… tres escenas y un único acto.
PRIMERA ESCENA:
OFICINA DAVIVIENDA, 2:35 PM
YO: Buenas tardes, señor. Vengo a retirar un giro internacional.
CAJERO: ¿Tiene el número de referencia?
YO: Sí señor, es XXXXXXXXXXXXXXXX.
CAJERO: ¿Me lo puede repetir?
YO: Claro, es XXXXXXXXXXXXXXXX.
CAJERO: Pues aquí en el sistema no me aparece ningún giro con ese número.
YO: ¿Está seguro? Un cliente me envió un giro la semana pasada y se supone que podía cobrarlo desde el viernes.
CAJERO: Pues a lo mejor le dieron mal el código de referencia porque en el sistema no me aparece ningún giro con ese número.
YO: Pero yo imprimí una copia del registro del giro, y como notará el número que le dicté está correcto.
El cajero toma el papel entre sus manos, teclea nuevamente el número y frunce el seño.
CAJERO: Pues señor, entonces no le mandaron nada porque aquí en el sistema no figura ningún giro con ese número.
YO: Pero revisé por Internet y la transacción aparece registrada con fecha y hora. ¿No habrá algún problema con su sistema?
CAJERO: Vea, señor: lo mejor es que hable con la persona que debía hacerle el giro o con la casa de cambios y averigüe qué hicieron con su plata. Yo no le puedo ayudar más.
El cajero se levanta levemente de su silla y hace una seña con su mano a la siguiente persona de la fila para que proceda a ocupar mi lugar en la ventanilla.
YO: Señor, un momento. Acabo de hacer 45 minutos de cola para retirar un dinero que necesito con urgencia. Estoy seguro de que que hay un problema en su sistema.
CAJERO: En el sistema no me aparece ningún giro con ese número. No le mandaron ningún dinero.
YO: Pero le estoy diciendo que antes de venir verifiqué personalmente la transacción por Internet y aparece registrada y efectiva desde el pasado viernes a las 10 am, tal como consta en ese comprobante que le acabo de entregar.
CAJERO: Pues la verdad yo no le puedo colaborar más. No le enviaron ningún dinero.
SEGUNDA ESCENA:
OFICINA DAVIVIENDA, 3:15 PM (tras viaje de cinco cuadras ida y vuelta hasta local de llamadas internacionales y conversación telefónica con cliente soprendido y casa de cambios indignada y posterior re-verificación de que efectiva e indudablemente el giro realizó dentro de los plazos convenidos).
YO: Señor, acabo de llamar a la persona que me envió el dinero y a la casa de cambios y está confirmado que la transacción se efectuó.
CAJERO: Pues ahí si yo no sé qué decirle, porque en el sistema no me aparece ningún giro con ese número.
YO: ¿Entonces qué me sugiere que haga, señor? ¿Que deje así?
CAJERO: Yo no sé, usted verá qué hace. Yo no le puedo ayudar.
YO: Pues de eso no me queda duda. ¿Hay alguien en esta oficina que sí me pueda ayudar?
CAJERO: Pues si quiere hable con la gerente, la Doctora Whatever, para que ella le repita lo mismo, que no le mandaron nada. Eso sí, le va a tocar esperar porque la Doctora está en una reunión y como que se demora.
TERCERA ESCENA:
OFICINA DAVIVIENDA, 4:09 PM (tras antesala de 40 minutos en la salita de espera de la Doctora Whatever y discusión con señora furibunda porque me rehusé a cederle mi turno con la Doctora Whatever para “hacerle una consultica”).
DOCTORA WHATEVER: Buenas tardes, señor. ¿Le puedo ayudar?
YO: Buenas tardes. Estoy tratando de cobrar un giro y el cajero me dice que no aparece nada a nombre mío.
D.W.: Pues será que no le mandaron el giro…
YO: Sí me lo mandaron. Aquí tengo el comprobante de la transacción y además acabo de verificar el envío telefónicamente.
D.W.: Permítame el comprobante y verifico desde acá.
La Doctora Whatever toma el comprobante entre sus manos y teclea el número de referencia en su computador.
D.W.: ¿Usted es el señor Arango?
YO: Sí señora.
D.W.: ¿El giro que le mandaron es por valor de $ XXX?
YO: Sí señora.
D.W.: ¿Y me dice que intentó cobrar el giro por ventanilla?
YO: Sí señora.
D.W.: ¿Y le negaron el pago?
La Doctora Whatever se levanta de su trono, me hace una señal para que la acompañe y se detiene en el marco de la puerta de su oficina.
D.W.: ¿Qué cajero fue?
YO: Ese, el de pelo parado.
D.W.: ¿El de los audífonos, o el que está comiendo ponqué?
YO: No, el otro, el gordo de gafas.
D.W.: Ah, con razón… no se preocupe (???!!!) es que ese es nuevo, empezó la semana pasada y hasta ahora está aprendiendo. Hable con él y dígale que revise otra vez, seguro tecleó mal el número de referencia. Y si quiere no vuelva a hacer la fila.
Está bien, no me preocupo. Pero me pregunto…
¿Es posible que un ser humano normal teclee un número mal cuatro veces? ¿Un cajero de banco puede darse el lujo de teclear mal? ¿Cuatro veces? ¿Así sea nuevón? ¿Con la misma destreza tecleará los montos de los traslados interbancarios? ¿Y los de las consignaciones? ¿Acaso el uso de un teclado alfanumérico requiere capacitación? ¿Será que este man cuando llama a la esposa la caga y llama a la moza? ¿Será que de verdad es nuevo y hasta ahora está aprendiendo los pormenores de su trabajo? ¿Y por qué si hasta ahora se está familiarizando con sus funciones sí domina las lides de la dialéctica burocrática? ¿Y las de la ineptitud e intransigencia sindical? ¿Será que es malito para aprender unas cosas pero bueno para aprender otras? ¿Será que Davivienda se convirtió en banca de oportunidades y está empleando funcionarios con discapacidad mental? Muy bonito pero, ¿de cajeros? ¿Será que me querían tumbar? ¿Habrá un día en que la ineptitud de los funcionarios públicos y privados no se encubra tras el “sistema”? ¿Será que me cortan el agua por haber tenido que pagar en jornada adicional?