y que la eventualidad de un terremoto de proporciones similares al de Popayán (1.982) o incluso el de Armenia (1.999) tendría efectos devastadores en la capital del país: alrededor de 40.000 muertos, 270.000 heridos, colapso del 45% de las edificaciones y de 50 puentes, daño en las redes de servicio público (acueducto, alcantarillado, fluido eléctrico y telefonía), entre otros.
¿Qué hacer? Nada. O bueno, sí, hay algo que se puede hacer. Prevenir. Y creo que me estoy volviendo reincidente con el tema de la prevención. No me juzguen, soy papá. Esperen a tener un hijo y verán hasta qué punto se volverán precavidos. Esperen a tener un hijo y verán abrirse paso a los trancazos desde los más profundo de su ser a ese boy scout, a ese enfermero, a ese bombero y a ese policía que todos llevamos dentro. Y los que ya son papás entenderán de qué hablo y estarán de acuerdo conmigo. Súmenle además que soy arquitecto, conozco de cerca la industria de la construcción y puedo dar fe de la extrema fragilidad de nuestras edificaciones “sismo-resistentes”. Aclaro, por si no lo sabían: la sismo-resistencia no existe, y menos en un país donde las leyes se quedan en el papel, donde se concede a particulares enteramente corruptibles la responsabilidad de expedir las licencias de construcción y verificar el cumplimiento de normas técnicas que tienen por objeto salvar vidas y en muchos casos no se cumplen y se birlan al calor de unos whiskies y una buena “mordida”. Si señores, en el ejercicio de mi actividad laboral varias veces he tenido que asomar mis narices en la industria de la construcción, y les aseguro que huele mal. No es una pestilencia absoluta, pero sí se siente un olorcito a carne descompuesta y corrompida (¿acaso no lo sienten cuando circulan frente a esas torres de quince pisos de la Calle 106, donde la norma establece un máximo de siete u ocho pisos?).
Así que mi boy scout interior me motivó a informarme sobre lo que se debe hacer ANTES, DURANTE y DESPUÉS de un terremoto. Ya alisté mi kit de supervivencia, que desde hace varias semanas permanece debajo de la cama: linterna, radio, un pito (silbato, para los que no entiendan semejante colombianismo), curitas, alcohol (si no para curar heridas al menos para alegrar la antesala al rescate), una navaja suiza, un par de enlatados, dos botellas de agua, dos paquetes de galletas, una cobija de avión hurtada en mi último viaje transnacional (el chaleco salvavidas no me cupo en el maletín de mano, o de lo contrario estaría incluido en mi kit), un retazo de plástico verde que me quedó de un concierto en El Campín (uno nunca sabe… que tal que llueva y uno sin techo…), un tarro de Leche Klim y cuatro pañales para mi hijo. De igual manera, organicé en mi casa y en mi lugar de trabajo toda una estrategia de evacuación, con la respectiva asignación de tareas y responsabilidades, puntos de encuentro y demás. Digamos que esas son las medidas que he tomado respecto al ANTES y que tendrán implicación y aplicabilidad directa en el DESPUÉS. Pero en cuanto al DURANTE… ahí sí tengo varias dudas.
He encontrado en Internet (mi fuente suprema de sabiduría) una cantidad de información contradictoria. Como diría mi mamá, fui por lana y salí trasquilado. Así como suena. Fui por información y salí desinformado. Y perdido. Y confundido. Resulta que en la universidad tenía un profesor de Técnicas Constructivas a quien cariñosamente nos referíamos como Chuck Norris porque tenía un ligero parecido a aquel ridículo héroe de infancia que se abría paso por el mundo boleando pata ventiada a diestra y siniestra. Mi profesor no boleaba pata, pero sí boleaba ceros y varios perdieron la materia, aunque eso hace parte de otra historia. El hecho es que en el capítulo relativo a sismo-resistencia, Chuck nos enunció los comportamientos que podría y debería presentar un sistema estructural (léase edificio - los ingenieros hablan raro -) en un suceso sísmico (léase terremoto). Nos habló además de las diferentes patologías que podría sufrir una edificación durante un sismo y que podrían generar su colapso (léase derrumbe). Por último, explicó cuáles son los puntos más firmes en una estructura, los últimos que cederán en un derrumbe y por consiguiente los más seguros en términos de supervivencia. Dichos puntos, según su explicación, que por lo demás encuentro lógica y coherente, son los ejes estructurales. De ahí la recomendación tradicional de ubicarse al lado de una columna, de ser posible en el vano de la puerta de un muro de carga, por cuanto estos elementos revisten mayor estabilidad y por ende resistencia. Lo último que colapsa en una edificación debería ser, en principio, su estructura, a menos que el colapso se dé como resultado de una falla estructural inherente a la edificación misma y no de un agente externo como lo sería un terremoto. Espero que mis amigos ingenieros me corrijan si estoy equivocado, es bien sabido que en su gremio se considera al arquitecto como “alguien que no fue lo suficientemente marica para estudiar artes ni lo suficientemente putas para ser ingeniero”. Prejuicios laborales y disputas gremiales, ustedes entenderán…
Ahora bien, he encontrado con preocupante reincidencia a través de mis búsquedas en Internet una teoría que personalmente encuentro ilógica. Ella es la del “triángulo de la vida”. No niego que su nombre suene bonito. Pero hasta ahí. Me parece desprovista de cualquier fundamento científico y técnico. Esta teoría reza que es un error ubicarse bajo ejes estructurales, condenados irremediablemente a venirse abajo durante un terremoto fuerte aplastando todo lo que encuentren en su caída. Recomiendan, en cambio, ubicarse en posición fetal al lado (no debajo) de un mueble “firme”, pues al derrumbarse los muros quedará un espacio libre en ángulo entre los escombros y el mueble, espacio que garantizará la supervivencia de quien se encuentre en él. Este espacio es el que denominan “triángulo de la vida”. Me opongo a esta teoría porque sé que en el momento en que colapse la estructura de la edificación no hay mueble que nos salve de la muerte, si bien lo haría un milagro o la buena suerte. No hay escritorio, cama o sofá que resista el peso de una viga de concreto armado o de un entrepiso de varias toneladas, elementos que componen la mayoría de nuestras edificaciones urbanas. En esa medida, la teoría del “triángulo de la vida” me parece absurda y ridícula. La caída de cualquier elemento estructural pulveriza lo que encuentre a su paso, y me preocupa que una teoría que pueda ser aplicable en estructuras livianas comunes en Norteamérica y algunas regiones de Europa se asuma al pie de la letra en lugares donde prima la arquitectura de piedra, como lo es nuestro país. Careciendo de cualquier certeza científica y habiéndole prometido a mi esposa una respuesta definitiva a las dudas suscitadas por tanta contradicción, ruego a mis queridos visitantes ingenieros civiles se sirvan emitir su opinión y veredicto sobre el tema. Y que los no ingenieros no se sientan marginados, el sentido común pesa mucho en estas discusiones y casi siempre proviene de donde menos se piensa. Gracias de antemano por su colaboración.

El espíritu deportivo ¿Será a esto a lo que se …

Saturday, March 18th, 2006
El espíritu deportivo

¿Será a esto a lo que se refieren cuando dicen que el deporte integra a las personas?

Trece minutos para las doce Escribo estas líneas y…

Wednesday, March 15th, 2006
Trece minutos para las doce
Escribo estas líneas y le echo un vistazo a la hora en la esquina inferior derecha de la pantalla. Son las doce veintitrés a-eme y no es inusual en mí eso de huirle al sueño. Y mientras tanto en el reloj de verdad, en el de caja de madera con agujas de metal negro, en el de números romanos que reposa junto a la lamparita del escritorio, hace tres años faltan trece minutos para las doce del día, o de la mañana, no lo sé, da igual. Y me simpatiza ese relojito que no me juzga, que no me tortura con el latido de su corazón mecánico ni me martiriza con un desfile de segundos sólo para recordarme que el tiempo corre implacable y que va a amanecer o que va a atardecer o que va a anochecer o que sencillamente la vida se me está yendo por entre los dedos y no sé cómo retenerla. Llevo media hora sentado frente a esta maldita pantalla sin hacer absolutamente nada y con la cabeza vacía y con los ojos clavados en un punto fijo mientras viene el ardor y se me nubla la vista y desenfoco y vuelvo a enfocar y desenfoco otra vez y parpadeo y escurre una gota y se me ocurre que en ocasiones me siento como un píxel miserable de una pantalla que nadie observa. Y miro el relojito de madera con agujas de metal negro y aún faltan trece minutos para las doce.

Y se votó… (reloaded: con comentarios adicionale…

Monday, March 13th, 2006
Y se votó… (reloaded: con comentarios adicionales)
Y hubo jornada electoral pasada por ley seca. Ojalá valga la pena tanto sacrificio, digo yo. Y hubo los consabidos puestos de votación y las listas y la congestión y el enredo de tarjetones. Y también hubo proselitismo de última hora, no faltando el típico “señor, ¿ya sabe por quién votar?” y el subsiguiente “si, ya sé, y le recuerdo que está prohibido hacer campaña el día de elecciones”. Pero pese a los obstáculos y a los obstaculizadores se votó, como es debido. Y me echaron la tintica indeleble en el índice derecho. Y ardió, y le comenté a mi esposa y no me creyó, y esta mañana vine a ver en las noticias que fueron varios los que sufrieron irritación en la piel e incluso quemaduras y excoriaciones y le dije “¿si vez? ¡yo te dije que me había ardido!” y me hizo una mueca rara como de incredulidad o como de “este man sí se queja…”. Media hora echándome jabón y la tintica no cayó. Y ayer nos dieron las tres y las cuatro y cerraron los comicios y empezó el conteo y no ha terminado y hubo sorpresas. Un Partido Liberal debilitado en el congreso. Y el viejito López argumentando que es que el grueso del apoyo liberal reside en las clases populares, cuyos votos resultaron mayoritariamente anulados por lo complejo de los tarjetones (mejor dicho, que al liberalismo le fue como a los perros en misa porque lo apoyan los pobres, y que los pobres son brutos). Y Serpa ganador de la consulta liberal (¡lástima! me gustaba Pardo, me gustaba Rivera). Y un discurso de “victoria” centrado en la influencia del paramilitarismo en los resultados. Y en la influencia del narcotráfico en el proceso electoral (y de eso el señor Serpa si que debe saber). Y bigotes sacando pecho por su “triunfo” cuando la realidad es que ganó por los votos de miles de uribistas que querían dejársela facilita al presidente. Y Gaviria (Carlos, el bueno, el que me cae bien, del neoliberal amnésico prefiero no hablar) ganó la consulta del Polo, y Navarro pisándole los talones, y entre ambos sobrepasaron el millón de votos. Qué bueno por el Polo, del que no soy seguidor pero que se consolida como una oxigenadora alternativa democrática. Lástima lo de Peñalosa. Lástima lo de Mockus. Me alegra de lo Hammelin Moreno de Caro. Él prometió un congreso libre de ratas y cumplió con su parte poniendo su cuota de ausencia. Y se mataron dos pajaritos de un sólo tiro, porque además de una rata menos ahora también hay un payaso menos. Lo mejor de todo: se acabaron el atosigue publicitario, las cuñas radiales (noventa por ciento de ellas con presidente abordo, las cosas son como son y hay que decirlo), los jingles pendejos, los numeritos, las vallas, los volantes, las promesas. Por el momento…
PD: Carajo, cómo me gusta Gina Parody… y esta vez no estoy hablando de política.

Las cumbres montañosas de Noruega Solía pensar en…

Saturday, March 11th, 2006
Las cumbres montañosas de Noruega
Solía pensar en los trolls como seres ermitaños y malignos de carácter mítico que alguna vez habitaron las cumbres montañosas de Noruega. Vine a descubrir en un página de Internet, a la que me remitió una cliente de esta casa, que existe una nueva variedad de trolls mucho más mundana que la versión tradicional, y que se diferencia de ésta en dos puntos fundamentales. Primero: su existencia ha sido demostrada. Segundo: estos malévolos seres no habitan las cumbres montañosas de Noruega. No. Viven en su misma ciudad. Y en la mía. Quizás en el mismo barrio, en la casa de al lado. Hay tantos de ellos diseminados por el planeta, que no habría de sorprenderme que incluso alguno viva en las cumbres montañosas de Noruega y sea vecino de un troll de los otros, al que con seguridad le hará la vida imposible.

Estos nuevos bichos, incubados en este infinito caldo de cultivo sociológico que es la Internet, suelen aterrizar en los foros, salones de conversación y blogs de discusión para satisfacer su excéntrica perversión de irradiar discordia a través del odio visceral y sus manifestaciones más primarias y elementales: el insulto y la ofensa. Son personajes malévolos con quienes no cabe discusión, negociación o dialéctica diferente a la de la agresión sistemática (¿algún parecido con seres de la vida nacional?). No entienden de respeto y la intolerancia es su premisa de conducta. Y no me referiría a ellos de no ser porque en los últimos días me convertí en víctima de uno de estos especímenes y comprobé de primera mano su amplísimo poder de destrucción. Poder de destrucción cuyos efectos están claramente descritos en este artículo, que por lo demás padecí en carne propia y aseguro son absolutamente reales. Yo también sentí desánimo y ganas de cerrar el sitio, como lo expresé en su momento. Por su parte, mis visitantes perdieron el interés en la discusión alrededor de la cual surgió el ataque cobarde, y un pequeño debate que se había iniciado en términos cordiales y respetuosos pasó e mejor vida desde que el troll implantó su larva de resentimiento en los tejidos profundos del blog. La semilla de discordia cumplió su cometido y gente usualmente pacífica y conciliadora se dejó violentar (me incluyo en la lista y ofrezco disculpas). De igual manera, se me despertó un “ánimo paranoico”. Setenta y tres visitas de este gusarapo registradas en el administrador de estadísticas en un lapso de tan sólo tres días generan paranoia hasta en el ser más estable y seguro de sí mismo, a la vez que ponen en evidencia el carácter obsesivo y patológico de esta clase de alimañas. Alguien que se conecta a las 3:37 am de su hora local para insultar a su enemigo imaginario está clamando por un intenso tratamiento psiquiátrico, con baños de agua helada, choques eléctricos y lobotomía incluidos.

Sin embargo, como lo podrán constatar en el artículo referenciado y cuya lectura recomiendo, existe un antídoto contra esta clase de bestias viperinas: la indiferencia. Sentirse ignorados frustra y desanima sus ataques, como en efecto sucedió con mi troll personal cuando decidí interrumpir una interlocución estéril. Y soy consciente de que el haz de luz que en este momento cierno sobre él puede alborotarlo y reavivar la llama de su baja pasión. No me sorprendería que esta publicación motive a este mismo ser, o a alguno de sus congéneres, a clavar su pestífero aguijón en contra del blog y de mi persona, para arremeter con toda clase de improperios, insultos, calumnias y amenazas, o para asumir posturas victimizadas e incluso identidades falsas (otras de sus estretegias). Asumo el riesgo en beneficio de la ciencia, pues pienso que los ataques que pudieren suscitarse servirán de material ilustrativo de lo enunciado en estas líneas y en el documento referencial. Y por lo demás, permitirles influenciar de alguna manera nuestro espíritu comunicativo sería concederle a los agresores un triunfo personal que no merecen. Me mantengo en mi propósito de escribir sobre el tema que se me antoje, por espinoso que sea, consciente de que pueda llamar la atención de los intolerantes y atraer su ponzoña. Y como es lógico, prometo no ceder a la provocación. Sólo eso me hará inmune al veneno de estos bichos desagradables que amenazan con herir de muerte los canales digitales de la libre expresión.

Día internacional de la mujer “Los derechos human…

Tuesday, March 7th, 2006
Día internacional de la mujer

“Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales. La plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural en los planos nacional, regional e internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo son objetivos prioritarios de la comunidad internacional.”

Declaración y Programa de Acción de Viena, parte I, párrafo 18

Espero que algún día el de la mujer sea una fecha consagrada a la memoria de aquellas heroínas que dedicaron su vida a la reivindicación de los derechos del sexo femenino, en tiempo pasado, y no a la proclamación y defensa de enunciados evidentes sobre el papel pero pisoteados en la práctica por nuestras sociedades machistas, en tiempo presente. Prometo que cuando hayamos consolidado comunidades equitativas y respetuosas, cada ocho de marzo desearé un feliz día a aquellas hermosas mujeres que alegran mi existencia, porque con cada nuevo año estaremos conmemorando uno más del ocaso de siglos y siglos de maltrato y dominación. Por el momento y mientras sigan existiendo aberraciones sociales como el abuso sexual, físico y psicológico, la intimidación, la opresión, la discriminación laboral y política, mientras sigamos convirtiendo a nuestras mujeres y niñas en objetivo militar de una guerra demente, victimizándolas con violaciones, mutilaciones, descuartizamientos y hasta empalamientos, mientras siga habiendo criaturas de ocho años embarazadas por sus propios padres y otras tantas obligadas a alternar las muñecas con el ejercicio de la prostitución, prefiero abstenerme de todo tipo de celebración y concentrarme en la reflexión profunda y el compromiso personal. Ya habrá tiempo para festejar y motivos para hacerlo, cuando entendamos que detrás de cada uno de nosotros hay una mujer, sagrada como todas, que nos albergó en su vientre y nos alimentó en su seno.

A mis lectoras y amigas, mi voz de afecto y admiración por la inmensa dignidad con la que asumen su presente y por el ímpetu con el que abordan el futuro. A las dos mujeres de mi vida, mi madre y la madre de mi hijo, todo mi amor porque cada una, en su momento y a su manera, me regaló la vida.

Gotitas de sabiduría (Volumen 1) “I think that …

Friday, March 3rd, 2006

Gotitas de sabiduría (Volumen 1)

“I think that the United States and everyone who cares about protecting the freedom that we have should do whatever it takes to end terrorism in the world. Not just in the Middle East. I’m talking also about going to Colombia and doing whatever it takes to end the cocaine trade.”

Bruce “Duro de Matar” (¿o de aguantar?) Willis en entrevista realizada el 13 de febrero a raíz del lanzamiento de su nuevo ladrillo, “16 Blocks”.

“Pienso que los Estados Unidos y todos los que se preocupen por proteger nuestra libertad deberían hacer lo que sea necesario para ponerle fin al terrorismo en el mundo. No sólo en el Medio Oriente. Hablo también de ir a Colombia y hacer lo que sea necesario para terminar con el tráfico de cocaína.”

Eso piensa Bruce Willis. Y lo que pienso yo es que si en vez de estar organizando invasiones a Colombia este alopécico badulaque republicano le hubiera puesto más cuidado a la señora Willis a lo mejor no se la habría dejado robar del langaruto de Ashton Kutcher.

Otro superhéroe gringo dispuesto a arreglar los problemas de la humanidad al estilo Hollywood.

Treinta años de videojuegos La evolución ha sid…

Wednesday, March 1st, 2006

Treinta años de videojuegos


La evolución ha sido sorprendente. De los escenarios monocromáticos de dos dimensiones a los universos tridimensionales fotorrealísticos. De los poco emocionantes beeps al sonido digital cuadrafónico. Del joystick de un botón a los controles inalámbricos de quince botones con vibrador y sensores de presión. Y sin embargo, esos jueguitos elementales con los que crecimos tienen un encanto especial que los actuales, con toda su pompa y desarrollo tecnológico, están lejísimos de alcanzar. Quizás por eso acaban de lanzar el Atari Flashback 2, una consola vintage inspirada en el clásico Atari 2600, la consola más exitosa de la historia y, junto con el Cubo Rubick, uno de los íconos populares más representativos de la década de los ochenta.

Los menores de veinticinco años no deben tener ni idea de lo que estoy hablando. Para ellos, la era de los videojuegos nació con el Nintendo (o con el Family, su primito pobre). Pero a mí, que soy un nostálgico de tiempo completo, me encantaría meterle una platica a ese juguete y revivir con mis amigos treintañeros esas tardes enteras de Combat, Space Invaders, Asteroids, Missile Command y River Raid. Si le interesa, está invitado.