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Archive for January, 2007

Episodio 6: Transporte Público

Tuesday, January 30th, 2007
Bueno… finalmente se trasnochó, se trasnochó otra vez y se volvió a trasnochar. Pero el sexto episodio del Vlog Internacional quedó listo, salió al aire a la hora fijada y lo más importante: se pasó bueno editándolo…

Enjoy the trip!

La entrega…

Monday, January 29th, 2007
Desde tiempos de universidad no me levantaba una mañana con esta sensación de aletargamiento con la que amanecí hoy. Siento la misma pesadez en los párpados que sentí el día de la entrega final de Taller V o el del parcial de Teoría de la Construcción III, en aquellos días de dedicada pero entretenida juventud en los que el sueño era poco menos que un lujo por cuenta del estudio. Y no, no regresé a las aulas de mi poco apreciada o siquiera respetada alma máter. Simplemente soy el editor de turno del próximo episodio del Vlog Internacional que, por cierto, sale al aire mañana martes si es que Morfeo, Steve Jobs y mi esposa me lo permiten.

Hasta mañana.

Fortuna y nicotina

Thursday, January 25th, 2007
Pesimista y neurótico como soy, siempre he pensado que en este mundillo por cada mil hijos de puta que se chupan el aire sólo hay una persona con corazón. Y creyendo aún en la infalibilidad de mi estadística (prefiero creerme bienaventurado a mal estadista) no me queda más que concluir que soy el tipo más afortunado de la creación entera, pues en estos momentos y de un tiempo para atrás me siento rodeado de gente buena. Ya lo cantaba Fito Páez hace años: “el mundo está lleno de hijos de puta”. Y eso muy poco ha cambiado, no pasa un día en que no me tope con varios de ellos - algunos incluso gobiernan al mundo -, pero su hedor no logra desterrar de mí la alegría inmensa que me produce sentirme, a pesar de todo, en tan buena compañía.

1. Algo debo estar haciendo bien.
2. Necesito un cigarrillo.
3. En serio, necesito un cigarrillo.

Fortuna y nicotina

Thursday, January 25th, 2007
Pesimista y neurótico como soy, siempre he pensado que en este mundillo por cada mil hijos de puta que se chupan el aire sólo hay una persona con corazón. Y creyendo aún en la infalibilidad de mi estadística (prefiero creerme bienaventurado a mal estadista) no me queda más que concluir que soy el tipo más afortunado de la creación entera, pues en estos momentos y de un tiempo para atrás me siento rodeado de gente buena. Ya lo cantaba Fito Páez hace años: “el mundo está lleno de hijos de puta”. Y eso muy poco ha cambiado, no pasa un día en que no me tope con varios de ellos - algunos incluso gobiernan al mundo -, pero su hedor no logra desterrar de mí la alegría inmensa que me produce sentirme, a pesar de todo, en tan buena compañía.

1. Algo debo estar haciendo bien.
2. Necesito un cigarrillo.
3. En serio, necesito un cigarrillo.

CTRL+ALT+SUPR

Tuesday, January 16th, 2007
Dolor físico, problemas de salud. Endoscopia y biopsia para descartar un cáncer estomacal que gracias a Dios ya parece descartado (la simple posibilidad se convierte en agonía para un hipocondríaco consumado). Conato de derrumbe en oficina vieja y trasteo contra-reloj a oficina nueva. Proyectos profesionales empantanados, clientes incumplidos y cuentas congeladas. Proyectos personales tan empantanados como los profesionales, sin cuentas congeladas pero con mucha frustración. Insomnio, pesadillas. Miles de diligencias, gestiones, trámites pendientes y poco, muy poco tiempo para adelantarlos. Decisiones, pasos trascendentales e irreversibles. Necesidad visceral de prescindir de los apegos, los malditos apegos que duelen en el cuerpo y en el alma cuando los tiemplas…

Lo acepto, sí, el estrés es una enfermedad. Y es quizás la única enfermedad que padezco, “tan peligrosa como el cáncer”, me dijo el médico esta mañana.

¿Dónde estaba usted el 31 de Diciembre?

Wednesday, January 10th, 2007
…A los del Vídeo Blog Internacional nos cogió regados por el mundo. Desde Las Vegas hasta La Vega, vea cómo se celebró la llegada del año nuevo en diferentes partes de este pedacito de tierra llamado Tierra.

Para ver el vídeo haga click aquí.

Fantasía cumplida

Friday, January 5th, 2007
En el ocaso del treinta de diciembre y tras una pequeña junta familiar presidida por mi compañera de vida, mi hijo y yo, decidimos que no pasaríamos la noche de año nuevo en la fría Bogotá. Así que empacamos algo de ropa en una maleta y procedimos a cumplir una de las fantasías que albergábamos en nuestro imaginario particular desde antes de cruzarnos en nuestros respectivos caminos: celebrar una festividad en algún pueblito pequeño, sumergidos por completo en un entorno rural y alejados de todo aquello y de todos aquellos que rodean nuestro cotidiano. Y nos fuimos para Tobia, un cálido caserío de cuatrocientos habitantes enclavado en las faldas montañosas del occidente de Cundinamarca, refugio maravilloso atravezado por dos ríos de aguas oscuras y turbulentas que descubrimos hace algunos años por cuenta del rafting o canotaje, deporte “extremo” que nos hechizó desde el primer contacto. Después vine a saber que hace muchos años mi abuelita, uno de los seres que más amé en mi vida, también solía razguñarle algo de paz interior a este rinconsito del mundo.

Como era previsible en la víspera de año nuevo, poca era la oferta hotelera disponible a las diez de la noche en una metrópoli de cuatro calles. Sin embargo, y por cortesía de ese generoso ángel de la guarda que nos cuida y salpica nuestra existencia de buena suerte, dimos con un amable hombre que nos abrió las puertas de su hogar, un hospedaje para viajeros que inaguraba ese fin de semana para disfrute exclusivo de su círculo familiar y, a partir de ese afortunado instante, de nosotros tres.

Y así fue.

Finalmente pudimos realizar nuestra fantasía de vivir una noche de año nuevo a la usansa campesina, con voladores de dos metros y cinco totes que sí, son peligrosos pero divertidos como nada en el mundo, con final de microfútbol en el polideportivo del pueblo con trofeos y barras no bravas sino felices, con ríos de Cerveza Águila en botella retornable, de esas cafés de vidrio grueso, de petaca, y mares de Aguardiente Néctar helado, blanquito por efecto del hielo que intenta ese imposible químico de congelar el alcohol, con pavo y pernil de cerdo bañados en salsa de ciruelas bajo la luz de las velas y de una luna calentana tras un palo de limón, con conteo regresivo entonado por el mismísimo Jorge Barón desde un televisor mal sintonizado, con el clamor de yo no olvido el año viejo porque me ha dejao cosas muy buenas y faltan cinco pa las doce el año va a terminar me voy corriendo a mi casa a abrazar a mi mamá, con millones de uvas verdes y moradas y abrazos y buenos deseos con desconocidos que ya eran familia, y la certeza absoluta de que Colombia es el mejor país del mundo.

Feliz año para todos.