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Archive for November, 2006

La olla podrida Le hurté a la sabiduría popular e…

Wednesday, November 29th, 2006

La olla podrida

Le hurté a la sabiduría popular el principio aquel según el cual hay que tener cuidado con lo que se busca porque puede que se encuentre. Conozco un personaje al que en repetidas oportunidades le he escuchado comentar con el mayor desparpajo que jamás busca trabajo “no va y sea que le salga”. Y no busca, y talvez por eso no le sale. Muy sabio de su parte: es mejor no buscar lo que no se quiere encontrar, así como es mejor no preguntar lo que no se quiere saber, o se quiere, pero no conviene, porque con frecuencia y como también reza la sabiduría popular uno se pone a buscarle tres patas al gato y termina encontrándole cuando menos cuatro. Y por eso es que uno no se complica preguntándole a la mamá si se casó virgen, o a la mujer de turno si el artífice de su mejor orgasmo fue uno o el novio anterior, ni siquiera si ese último orgasmo fue real o fingido, sencillamente porque hay ocasiones en las que es mejor proteger celosamente el beneficio de la duda.

Todo esto en referencia al tema de la tan sonada paramilitarización de la política, de la que se rebuzna tanto en los noticieros y periódicos nacionales. Y así como el tema de café con galletas de hace dos semanas era la celulitis de la Señorita Valle y los implantes mamarios de la Señorita Chocó, por estos días el tema del corrillo furtivo oficinero es la inmoralidad de los padres de la patria, parias de nuestra nación y vampiros de nuestra institucionalidad. –“¿Si supo, no? El senador ese cafre también resultó amigo de Castaño. Políticos de porquería, ahí están pintados, por eso el país está como está…”-. Y es así como mediante una fingida y poco histriónica pose de ingenuidad el interlocutor A pretende hacerle creer al interlocutor B que de verdad jamás se le había pasado por la cabeza que un 33% del honorable Congreso de la República estuviera endosado a los narcotraficantes de derecha, otro 33% a los de izquierda y el 33% restante a los de centro, todo bajo la carpa del circo doblemoralista en el que transcurre nuestro día a día. No hay que ser muy ducho en el tema electoral para saber que con lo que cuesta una campaña hay que echar mano de donde sea para financiar los costos del necesario despliegue mediático, y que regularmente cuando accede al poder un candidato tiene su alma tan empeñada que difícilmente puede ir al baño sin pedirle permiso al mecenas de dudosa hoja de vida que giró los chequecitos desde la sombra. Por eso creo que es mejor dejar esa olla podrida tapadita, porque si uno se pone a escarbar en una letrina es difícil que encuentre algo diferente a mierda. Y por mi parte (y lo digo con el debido respeto que me merece la magna institución que albergan sus hermosas paredes de piedra caliza), siempre he pensado que el Capitolio Nacional es el pozo séptico, el cagadero, el culiadero de moscas y el botadero de basuras más grande que tiene nuestro país. Por cierto, si resulta ser verdadera la teoría de Carl Sagan y algún día ha de caer contra la tierra otro meteoro como el que acabó con los dinosaurios, que de por Dios sea en ese magno templo de la corruptela legislativa y no en otro lugar.

Tan inmoral como lo es fingirse escandalizado por la filtración de la influencia paramilitar en la esfera política (filtración igual de contundente como la guerrillera, de la que por estos días no se dice nada y que además se beneficia del solapado apoyo internacional) lo es desconocer dicha influencia en otras muchas esferas de la vida pública. ¿O acaso pretenden hacernos creer que el Canal RCN o Caracol desconocían la participación accionaria de Mancuso en la cadena de almacenes “Gino Pascalli” cuando negociaban las jugosas franjas publicitarias en horario triple A? Como decía Juan Ramón, ¡dejémonos de vainas!, que la vínculación de ilustrísimas empresas nacionales y multinacionales con el paramilitarismo es un secreto a voces desde hace muchos años (¿recuerdan el escándalo de Coca-Cola?). Y esas vinculaciones han sido en muchos casos –no todos-, la consecuencia inevitable de la desidia institucional. Es apenas lógico y consecuente que en aquellas regiones en donde el Estado no hace presencia proliferen los ejércitos privados, los escuadrones de defensa propia, o en lenguaje más contemporáneo, de “autodefensa”, un término cuya simple etimología no contiene connotación negativa alguna. La defensa propia es un derecho inalienable. Mi abuelo, que Dios lo tenga en su gloria (y quien al parecer no sabía mucho de defensa propia a diferencia de muchos otros colombianos), fue un campesino humilde pero visionario que a los 14 años se enfrentó sólo a la vida con varios hermanitos a cuestas a los que sostuvo vendiendo panela a lomo de mula. Al cabo de muchos años y a punta de sacrificio y dedicación, logró hacerse a una finca en los Llanos Orientales con la que incursionó en el negocio de la ganadería, negocio que tuvo que dejar abandonado, literalmente (junto con la finca), por los constantes pillajes, robos, chantajes y amenazas de la guerrilla de izquierda. Muchos años le costó recuperarse de aquel devastador golpe. Pero lo consiguió, esta vez incursionando en el negocio del transporte de crudo. Varias tractomulas quemadas y otras tantas hurtadas y hasta secuestradas por esa misma organización criminal lo llevaron nuevamente a la ruina, veinte años después. Por desgracia, la vida no le alcanzó a mi abuelo para recuperarse del todo, nuevamente. Pero de haberlo logrado, no me queda duda que en su nuevo negocio, cualquiera que le dictase su mente visionaria, habría buscado obtener en alguna parte esa protección que jamás, como a millones de colombianos, le brindó ese estado colombiano al que cumplidamente tributó sus impuestos durante 84 años de vida.

Que las organizaciones paramilitares mutaron en ejércitos de sicarios de motosierra que se han dedicado a bañar nuestra geografía de sangre, que se han convertido en un flagelo aún peor al que pretendían combatir y en un horror que debe ser erradicado de la faz de la tierra, no me queda duda. Que la infiltración delincuencial en todas las instancias nacionales es una vergüenza patria, por supuesto. Pero por favor no nos hagamos los mojigatos, ni olvidemos quién es el verdadero cocinero detrás de esta olla podrida en la que se convirtió nuestra vida nacional. Las autodefensas surgieron como respuesta al abandono estatal, y se corrompieron por la misma razón.

Y si pese a las advertencias alguien decide seguir escarbando en todo este mierdero, que ni se le ocurra asomar las narices en el sector privado, porque ahí si que no va a quedar títere con cabeza en este país del sagrado corazón. A propósito… ¿usted confía en su jefe?

PIES DE PÁGINA:

1. Ya salió el segundo episodio del Vídeo Blog Internacional y no es por nada pero está bueno bueno…

2. Hoy hace cuatro años me casé con la que hoy es mi esposa y madre de mi hijo.

Un tributo a Space Cowboy…

Saturday, November 18th, 2006

Un tributo a Space Cowboy…

Una vez más En el año que llevo metido en este cu…

Tuesday, November 14th, 2006

Una vez más

En el año que llevo metido en este cuento de los blogs ha habido un personaje en especial por el que siempre he profesado respeto y admiración, no sólo por la calidad de sus escritos y su impecable uso del idioma, sino por tratarse de un caballero en el más estricto y rico sentido de la palabra: Diego.

Diego fue una de las primeras personas que se atrevió a dejar huella en este blog. De hecho, fue quizás el primer blogger de cuyos escritos me volví adicto, y en una ocasión le pedí permiso para copiar uno de sus concursos a lo cual él accedió gustoso, y varias veces sus historias me inspiraron para construir las mías y compartirlas con el mundo entero, como aquella en la que anunciaba su intención de hacerse aeromodelista y la que leí tantas pero tantas veces porque me hacía reír como niño chiquito.

Hoy, una vez más, vuelvo a hacerme la misma pregunta que hace tres meses la vida me escribió con sangre sobre la piel: ¿qué plan secreto cocina la muerte que se está llevando a tanta gente joven e inteligente?

Diego, buena suerte en su nueva cruzada.

Morir de sed Bajo la dinámica competitiva en la q…

Friday, November 10th, 2006

Morir de sed

Bajo la dinámica competitiva en la que se desarrolla la vida infantil fue traumático que mis primos pudieran acceder primero que yo a todo aquello que en su momento era sinónimo de estatus y confort materialista. Fue así como una tarde hace unos veintitantos años nos llamaron por teléfono a mi hermano y a mí con el único fin de restregarnos en la cara su nueva adquisición, un exclusivo y novedoso dispositivo de altísima tecnología hasta entonces conocido como “Betamax”, todo bajo el pretexto de una amable invitación a disfrutar de las maravillas del revolucionario concepto del cine en casa. “¿Cine en casa? ¡Eso hay que verlo!” Y en cuestión de minutos resultamos encaramados en la banca de atrás del Renault 4 Plus 25 modelo 77 color verde biche de mi papá con rumbo casa de primos ricos. Poco después estábamos instalados en un gigantesco puff de cuerina negra relleno con doscientos cincuenta millones de bolitas de icopor que nos albergaba a primos ricos y primos pobres plácidamente instalados (nótese que mis problemas de columna son consecuencia del mal gusto de los diseñadores industriales de los años ochenta). Mediante un ceremonioso ritual táctil la tía rica procedió a oprimir el botón “eject” y como por arte de magia japonesa y ante nuestra cara boquiabierta y babeante una compuerta secreta se levantó desde la parte superior del aparato y en la abertura resultante la tía rica procedió a introducir el cassette especialmente traído para ella desde los Estados Unidos porque hasta entonces sólo había diez en todo el mundo y después la cerró oprimiendo con el dedo índice ahí justo donde decía “push” ya que si se espichaba al lado, así fuera al ladito, se dañaban esas cabezas que también se dañaban si uno dejaba el “pause” puesto más de veintinueve segundos. “¡Silencio todos!”, “¡apaguen la luz!”, “¡cuidado con regar maíz pira sobre el puff!”: la tía rica oprime el botón “play” mediante protocolo igual de pomposo o más que el del “eject” y en la pantalla Trinitron a color que nos habían invitado a estrenar dos años antes empezó la película que hace unas horas, leyendo un artículo de El Tiempo, se me vino a la memoria.

Por la misma época en la que yo aprendía a controlar mis esfínteres, Mel Gibson, quien para aquel entonces no se había convertido en el décimotercer apóstol que pretende ser hoy (y Schwarzenegger no pretendía gobernar el mundo), protagonizó una de las mejores cintas de ciencia ficción que se han grabado hasta la fecha: Mad Max. Detalles más, detalles menos, Mad Max es una película futurista de corte apocalíptico en la que con un exquisito lenguaje visual y una formidable actuación de Gibson en su interpretación del policía Max Rockatanski (este personaje y Han Solo son mis héroes de ficción favoritos), se recrea un mundo post-nuclear sumergido en la miseria, el caos, la anarquía y la subyugación de la especie humana por cuenta de la monopolización del combustible, motor de la civilización (o lo que queda de ella) y garantía de supervivencia en medio de un planeta hecho desierto. Pues bien, al leer este informe del PNUD con datos sencillamente escalofriantes sobre la escasez del agua en la Tierra (el líquido madre) no puedo más que confirmar, con un poco de espanto y otro tanto de horror, que una vez más la realidad ha superado a la ficción. Resulta paradójico decirlo con medio país inundado por cuenta del invierno, pero es un hecho que en estos momentos la humanidad agoniza de sed. Ojalá fuera gasolina por lo que nos estamos matando (de hecho muchos lo hacen). Pero es por agua. Un planeta cubierto de agua se muere de sed.

Algunos datos del informe:

Hoy en el mundo, 3,700 millones de personas no tienen acceso a agua potable ni a sistemas de alcantarillado.

Cada año mueren 1.8 millones de niños por enfermedades relacionadas con la insalubridad o la escasez del agua.

Mientras un estadounidense o un británico gasta 50 litros de agua al día vaciando el inodoro, millones de seres humanos subsisten con menos de 5 litros para su consumo.

En regiones del mundo donde escasea el agua han aparecido carteles y “señores del agua” que “dominan territorios abriendo o cerrando un grifo”.

Lo que costaría llevar agua a las regiones que en la actualidad mueren de sed es una suma inferior a lo que las superpotencias despilfarran en 5 días de actividad militar. Una cifra inferior a lo que los consumidores gastan anualmente en agua mineral en los países desarrollados.

Ahora entiendo por qué mi hijito de dos años le da gracias al agua cada vez que lo baño.

Escarbando entre fotos viejas El próximo concier…

Friday, November 3rd, 2006
Escarbando entre fotos viejas

El próximo concierto de Trema será en el cielo.