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Archive for December, 2006

Antes de que muera otro año…

Thursday, December 28th, 2006
Mi único deseo para el próximo año es aprender a sonreir ante todas aquellas cosas por las que en este lloré.

D
e corazón espero que se cumplan los suyos.

La mierda bajo el tapete

Wednesday, December 20th, 2006
Ayer, al final de la tarde, me dirigí con el buen amigo y socio Max a la esquina de la Autopista Norte con Calle 85 a grabar mi segmento para la próxima emisión del Vlog Internacional. Una vez ubicados sobre el puente peatonal que atraviesa una de las pocas arterias bogotanas a la que la denominación de “autopista” no le resulta demasiado eufemística y habiendo encontrado un buen ángulo para capturar algunas escenas del caudaloso tráfico capitalino, procedimos a montar la cámara en un trípode con el fin de filmar una secuencia estática del impetuoso caudal de automóviles que inunda nuestra geografía urbana al caer el sol. No había alcanzado siquiera a ajustar el enfoque cuando se acercó a nosotros un agente del orden a advertirnos sobre la ilegalidad de nuestro proceder: por disposición de las autoridades distritales y de la administración del maravilloso sistema de transporte masivo de Bogotá, está terminantemente prohibido filmar o fotografiar el Transmilenio. Las razones? Seguridad, probablemente. Está claro que a algunos les resulta más fácil explotar petardos en nuestra escueta infraestructura de transporte de lo que le resultó a este servidor registrarla en vídeo a título ilustrativo o lo que le resultará al turista promedio usarla de fondo para su instantánea vacacional. Los genios que nos malgobiernan pretenden generar sentido de pertenencia e identidad urbana alrededor de monumentos a la idiotez imposibles de fotografiar. Algunos colombianos parecen sentirse más intimidados por las cámaras de vídeo que por las armas. El problema de esconder la mierda bajo el tapete.

El tema de la próxima publicación del Vlog Internacional será “el tráfico” y saldrá al aire el último día del año. Le comentaba hoy a mi esposa que si en vez del tráfico vehicular me hubiera decidido por grabar el tráfico de drogas o el tráfico de prostitutas adolescentes (ideas que de hecho contemplé) estoy seguro que no habría aparecido ningún agente del orden a amonestarme por mi contravención a una “Ley” escrita por animales: estarían todos muy atareados velando por la salvaguarda fotográfica de nuestros valuartes urbanos.

La banca de las oportunidades

Wednesday, December 20th, 2006
… tres escenas y un único acto.

PRIMERA ESCENA:
OFICINA DAVIVIENDA, 2:35 PM

YO: Buenas tardes, señor. Vengo a retirar un giro internacional.
CAJERO: ¿Tiene el número de referencia?
YO: Sí señor, es XXXXXXXXXXXXXXXX.
CAJERO: ¿Me lo puede repetir?
YO: Claro, es XXXXXXXXXXXXXXXX.
CAJERO: Pues aquí en el sistema no me aparece ningún giro con ese número.
YO: ¿Está seguro? Un cliente me envió un giro la semana pasada y se supone que podía cobrarlo desde el viernes.
CAJERO: Pues a lo mejor le dieron mal el código de referencia porque en el sistema no me aparece ningún giro con ese número.
YO: Pero yo imprimí una copia del registro del giro, y como notará el número que le dicté está correcto.

El cajero toma el papel entre sus manos, teclea nuevamente el número y frunce el seño.

CAJERO: Pues señor, entonces no le mandaron nada porque aquí en el sistema no figura ningún giro con ese número.
YO: Pero revisé por Internet y la transacción aparece registrada con fecha y hora. ¿No habrá algún problema con su sistema?
CAJERO: Vea, señor: lo mejor es que hable con la persona que debía hacerle el giro o con la casa de cambios y averigüe qué hicieron con su plata. Yo no le puedo ayudar más.

El cajero se levanta levemente de su silla y hace una seña con su mano a la siguiente persona de la fila para que proceda a ocupar mi lugar en la ventanilla.

YO: Señor, un momento. Acabo de hacer 45 minutos de cola para retirar un dinero que necesito con urgencia. Estoy seguro de que que hay un problema en su sistema.
CAJERO: En el sistema no me aparece ningún giro con ese número. No le mandaron ningún dinero.
YO: Pero le estoy diciendo que antes de venir verifiqué personalmente la transacción por Internet y aparece registrada y efectiva desde el pasado viernes a las 10 am, tal como consta en ese comprobante que le acabo de entregar.
CAJERO: Pues la verdad yo no le puedo colaborar más. No le enviaron ningún dinero.

SEGUNDA ESCENA:
OFICINA DAVIVIENDA, 3:15 PM (tras viaje de cinco cuadras ida y vuelta hasta local de llamadas internacionales y conversación telefónica con cliente soprendido y casa de cambios indignada y posterior re-verificación de que efectiva e indudablemente el giro realizó dentro de los plazos convenidos).

YO: Señor, acabo de llamar a la persona que me envió el dinero y a la casa de cambios y está confirmado que la transacción se efectuó.
CAJERO: Pues ahí si yo no sé qué decirle, porque en el sistema no me aparece ningún giro con ese número.
YO: ¿Entonces qué me sugiere que haga, señor? ¿Que deje así?
CAJERO: Yo no sé, usted verá qué hace. Yo no le puedo ayudar.
YO: Pues de eso no me queda duda. ¿Hay alguien en esta oficina que sí me pueda ayudar?
CAJERO: Pues si quiere hable con la gerente, la Doctora Whatever, para que ella le repita lo mismo, que no le mandaron nada. Eso sí, le va a tocar esperar porque la Doctora está en una reunión y como que se demora.
TERCERA ESCENA:
OFICINA DAVIVIENDA, 4:09 PM (tras antesala de 40 minutos en la salita de espera de la Doctora Whatever y discusión con señora furibunda porque me rehusé a cederle mi turno con la Doctora Whatever para “hacerle una consultica”).

DOCTORA WHATEVER: Buenas tardes, señor. ¿Le puedo ayudar?
YO: Buenas tardes. Estoy tratando de cobrar un giro y el cajero me dice que no aparece nada a nombre mío.
D.W.: Pues será que no le mandaron el giro…
YO: Sí me lo mandaron. Aquí tengo el comprobante de la transacción y además acabo de verificar el envío telefónicamente.
D.W.: Permítame el comprobante y verifico desde acá.

La Doctora Whatever toma el comprobante entre sus manos y teclea el número de referencia en su computador.

D.W.: ¿Usted es el señor Arango?
YO: Sí señora.
D.W.: ¿El giro que le mandaron es por valor de $ XXX?
YO: Sí señora.
D.W.: ¿Y me dice que intentó cobrar el giro por ventanilla?
YO: Sí señora.
D.W.: ¿Y le negaron el pago?
YO: Sí señora.

La Doctora Whatever se levanta de su trono, me hace una señal para que la acompañe y se detiene en el marco de la puerta de su oficina.

D.W.: ¿Qué cajero fue?
YO: Ese, el de pelo parado.
D.W.: ¿El de los audífonos, o el que está comiendo ponqué?
YO: No, el otro, el gordo de gafas.
D.W.: Ah, con razón… no se preocupe (???!!!) es que ese es nuevo, empezó la semana pasada y hasta ahora está aprendiendo. Hable con él y dígale que revise otra vez, seguro tecleó mal el número de referencia. Y si quiere no vuelva a hacer la fila.
Está bien, no me preocupo. Pero me pregunto…
¿Es posible que un ser humano normal teclee un número mal cuatro veces? ¿Un cajero de banco puede darse el lujo de teclear mal? ¿Cuatro veces? ¿Así sea nuevón? ¿Con la misma destreza tecleará los montos de los traslados interbancarios? ¿Y los de las consignaciones? ¿Acaso el uso de un teclado alfanumérico requiere capacitación? ¿Será que este man cuando llama a la esposa la caga y llama a la moza? ¿Será que de verdad es nuevo y hasta ahora está aprendiendo los pormenores de su trabajo? ¿Y por qué si hasta ahora se está familiarizando con sus funciones sí domina las lides de la dialéctica burocrática? ¿Y las de la ineptitud e intransigencia sindical? ¿Será que es malito para aprender unas cosas pero bueno para aprender otras? ¿Será que Davivienda se convirtió en banca de oportunidades y está empleando funcionarios con discapacidad mental? Muy bonito pero, ¿de cajeros? ¿Será que me querían tumbar? ¿Habrá un día en que la ineptitud de los funcionarios públicos y privados no se encubra tras el “sistema”? ¿Será que me cortan el agua por haber tenido que pagar en jornada adicional?

Navidad en Bogotá (Parte 1)

Monday, December 18th, 2006
No hace muchos años había una sola cosa que se podía hacer en Bogotá en época de Navidad: irse. Pero hoy en día la cosa es bien diferente, y la hermosa capital de nuestro hermoso país se convirtió en un excelente destino turístico para las fiestas de diciembre. Y ahora, los que pasamos fin de año 2,600 metros más cerca de las estrellas no arrastramos con la cara de resignación que lucíamos antes de que Antanas Mockus, Enrique Peñaloza y el mismo Lucho Garzón (con quien no comulgo en algunos aspectos pero coincido en otros) nos ayudaran a descubrir que a pesar de su inseguridad, a pesar de su clima a veces detestable, a pesar de sus trancones, a pesar de sus huecos, a pesar de sus buses (y sus buseteros), a pesar de no tener mar ni playas, Bogotá puede ser un muy buen vividero y un lugar extremadamente agradable.

Esta es una ínfima primera muestra de lo que puede ser una Navidad en Bogotá. Vendrá al menos una parte más, una segunda pequeña degustación. Harían falta muchas Navidades para capturar toda la esencia de la capital más interesante de América.

No es falta de ideas

Saturday, December 16th, 2006

… es falta de tiempo.

Keep walking Click para ver

Saturday, December 9th, 2006

Keep walking

Nos estamos tomando el mundo… ¿O será que me es…

Thursday, December 7th, 2006
Nos estamos tomando el mundo…

¿O será que me estoy montando un vídeo?

Click en la imagen para ampliar, click aquí para visitar.

Otra de animales Está bien que, como lo denunció …

Tuesday, December 5th, 2006
Otra de animales

Está bien que, como lo denunció el señor
Patton, haya quienes decidan contagiarse del espíritu (¿virus?) de la navidad dos meses antes de navidad. Está bien que desde el primero de noviembre los comerciantes inunden las vitrinas y calles con papás noeles famélicos y muñecos de nieve de icopor. Y bajo esa dinámica de tolerancia no habría de importarme en lo más mínimo que mi vecino haya decidido comprar su cena de noche buena ocho semanas antes de noche buena (previendo la especulación pre-navideña, supongo yo). De hecho, ni siquiera habría reparado en ello si el buen hombre hubiera adquirido su cena congelada, o empacada al vacío, o deshidratada, o qué se yo. Pero el señor residente de la única casa con jardín que queda en la cuadra y quien al parecer en sus navidades gusta del pollo horneado con buñuelos y natilla, no tuvo reparo en hacerse a su cena de la forma en la que nadie quiere ver su comida: viva. Sí señores, desde hace cuatro semanas y a partir de las dos de la mañana un vigoroso pollo campesino le da los buenos días al vecindario al mejor estilo bucólico, cada cinco minutos. Y así será, hasta que el caballero en cuestión (o su señora esposa) decidan torcerle el pescuezo a su peculiar mascota para meterla en la olla. Me pregunto si yo, que suelo celebrar la noche buena con pernil de cerdo, tendré el mismo derecho de amarrar un marrano en la portería del edificio.

Cosas de animales.

Pena de muerte ¿Sonaré muy nazi si propongo la cá…

Friday, December 1st, 2006
Pena de muerte
¿Sonaré muy nazi si propongo la cámara de gas para los grandísimos hijos de puta que sacan a sus perros a pasear al parque y no recogen los rastros que dejan a su paso esas peludas, jadeantes y babosas fábricas de caca?

Pregunta suelta, mientras intento sacarle con un palo la mierdita a la suela de mi zapato.